Movilidad eléctrica: el nuevo placer de conducir

La primera vez nunca se olvida. Tanto si se trata de un pequeño turismo para la ciudad como de un robusto todoterreno: cada vez que un vehículo eléctrico acelera, el conductor experimenta una sensación que, por lo general, solo ofrecen los coches deportivos.

En los primeros metros, ni siquiera un Porsche tiene posibilidades contra un pequeño utilitario eléctrico como el Peugeot e-208. Y aunque el Tesla Model X es el doble de pesado y para nada aerodinámico, en el semáforo dejaría colgado a un McLaren. Y lo más impresionante de todo: esta experiencia de conducción es absolutamente suave y silenciosa.

Stefan Weckbach, responsable del desarrollo del Porsche Taycan, explica que el hecho de que los automóviles a propulsión eléctrica aceleren tan rápido se debe a razones técnicas. A diferencia de los motores de combustión, los propulsores eléctricos desarrollan su máxima potencia desde la primera revolución, y por lo tanto pueden arrancar desde 0 rpm.

HANDOUT – En formato Golf: Volkswagen lanza en septiembre con el ID.3 su primer auto decididamente eléctrico. Foto: Volkswagen AG/dpa –

Sin embargo, la aceleración no es lineal, y disminuye rápidamente dependiendo de la marca y el modelo. Y no importa lo rápido que un eléctrico se ponga en marcha, las velocidades máximas nunca pueden llegar a ser muy altas, porque de lo contrario se reduce rápidamente el alcance de la batería.

Mercedes y Audi, por ejemplo, han limitado sus modelos de batería a 180 km/h, y sólo permiten velocidades más altas en casos excepcionales, por ejemplo, para modelos deportivos como el e-tron Sportback S anunciado por Audi, que alcanzará una velocidad máxima de 210 km/h.

El conductor se ve también obligado a recalibrar su sistema de coordenadas. Especialmente en la ciudad, la sensación de velocidad se pierde un poco cuando falta el ruido habitual del motor. La experiencia de conducir vuelve a normalizarse partir de los 80 km/h, cuando se escucha el ruido de los neumáticos y del viento, que también en un coche convencional se superpondrían al sonido del motor.

HANDOUT – Catapulta eléctrica: el Porsche Taycan puede acelerar en su versión más potente en 2,8 segundos de 0 a 100 km/h y alcanza una velocidad máxima de 260 km/h. Foto: Porsche AG/dpa –

Otra experiencia nueva que ofrecen los coches eléctricos es el frenado. Para extender la autonomía de los vehículos, los fabricantes apuestan por los sistemas de recuperación de energía cinética, transformando el motor eléctrico en un generador, explica Christian Strube, director de Desarrollo Técnico de Skoda, subsidiaria del Grupo Volkswagen, durante la primera prueba de conducción con el nuevo todoterreno eléctrico Enyaq.

En cuanto se quita el pie del pedal, el motor convierte la energía cinética en electricidad y, por tanto, desacelera el vehículo sin necesidad de frenos mecánicos. Los conductores de vehículos eléctricos hablan de “conducción a un solo pedal”, y con un poco de práctica pueden pasar el día sin usar una sola vez los frenos.

Además de la destacada dinámica de conducción y del desplazamiento silencioso, también hay algunas peculiaridades de los coches eléctricos que están relacionadas solo indirectamente con la conducción eléctrica. Por un lado, el espacio que ofrecen: Dado que los motores eléctricos son mucho más pequeños que los motores de combustión, y que las baterías suelen desaparecer en el suelo del coche, los vehículos desarrollados específicamente en torno al nuevo sistema de propulsión ofrecen a los pasajeros mucho más espacio.

HANDOUT – Algunos modelos eléctricos como el Skoda Enyaq, que saldrá a la venta a comienzos de 2021, se pueden pedir con diversos tamaños de batería, según la autonomía que se quiera obtener. Foto: Skoda/dpa –

Frank Welsch, director de Desarrollo de Volkswagen, señala que el VW ID.3, por ejemplo, tiene las mismas dimensiones que el VW Golf, pero con un espacio interior tan grande como el del VW Passat. Y Tesla promete que su Model Y será el primer SUV compacto que contará con una tercera fila de asientos.

Además, la parte delantera de los eléctricos puede utilizarse como maletero, como suele ser el caso de los coches deportivos con motor central o trasero, como el Porsche 911, que ofrece un “frunk”, combinación inglesa de «front» (frontal) y «trunk» (maletero).

En la mayoría de los casos, el concepto de visualización y controles de mando también marca la diferencia. El control del proceso de carga de la batería a través de una aplicación en el teléfono móvil es parte del equipamiento estándar. Esto también se aplica al llamado «acondicionamiento», en el que la electricidad de la estación de carga se utiliza para calentar o enfriar el coche antes de la salida.

Debido a que los coches eléctricos quieren ser considerados como muy avanzados, normalmente introducen muchas innovaciones en la cabina, especialmente cuando no tienen que compartir componentes con vehículos convencionales. Muchos de ellos incorporan en su interior tecnología punta con enormes pantallas y displays táctiles.

HANDOUT – Los autos eléctricos van desde la gran SUV, pasando por los deportivos y las berlinas hasta los modelos más pequeños como el Zoe de Renault, que sin embargo dispone de cinco plazas y 338 litros de maletero. Foto: Renault/dpa – 

En la era de la batería, sin embargo, se siguen manteniendo algunos viejos ideales: El lujo y el rendimiento continúan definiendo la gama alta de un segmento, independientemente de si se conduce con gasolina o con electricidad.

Por ese motivo se está consolidando, por encima de todas las alternativas eléctricas —desde el pequeño turismo hasta la berlina de lujo—, el nuevo segmento de los superdeportivos eléctricos, con modelos como el Nio XP9, el Lotus Evija y el Pininfarina Battista, que saldrán de fábrica con motores en algunos casos muy superiores a los 735 kW/1000 CV y velocidades que superan ampliamente los 300 km/h.

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