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Materiales de viviendas de interés social no son aptos para clima de Bogotá

Mientras la temperatura ambiente ideal en las edificaciones es de 21 ºC, un estudio muestra que –excepto el muro de bloques de arcilla– los materiales de las viviendas de interés social (VIS) se encuentran por debajo de los 17 ºC.

BOGOTÁ D. C., 14 de febrero de 2017 — Agencia de Noticias UN-

Esta situación puede dar lugar a humedad en la construcción y producir reacciones alérgicas en los habitantes generando enfermedades en el sistema respiratorio y digestivo a causa de la aparición de mohos y eflorescencias (cristales de sal).

Los bloques de arcilla, que tienen huecos grandes, son los más indicados en la construcción, a diferencia del muro de concreto industrializado, que genera un puente térmico perjudicial.

Así lo estableció Leandro Vega, magíster en Construcción de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien evaluó el rendimiento térmico de las fachadas de las VIS y encontró que estas no siempre cumplen con la calidad suficiente para satisfacer las necesidades de bienestar y control térmico.

“Esto demuestra que las carencias técnicas de las fachadas en las edificaciones tienen repercusiones tanto en el confort de las personas como en su salud, una consecuencia que se debe evitar mediante la construcción responsable”, comenta el magíster Vega.

En ese sentido, consideró que los materiales que se utilizan para construir estas viviendas se pueden optimizar y así mejorar las condiciones de las comunidades con menores recursos.

Para esto, analizó los seis tipos de materiales de fachadas más utilizados en la construcción de VIS, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística y la Cámara Colombiana de la Construcción; estos son: bloques de concreto, ladrillos de arcilla, bloques de arcilla huecos, ladrillos de arcilla macizos, ladrillos de arcilla huecos y muros de concreto mediante sistemas industrializados.

Teniendo en cuenta la resistencia térmica y el espesor de cada uno de los materiales, el investigador estimó los valores de transmitancia térmica, que indican la temperatura transmitida por las estructuras que encierran la vivienda.

El muro de concreto registró las temperaturas más bajas, en tanto que el de bloques de arcilla fue el de mejor rendimiento. “Se analizó qué tan aislante es cada fachada: cuanto más aire haya en el muro, mejor será su comportamiento”, agregó el investigador.

Estrategias bioclimáticas

Según el Ideam, a lo largo del año las temperaturas Bogotá pueden variar entre 12 y 14 ºC, y una temperatura mínima de 5,3 ºC.

La Secretaría Distrital del Hábitat en Bogotá, a través del Sistema Distrital de Quejas y Soluciones (SDQS), recibe numerosas reclamaciones catalogadas como “deficiencia constructiva” en la que se incluyen problemas de condensaciones, humedad, hongos etc., a menudo relacionadas con la ausencia de control térmico, información que puede se constatar en los informes realizados por la Contraloría.

El bajo control térmico de las fachadas deriva en la aparición de problemas de condensación en las edificaciones, siendo las VIS uno de los segmentos más afectados, algo preocupante debido a la vulnerabilidad de la población que las habita.

En la investigación, el magíster Vega también propone recomendaciones que podrían ayudar a crear una normativa para usar materiales aislantes en estas construcciones, que tengan una baja transmitancia térmica para que la temperatura interior se conserve.

“Es necesario desarrollar estrategias bioclimáticas, que el diseño vaya mucho más allá de los materiales, que se implementen criterios para regular la temperatura del edificio, como, por ejemplo, orientar las construcciones en relación con el sol”, concluye el investigador.

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