Raya del Magdalena, amenazada por la pesca artesanal

Aunque los pescadores de la región le temen, esta especie es atacada porque interfiere en la captura de peces de interés comercial.

Es frecuente que le mutilen la cola para dejarla sin la espina o aguijón caudal y luego la arrojan en las orillas de la ciénaga, explica Luis Ángel Acosta, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien advierte que aunque la raya del Magdalena (Potamotrygon magdalenae) abunda su extracción con fines ornamentales es muy alta si se compara con la cuota de exportación de otras especies del mismo género en Colombia y países vecinos.

“Esta especie, endémica de Colombia, está catalogada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en estado vulnerable en todo el país, pero podría estar en peligro. Cabe recordar que está distribuida en toda la cuenca del río Magdalena y en parte de la cuenca del Atrato, zonas de alta actividad pesquera”, comenta.

Según información del Instituto Humboldt, estas rayas suelen ser capturadas en su etapa inmadura con fines ornamentales, y ante el colapso de las pesquerías de la región, los adultos se utilizan para consumo básico. En la cuenca del Atrato muchos ejemplares se sacrifican al caer accidentalmente en las redes, debido al temor a las lesiones que puede causar la espina caudal.

Para el sector del alto Magdalena el producto se comercializa regionalmente en los puertos Seboruco, Momico, Betania, Brisas del Magdalena y Coovenpesca (Neiva). Este se vende entero directamente en puerto, y como subproducto se extrae artesanalmente el aceite de hígado.

Las hembras en estado de gestación tienen una tasa más alta de captura, lo que atenta contra la capacidad de reproducción de esta especie.

“Tuvimos una tendencia del mayor número de hembras en la época de octubre y diciembre, de aguas altas. En la ciénaga de Zapatosa, notamos que el comportamiento es diferente, pues la especie se comporta con régimen alimenticio”, detalla el magíster Acosta.

Pese a que es catalogada como entomófaga (que se alimenta de insectos), en la cuenca del Atrato esta raya muestra una dieta carnívora amplia, con los peces como el alimento más frecuente, seguido por cangrejos, renacuajos, caracoles e insectos.

Muestreos en épocas diferentes

Los muestreos se realizaron en dos periodos hidrológicos de la ciénaga: la época de nivel alto de agua, entre octubre y diciembre, y la época de verano, entre febrero y abril, en cuatro sitios.

Como resultado se recolectaron 78 ejemplares, de los cuales el 71 % fueron hembras con talla entre 12 y 50 cm de ancho discal y machos (27 %) con tallas entre 7 y 32 cm de ancho de disco.

Se encontraron 25 hembras en gestación con entre 1 y 11 embriones, siendo 5 el número más frecuente. Así mismo se analizó el contenido de 77 estómagos y se encontró que las ninfas de insectos Tortopus incertus (familia Polymitarcyidae) son las de mayor frecuencia en la dieta (51 %), seguido de los bivalvos de agua dulce (21,4 %), peces (16,8 %) y huevos (12 %).

En el Alto Magdalena los pescadores reportan un comportamiento gregario (grupos de 5 a 6 rayas). Así mismo, durante la época reproductiva los arponeros del Magdalena han observado la formación de bancos de rayas.

También se hallaron algunas correlaciones de esta especie con el pH, la conductividad y la transparencia. El investigador comenta que el pH influye mucho en la elección de su ámbito reproductivo, ya que prefieren la zona de la ciénaga, donde el pH ha estado un poco más elevado.

Para esta investigación, que contó con la colaboración de la Gobernación del Cesar, se usaron anzuelos como método de captura de ejemplares y una sonda multiparamétrica para medir variables ambientales.

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