Nutrientes y alimentación sana, vitales para tratar la ansiedad

Los positivos impactos que tiene en el cerebro consumir ácido fólico, biotina, complejo B, omega 3 y otros nutrientes, además de tener una alimentación baja en grasas y a horas adecuadas, contribuyen a que pacientes con trastornos de ansiedad mejoren sus estados de ánimo.

BOGOTÁ D. C., 08 de julio de 2021 — Agencia de Noticias UN-

La ansiedad es un estado psicológico, físico y conductual que se manifiesta por que el paciente tiene una preocupación o un miedo externo, referente a alguna amenaza; suele sentir una preocupación sobre una situación a futuro.

A nivel fisiológico, la enfermedad se da en el eje neural, incrementando la activación simpática del cerebro. Cuando el estrés y la ansiedad empiezan a elevarse se presenta una dilatación de la pupila y de los bronquios, además de glucogenosis (alteración de los niveles de azúcar) en el hígado y aumento de la presión arterial.

Según el nutriólogo y psicólogo Edwin Albores Oliden, invitado a la charla “Manejo nutricional en pacientes con trastornos de ansiedad”, del programa #SaludUNALContigo, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), antes de someterse a cualquier proceso nutricional, el paciente con ansiedad primero debe ser diagnosticado por un psicólogo o un psiquiatra, para que luego el nutricionista realice un manejo orientado a su trastorno.

Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, dentro de los cuales está el que se da por separación, mutismo selectivo, fobia específica, fobia social, trastornos de pánico, agorafobia, trastornos de ansiedad generalizada, ansiedad inducida por medicamentos y por otras afecciones médicas.

Según información de la Encuesta General de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente la ansiedad es uno de los trastornos que ha aumentado con la pandemia, junto al estrés postraumático y la depresión.

En Colombia, el 19,3 % de la población entre 18 y 65 años reporta haber tenido alguna vez en la vida un trastorno de ansiedad, siendo más frecuente entre las mujeres (21 %).

Nutrientes importantes

Según el especialista, una de las principales recomendaciones para estos pacientes es consumir nutrientes y micronutrientes, como por ejemplo el ácido fólico, pues cuando el cuerpo presenta deficiencia de este elemento, el paciente tiene un bajo estado de ánimo, agravando los síntomas de la ansiedad.

Otro de los nutrientes es el omega 3, que favorece un mayor desarrollo mental y mejora el aprendizaje y la conducta, sobre todo durante la infancia, ya que contribuye a mejorar el desarrollo de las funciones cognitivas en los niños. Por su parte el magnesio estabiliza el sistema nervioso central y se encuentra en las semillas de girasol, de sésamo, almendras, avellanas, nueces y pistachos.

“Se recomienda consumir biotina, la cual tiene un impacto a nivel neurológico, además de la vitamina B12, B1 y todo el complejo B, selenio zinc, entre otros. Por ejemplo, se ha encontrado que las personas que consumen vitamina B5 no solo mejoran su estado de ánimo sino también su concentración”, detalla el psicólogo Albores.

Algunos de los alimentos recomendados son: arándanos, fresas, almendras, chocolate amargo, salmón, espinaca, espárrago, mora, plátanos y almejas. Por otro lado, las personas con trastorno de ansiedad deben evitar bebidas con alto contenido de alcohol, de almidón, de endulzantes y colorantes y comidas rápidas.

Dieta sí, pero con seguimiento

El psicólogo Albores señala que “en muchas ocasiones no basta con que las personas con este trastorno sigan una u otra dieta, sino que deben tener un seguimiento estratégico por parte de los especialistas en estos trastornos, pues se deben saber manejar los diferentes limitantes del paciente”.

Una de las principales limitantes para los pacientes con trastornos de ansiedad es la resistencia al cambio, es decir, aquellos impedimentos que no le permiten a la persona lograr un objetivo. Esta limitante muchas veces aparece en forma de familiares o amigos, que ante el temor a los cambios que pueda sufrir la persona, sabotean su proceso y se oponen a su transformación.

Otra de las limitantes es la presión social que se impone sobre los ideales exigidos no solo por la sociedad sino también por entornos y círculos cercanos, sobre la apariencia física, el estatus laboral y socioeconómico, entre otros.

Ante estos retos, el experto señala que una de las estrategias aplicables a estos pacientes es que siempre, tras cada sesión, se vayan con una frase motivadora, pues ella los ayuda a programarse para continuar con su proceso. Otra es moverse de lugar, así cuando aparezca el momento de la ansiedad, la persona puede salir de casa o de la oficina o lugar que se encuentre por unos pocos minutos. “Todas estas estrategias mejoran los procesos con estos pacientes y evidencian la importancia de un seguimiento especializado”, comenta el nutriólogo.

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