Día Nacional de la Estupidez Colombiana

Definitivamente estamos próximos a extinguirnos, lo cual sería muy bueno para el planeta y sus ecosistemas. Pero no nos vamos a extinguir por un asteroide que va a aplastar a medio mundo, o quizás sí, bueno no sé, puede que sí nos caiga el asteroide… con asteroide o sin el estamos sentenciados a autoextinguirnos.

Desde que tengo uso de razón empecé a darme cuenta de la estupidez humana y ya a eso de los diez años tenía varios escritos al respecto. Para mí, a los diez años, existían tres tipos de personas: los despiertos, los atolondrados y los estúpidos. Y desde esa edad empecé a generar una alergia hacia los estúpidos.

“Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro” dijo una vez Albert Einstein. Y esa es la explicación más exacta de por qué nos vamos a autoextinguir como especie, porque los humanos somos infinitamente estúpidos, todos los humanos, no sólo los colombianos, pero en ocasiones creo que la dosis infinita de estupidez en el ADN colombiano es superior frente a otras nacionalidades.

La humanidad está viviendo una pandemia que a pesar de toda la tecnología, avances y conocimientos no han podido controlar. Un virus que todo el mundo sabe que se transmite por el contacto social. Para evitar el contagio tuyo y de tus seres queridos debes mantener la distancia con las personas y el mínimo contacto.

Pero aún, sabiendo esto plenamente, conociendo las alarmantes cifras de contagios y muertes, deciden salir en masa, cual manada de borregos a comprar electrodomésticos porque, supuestamente, están 19% más “baratos”.

Corrieron a comprar televisores más grandes, para poder ver programas que los ayuden a caer más profundamente en el infinito abismo de la estupidez en el que se encuentran sumergidos. Y en ese mismo televisor verán el aterrador incremento de enfermos y muertos, y en su total estupidez tendrán el descaro de asustarse, indignarse y rezarán para que no les pase nada.

“La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella sino los demás” dijo una vez Voltaire, y así tal cual es. El día sin IVA tiene victimas inocentes, los trabajadores de todos esos almacenes, que por tener que ganarse la vida para que en sus casas puedan comer, tuvieron que ir hoy a trabajar, enfrentarse a esa turba de estúpidos, insensatos y egoístas que abarrotaron los almacenes colombianos.

Esas personas no tenían más opción que ir a trabajar, son las victimas de todos esos imbéciles y egoístas colombianos, son las victimas de los codiciosos dueños de almacenes, son las victimas de nuestro torpe gobierno, para el que primó el comercio y la economía sobre la vida humana.

Todos esos empleados fueron la carne de cañón de la estupidez humana del consumismo. Los trabajadores quedaron indefensos y expuestos a contagiarse y a enfermar a sus familias ¿A alguien le importa? Parece que a muy pocos.

“Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”, escribió Carlo M. Cipolla en su libro “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”. Estoy totalmente de acuerdo con él. El infortunio del mundo es que los estúpidos son la mayoría, me aventuro a decir, que quizás, el 80% de los seres humanos son estúpidos, en sus diferentes niveles de estupidez. El mundo no ha llegado a su extinción aún debido al 20% restante de personas conscientes.

Es importante aclarar que el nivel de estudio no tiene nada que ver con la estupidez humana. Conozco profesionales con PhD que me han demostrado con creces que la estupidez no tiene límites. Y conozco vendedores de frutas, sin ningún estudio, ni la primaria, que son seres conscientes y llenos de luz.

Al respecto Paul Tabori en su libro “Historia de la estupidez humana” dice: “Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal”.

Y así es, el ser humano se esfuerza, trabaja duro por ser cada día más estúpido, por caer mas bajo, por descender “eficientemente” en el abismo de la estupidez. Consumen contenido audiovisual que está diseñado para atrofiarles aún más su estúpido cerebro, siguen como ciegos todo lo que esté de moda sin aplicarles el más mínimo criterio, se esfuerzan por hacer parte de una manada, no se leen ni la etiqueta del champú mucho menos un libro o algo que les sea útil.

Lo peor de la estupidez es que es mortal, Cipolla escribió “la persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe”. La estupidez mata, no sólo al imbécil que la sufre sino al que está a su alrededor y eso fue lo que se evidenció hoy, el glorioso Día sin IVA ¿Cuántos serán los contagiados como consecuencia de la insensatez de hoy? ¿Cuántos los muertos?

Porque no solamente hoy se contagió el estúpido y los empleados víctimas, sino que ese imbécil, haciendo uso de su infinita estupidez, puede contagiar a partir de hoy a cualquier persona a su alrededor hasta el momento que lo diagnostiquen. Los estudios dicen que una persona contagiada, que no haga una cuarentena correcta, puede potencialmente contagiar una cadena de 400 personas. Así que calculen ustedes el nivel de contagio que se va a dar desde hoy.

Pero la estupidez parte de la cabeza hacia abajo. Tenemos un presidente que jamás debió decretar nada de lo que hizo hoy, no estamos para ese tipo de comercios abiertos, compras masivas, no estamos para dejar a los ciudadanos al libre albedrío. Como presidente de este país debe saber que gobierna un pueblo estúpido, inculto no, ESTÚPIDO.

No es el presidente de Japón, donde esto jamás sucedería, es el presidente de Colombia, un pueblo estúpido. Los colombianos han demostrado su estupidez a lo largo de la historia y hoy, una vez más, la reafirmaron.

Cipolla divide a los seres humanos en cuatro categorías: incautos, inteligentes, malvados y estúpidos. Yo no sé si Duque es malvado, estúpido o ambos. Sólo sé que hoy primó la codicia sobre la vida y la sensatez.

Pudo más la codicia de los grandes almacenes, del sector financiero y de los gremios económicos que el sentido colectivo de proteger la salud y la vida. Como especie nos define el egoísmo y la estupidez.

Un pueblo estúpido tiene un presidente estúpido ¿Qué más podemos pedir? Duque como presidente tiene la responsabilidad de prevenir y proteger a la población, hasta de ellos mismos, principalmente no propiciando espacios que den pie a sucesos como los de hoy.

El afán por reactivar la economía es tan grande, que no importa el costo de vida humanas y es casi que una confabulación nacional. Ya los medios de comunicación nacionales no dicen en sus titulares cuántos fueron los contagiados del día, comienzan con el número de recuperados, para así “suavizar” las alarmantes cifras de contagios y muertes.

Colombia es una bola de nieve rodando cada vez más rápido al despeñadero, impulsada por la codicia de los políticos y grupos económicos y por la estupidez reinante en el pueblo colombiano.

Nosotros mismos con nuestra infinita estupidez nos estamos condenando a la extinción. Ni el miedo a la enfermedad y la muerte es capaz de frenar la estupidez humana.

Para mí el 19 de junio queda bautizado como el Día Nacional de la Estupidez Colombiana.

PD: léanse los libros que referencio en el escrito. Si usted es estúpido, es probable que estos libros le ayuden a salir del abismo de la estupidez. Y si no es estúpido, le ayudarán a mantenerse a salvo de los estúpidos y sus acciones imbéciles.

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