La riqueza

En la entrega anterior se expusieron aspectos vinculados a las “Desigualdades” en la Economía. Como también hay un alto grado de participación, en la Economía, por parte de las denominadas “Riquezas” a continuación se ofrecen algunos comentarios sobre  las mismas, ya que  por dichas expresiones, se estructuran datos creando indicaciones, que en muchos casos, no son reconocibles por los ciudadanos. Pero si son usados por gobernantes para exponer lo que serían “intencionalidades políticas”, ya sea cuyos resultados están a favor o en contra de la sociedad a la que se dirigen y estableciendo efectos y consecuencias que no son fácilmente aceptables por las partes.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

La “Riqueza” a que se refiere en esta página, es la que se corresponde a la denominada por los Toffler en su obra” La Revolución de la Riqueza”, No es solamente la generada en una actividad exclusivamente monetaria. O sea será la que resulta impulsada –ahora- como consecuencia:” de: puesta en circulación de lo, gastado, ahorrado e invertido, como por  integración de los actuales sistemas que se están realizando por la Revolución productiva”

Agregan los Toffler que un Sistema de Riqueza solo es un componente, aunque muy poderoso, de un sistema, todavía mayor, cuyos otros componentes –sociales, culturales, religiosos, y políticos- están en constante retroalimentación con él y entre sí. Juntos forman una civilización o estilo de vida, más o menos compatible con el sistema de riqueza.

La riqueza es cualquier cosa que colme, hasta el exceso. Las necesidades humanas. Si se trata del Sistema de Riqueza más aceptado por la sociedad, contendrá elementos monetarios o no. Uno de los dilemas vinculados con la riqueza, es lo referido a ¿cómo debe ser distribuida? O bien plantearse ¿se debe crear la riqueza antes de redistribuirla? La respuesta va por la forma de creación de la riqueza, que necesariamente debe significar, como inicio, la redistribución. Eso permite reducir las desigualdades y asegurar a los ciudadanos: una educación de calidad, atención de servicios sociales y familiares apropiados a la situación que se busque alcanzar. Lo que permitirá asegurar el crecimiento a largo plazo de la economía.

Los datos sobre la desigualdad en la riqueza, son mucho menos accesibles y menos fiables que los correspondientes a la desigualdad en la renta. Con todo está claro que la primera es mucho más elevada que la segunda en todos los países, y ello por la siguiente razón: es mucho más difícil acumular riqueza que tener ingresos.

Solo cuando situamos los actuales fallos de la economía  junto a la inminente crisis en la ciencia empezamos a entender su autentico significado, pues ambos campos tienen el mayor –o, al menos, el más directo-impacto sobre cómo creamos riqueza. Y ambos se encaminan hacia la transformación.

 (Alvin y Heidi Toffler (La Revolución de la Riqueza)

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