¿Vale la pena invertir en un cepillo de dientes inteligente?

Por Bernadette Winter (dpa)

Al menos dos veces al día durante dos minutos, en lo posible con palillos interdentales o hilo dental y una pasta con flúor: la higiene bucal correcta puede ser todo un trabajo.

Esto se debe a las numerosas superficies dentales y lugares a los que hay que llegar cuando uno se lava los dientes. Los cepillos dentales
inteligentes que se encuentran actualmente en el mercado apelan justamente a esto. La idea es que alivien la tarea de limpieza de los dientes y ayuden a mejorar la técnica.

Según Dirk Kropp, gerente de la iniciativa alemana Prodente para el cuidado de los dientes, el hecho de que actualmente algunas empresas
estén lanzando cepillos de dientes inteligentes al mercado podría tener más que ver con el marketing y mejorar la imagen que con una demanda real.

La señal roja del cepillo inteligente advierte cuando se ejerce demasiada presión sobre las encías. Foto: Franziska Gabbert/dpa-tmn

Y es que los cepillos inteligentes son aún bastante caros y en muchos casos cuestan más de 100 o varios centenares de dólares.

Dietmar Oesterreich, vicepresidente de la Asociación de Dentistas alemanes, cree que los fabricantes tocan temas que sí importan cuando se trata de higiene dental. Dio como ejemplo que la mayoría de las personas hace demasiada presión con el cepillo cuando se limpia los dientes.

Demasiada presión lastima las encías

”Si se ejerce demasiada presión existe el riesgo de erosionar las encías”, explica Christof Dörfer, director de la clínica para el Cuidado de Dientes y Periodoncia en la ciudad aleman de Kiel.

Hay algunos modelos que muestran un cartelito LED que dice “Menos fuerte, por favor”. Los cepillos más nuevos se encienden en color verde cuando el cepillado es el correcto, ya que una presión demasiado baja tampoco ayuda a la correcta higiene.

Por supuesto, en primer lugar, el cepillo de dientes debe limpiar bien. Estudios señalan que los cepillos de dientes con un cabezal redondo y oscilante son mejores, de acuerdo con Dörfer. También son importantes la periodicidad y la técnica de limpiado, aunque se las suele dejar de lado.

Por eso, Oesterreich aconseja hacer de la higiene bucal un ritual y empezar por ejemplo a la derecha arriba, del lado de afuera, y terminar abajo a la izquierda, del lado de adentro, diente por diente.

El cepillo conoce su posición en la boca

Los cepillos inteligentes pueden ser de ayuda a la hora de encarar una limpieza sistemática. La promesa con la que son vendidos es que el cepillo y su app asociada reconocen la posición en la boca y evalúan si todos los sectores son tratados de la misma forma o brindan en tiempo real una devolución acerca de la limpieza.

ARCHIVO – La aplicación descubre con sensores del cepillo inteligente dónde se completó la limpieza y dónde no. Foto: Marius Becker/dpa/dpa-mag

”Puede ser útil que el cepillo te guíe o te muestre en qué parte te encuentras”, afirma Dörfer. Lo importante es tener un feedback para trabajar allí donde es especialmente importante limpiar, teniendo en cuenta toda la mandíbula. Sin embargo, de acuerdo con Oesterreich aún no está claro si las dos cosas funcionan realmente.

Por el momento no hay investigaciones científicas independientes. ”Pero si se es corregido durante la limpieza y esto genera un aprendizaje, se trata de una función muy atractiva desde el punto de vista de la odontología”, opina Dirk Kropp.

El factor tiempo influye en el resultado

Un buen resultado depende también de la duración de la limpieza. No por nada, los cepillos dentales más simples ya señalan cuando pasaron dos minutos o emiten señales cada 30 segundos para que se cambie de área.

Por otra parte, según Kropp, la duración del lavado es individual. ”Si la posición de los dientes es inusual o el motor no es tan bueno, quizá sea necesario limpiar por un poco más de tiempo”, añade.

Para Kropp, el sistema ideal es el que reconoce en tiempo real si la zona que se lavó ya está limpia. Justamente eso es lo que prometen
algunos fabricantes: sus cepillos detectan a través de un sensor óptico el biofilm o placa bacteriana y advierten si aún no fue removido.

El aspecto psicológico también desempeña un papel importante. “Las personas afines a las apps y la tecnología los usarán más seguido”, afirma Oesterreich. Esto, en opinión de Kropp, podría aumentar la motivación, aunque el empleo debe seguir siendo algo simple.

Cree que un cepillo así puede ser adecuado para los niños de modo de que se diviertan más lavándose los dientes. Las personas mayores o aquellas con capacidades motoras limitadas también pueden beneficiarse usando un cepillo de estas características.

Tener en cuenta las actualizaciones y la protección de datos

Cuando el cepillo requiere de una app, como sucede con la mayoría de los electrodomésticos inteligentes, los usuarios por lo general tienen que subir datos en actualizaciones periódicas, de acuerdo con Kropp.

”Hay que tener una mirada crítica al leer las disposiciones de protección de datos”, advierte Oesterreich. Y también evaluar cómo son almacenados los datos obtenidos y quién los puede usar y de qué forma.

El dentista también puede evaluar una higiene correcta

Si bien los cepillos inteligentes pueden aliviar la vida, también se pueden obtener buenos resultados con los métodos tradicionales. Por eso, si se quiere saber si uno se está lavando bien los dientes, se puede ir con el cepillo de dientes a un periodoncista, quien enseña técnicas de correcto cepillado.

Algunos incluso emplean una especie de tintura para que el paciente pueda analizar dónde no está llegando correctamente con su limpieza.

dpa

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