Duelo selectivo

El atentado con un carro bomba en la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander ha dejado un saldo trágico de 21 personas fallecidas y 68 heridos, todos ellos policías en ejercicio o en formación, muchos de ellos jóvenes que estaban iniciando su futuro.

Este ataque terrorista ha revivido los temores del pasado en gran parte de la población, y manifestaciones de dolor e indignación se pueden ver, oír y leer por todas partes. En Twitter, por ejemplo, se lee constantemente el término “asesinaron a nuestros héroes”. Y es cierto, estas personas estaban estudiando y trabajando para cuidarnos y mantener la paz.

En estos 18 días que lleva el año 2019, no solamente han muerto 21 policías en actos de violencia y terrorismo como sucedió ayer. También, han sido asesinados 10 líderes en los últimos 15 días. No todos murieron juntos, sino que fueron asesinados en sus hogares y lugares de trabajo.

Todos ellos me duelen por igual, tanto los policías como los líderes. Cada una de sus vidas es valiosa y sus familias están destrozadas por igual. Ambos, policías y líderes, son colombianos que han perdido la vida en actos terroristas. La única diferencia es que los policías murieron todos de golpe en un solo acto, mientras que los líderes fueron asesinados uno por uno en una situación aterradora y continua que aún no ha sido detenida por nuestras autoridades.

Me preocupa la solidaridad y el duelo nacional selectivo frente a la muerte de nuestros policías. Muchos se preguntarán: “¿Cómo es posible tener miedo ante un acto de solidaridad?” Pero sí, mi corazón tiembla ante duelo selectivo de muchos colombianos. Para ellos, la muerte de los líderes no importa en absoluto, pero se desgarran las vestiduras y encienden velas por nuestros policías. ¿No deberíamos sentir el mismo dolor y la misma indignación por ambas muertes?

Veo una sociedad colombiana que tiene valores relativos, que se ajustan a lo que nos conviene o a lo que socialmente es aceptable. Una sociedad que pasa por alto la muerte de unos (líderes) y se indigna ante la muerte de otros (policías). Parece como si los primeros fueran ciudadanos de segunda clase, meros números dentro de una cifra.

Hoy se convocan marchas, muestras públicas de solidaridad y homenajes florales en honor a nuestros policías, quienes, por supuesto, se lo merecen. Pero también se lo merecen nuestros líderes.

Observo con horror la reacción del gobierno y de los militares ante estos hechos, que han sido eficaces en su repudio. Hoy en día, ya hay un primer sospechoso detenido gracias a la interceptación telefónica. Pero, ¿Cuántas personas han sido capturadas por los asesinatos sistemáticos de nuestros líderes? No he escuchado ninguna declaración contundente del presidente o de los ministros sobre estos asesinatos.

El más reciente líder asesinado fue Víctor Manuel Trujillo, residente de la vereda de Puerto Guamo en el municipio de Montecristo (Bolívar). Con solo 20 años, era un líder social y miembro de una sociedad agraria que defendía los derechos de los agricultores.

Hoy en día, casi toda Colombia sabe el perfil de cada uno de los policías asesinados en el atentado. Los medios se han encargado de informarnos detalladamente sobre quiénes eran. Pero, ¿Cuántos colombianos saben sobre el asesinato de Víctor Manuel Trujillo?

El año pasado murieron 226 líderes sociales, líderes campesinos, ambientalistas, defensores de los derechos humanos, líderes comunales y líderes indígenas. Todas estas personas, al igual que nuestros policías, luchaban por su comunidad en diferentes áreas.

¿Qué medidas contundentes está tomando nuestro gobierno para detener el asesinato de nuestros líderes? ¿Dónde están los capturados? ¿Se han capturado a los autores intelectuales y materiales? La respuesta es no.

En lo que va de este 2019, han sido asesinados 10 líderes en tan solo 18 días, lo que significa que uno ha sido asesinado cada dos días. ¿No deberíamos salir también a las calles por nuestros líderes? ¿Encender velas por ellos? Creo que deberíamos estar exigiendo justicia y pidiéndole al gobierno acciones contundentes, tal como lo estamos haciendo con nuestros policías.

¿Quiénes son los 9 líderes asesinados en este 2019?

Gilberto Valencia fue asesinado el 1 de enero. Era gestor cultural y vivía en Suarez, Cauca.

Jesús Adier Perafán era presidente de la junta de acción comunal del barrio donde vivía, además de veedor ciudadano. También fue asesinado el primero de enero. Residía en Caicedonia, Valle del Cauca.

José Rafael Solano González hacía parte de la junta de acción comunal de la vereda Puerto Covo, en Zaragoza, Antioquia. Lo asesinaron el 4 de enero en la puerta de su casa.

Wilmer Antonio Miranda era miembro de la Asociación de Campesinos del municipio de Cajibío, Cauca. Lo asesinaron el 5 de enero.

Wilson Pérez Ascanio era líder comunitario de Hacarí, Norte de Santander. Fue asesinado el 5 de enero.

Maritza Quiroz era lideresa de las mujeres afrodescendientes víctimas de la violencia y suplente de la mesa de víctimas de la ciudad de Santa Marta, Magdalena. También fue asesinada el 5 de enero.

Miguel Antonio Gutiérrez era presidente de la junta de acción comunal de su barrio en Cartagena del Chairá, Caquetá. Lo asesinaron el 7 de enero.

Fáber Manquillo Gómez era líder comunal de El Rosario, Nariño. Su familia lo reportó desaparecido el 26 de diciembre de 2018 y fue encontrado asesinado el 11 de enero.

Leonardo Nastacuás era líder indígena del resguardo Cuascuabi en Nariño. Lo asesinaron el 13 de enero dentro de su casa.

Nuestra sociedad, tristemente, va en declive. Con unos valores sociales cuestionables, el dolor y la indignación que causa una muerte son relativos, selectivos, discriminatorios e hipócritas. Hoy veo que el 60% de mis amigos y conocidos tienen imágenes de repudio ante el atentado contra nuestros policías, pero tristemente no he visto a ninguno de ellos poner una imagen que rechace el asesinato de nuestros líderes. Creo que tengo que reevaluar a las personas que tengo en mis redes sociales. No puedo tener contactos y amigos que tengan un duelo selectivo y una moral hipócrita.

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