EL “ANTI-PROGRESO”

Lo que está pasando en el Magdalena es de no creer, algo que solo puede ser calificado como “Anti-Progreso”, una política que va más allá de la política de “tierra arrasada” que yo he utilizado para describir a esta administración Uribista.

No se trata de que la izquierda no avance, sino que ahora el Gobierno ESTÁ INTERVINIENDO SOLAPADAMENTE PARA DESTRUIR cualquier cosa que los gobiernos territoriales de izquierda hagan bien.

Como era de esperarse, el Gobernador Caicedo del Magdalena, quien de lejos ha sido el mejor mandatario local durante esta pandemia, encontró el departamento en ruinas luego de décadas de abusos de los Cotes, los Diaz Granados, los Abello y los Vives. El estado del hospital Mendez Barreneche es uno de los muchos desastre que le ha tocado barajar en estos escasos 4 meses, y como todos esperábamos, el man se metió manos a la obra no más asumir. Pero el gobierno central, con viveza, se aprovechó de que Caicedo no había empezado todavía las obras, y con la ayuda de los medios comprados de Colombia, quienes publicaron fotos del estado actual del hospital como si su estado fuese culpa de Caicedo, se metió dizque a intervenir el hospital para rehabilitarlo, cuando en realidad lo que quiere hacer Duque es que Caicedo no lo levante para tener por donde atacarlo. En otras palabras, van a BUROCRATIZAR su rehabilitación para quitarle el crédito a Caicedo y dárselo quién sabe a quién para que robe, quizá algún testaferro de los Diaz Granados o de los Cotes-Vives-Gnecco. Como quien dice, “que no progrese Caicedo, ¡atajen a ese carajo que está haciendo mucho!”.

Este ejemplo del Magdalena es el epítome de la mafia política colombiana. Al que haga algo bueno, hay que atajarlo para que la ineptitud de la mafia permanezca y la gente no compare entre los malos gobernantes de antes, y los buenos gobernantes de izquierda de ahora.
Yo lo he dicho varias veces por aquí: 2 presidencias de gente decente, de progresistas, y salimos de toda la mierda del país.
Pero la “mierda” no se va a dejar sacar así como así. Ellos se van a agarrar de la corrupción con las uñas para no soltar la gallina de los huevos de oro, y con esto en mente, van a jugar sucio, ¡bien sucio!

He aquí la política del uribismo: “MIERDA PARA TODOS”.
Tan pronto alguien se sale de esa dieta de “mierda para todos”, salen de una estos malparidos a atajarlo para que el país no saque la cabeza de la mierda que lo ahoga y mande a toda esa recua de criminales para casa ‘e cojones.

Apunten el nombre de ese Superintendente que fue a Santa Marta a frenar la iniciativa de rehabilitación del hospital Mendez Barreneche de Santa Marta. En el fixture de guillotina para el día en el que llegue la revolución, este paisa bandido debe tener uno de los primeros números. ¿Frenar la rehabilitación de un hospital departamental en medio de una pandemia? Con cortarle la cabeza a este hijueputica no alcanza, hay que ponerle primero las bolas en la cuchilla antes de decapitarlo, no se puede ser más hijueputa que eso.

Usted haga lo que tiene que hacer, Gobernador Caicedo, que de sus críticos y de los medios torcidos nos encargamos carajos como yo. ¡Haga, móstro, haga!, y dele al pueblo todo lo tenga que darle que aquí yo le cubro las espaldas.

Quedan advertidos: el próximo hijueputa, sea de donde sea, que se meta con Caicedo, lo “guillotino” por aquí sin piedad. El que se meta con ese man, se mete conmigo.

¡Lo que nos faltaba! Ni siquiera estamos luchando para que estos malparidos hagan algo, ¡estamos luchando para que esos hijueputas no destruyan lo poco que queda en pie!

Más clarito, no se puede: la lucha en Colombia es entre el Progresismo, y el “Anti-Progresismo”. El uribismo no es que tenga otra idea de cómo progresar, es que su política consiste en destruir, bien sea vidas, metros u hospitales.

En Colombia el único que progresa es Sarmiento Ángulo, llueva, truene o relampaguee.
¡Qué desgracia!, pero es lo que hay…

*Las opiniones expresadas en este documento no han sido sometidas a revisión editorial, son de la exclusiva responsabilidad de los autores y pueden diferir con las del The Cartagena Post.

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