Todos los caminos conducen a San Victorino

El sistema vial de Bogotá confluye con fuerza hacia este sector, donde además coinciden cinco líneas de Transmilenio y unos 3.500 puestos de ventas de los “madrugones”, lo que ayudaría a explicar la congestión permanente del lugar.

Las probabilidades de que una calle se cruce con otra determinan, a nivel macro, cuáles son los sectores de una ciudad, región o barrio con mayor conectividad. Después de analizar esta situación en Bogotá, David Eduardo Cortés López, magíster en Diseño Urbano de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), observó que efectivamente San Victorino sobresale en dicho ámbito.

Para esto, el investigador empleó el programa especializado Space Syntax, en el que se calca, con la mayor precisión posible, el sistema de calles y avenidas de una zona determinada.

A partir de esta información el programa genera un mapa de calor, en el que las zonas sombreadas con rojo indican que se trata de una de las zonas con mayor conectividad, lo que se observa en el área de San Victorino.

De esta manera se aporta una nueva explicación a la alta congestión de este sector de la ciudad, donde en apenas 14 hectáreas trabajan a diario más de 8.200 personas.

El profesor Camilo Pinilla Castro, del Departamento de Arquitectura y Urbanismo y director de la investigación, agrega que este fenómeno se remonta a la época anterior a la llegada de los españoles.

En efecto, se trataba de una zona en la que se almacenaban mercancías provenientes de otros sectores de La Sabana, e incluso de las regiones circundantes al río Magdalena. Dicha tendencia continuó durante la Colonia: a San Victorino llegaba buena parte de las mercancías que inicialmente se depositaban en lo que actualmente es Puente Aranda.

Según el profesor Pinilla, se trata de una tendencia urbanística que no se puede desconocer, máxime si además se tiene en cuenta su dimensión histórica. Este aspecto es fundamental a la hora de considerar cuáles son las mejores estrategias para mitigar la alta congestión de la zona.

Potenciación del espacio público

En su trabajo, los académicos analizaron las diferentes alternativas que se han planteado para abordar la problemática. La más viable, comenta el profesor Pinilla, sería intervenir la esfera pública: adoquinar calles, prevenir que una gran cantidad de vendedores se aglomere en un espacio mínimo, generar más espacios peatonales y reorganizar los paraderos de los buses.

“Otra de las soluciones planteadas es construir un gran centro comercial para reorganizar allí a todos los vendedores. Sin embargo esta medida implica invertir miles de millones de pesos para que después de un tiempo volvamos a la congestión. Lo mismo sucedería si, por ejemplo, se construyera una plaza más grande que conecte San Victorino con el Parque Tercer Milenio”, explica el profesor Pinilla.

“El trabajo evidenció que la configuración espacial de la ciudad funciona de forma integral en relación con el movimiento humano, lo cual representa un punto de vista importante para el diseño urbano y la formulación de estrategias en estos sectores, ya que en Colombia las intervenciones no contemplan estos análisis que requiere la ciudad contemporánea”, concluye, por su parte, el magíster Cortés.

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