¿Hilos invisibles?

Les dejo esto por aquí, lo encontré en uno de mis cuadernos de 1997, el escrito fue construido y reconstruido con palabras propias y ajenas:

<<“Nada parece detener el curso de lo inevitable” leí en alguna ocasión, en un libro de uno de mis escritores favoritos. Sentencia con la que se conforman los perdedores y llevan su destino a cuestas como una cruz pesada y de fuego, que hace su transitar por la vida doloroso y sin sentido.

O sentencia que pisotean los valientes, convirtiéndola en punto de desafío, en horizonte por alcanzar, en viento que guía la vela para desafiar el destino y la marea.

Frase que se convirtió en ciclo en las memorias de mi sangre, de mi gente, de mi historia. En ciclo y reto que a lo largo de mis recuerdos, algunos genéticos, otros espirituales y los demás reconstruidos por las hermosas historias de un viejo que fue hito en mi camino, han vuelto a repetirse con otras caras, otros colores, otros tiempos, otros nombres y otros olores.

Nada parece detener el curso de lo inevitable y mientras repito esta frase en mi mente, mi corazón se llena de impotencia al tener que aceptar que mi vida es manejada por los hilos invisibles que algunos llaman destino. Hilos que corto con la tijera de la voluntad.

…Y me duele aún más el alma, al entender que la historia que heredamos de nuestras familias nos tiran una vida a cuestas, la cual, en mi caso, no quiero, no acepto y no sueño, contra la cual lucho, rebelde como siempre, rebelde hasta de mí misma.

Venimos al mundo con una parte de nuestra historia escrita, heredando consecuencias de acciones ajenas, de todos los miembros de nuestra familia, aquellos que nunca conocimos, algunos que no amamos y que son extraños con lazos de sangre, también de aquellos que amamos con nuestra alma.

Heredamos todo, genes, acontecimientos que se pueden volver cíclicos sino te sales de la rueda, gustos, costumbres, cultura y hasta, si no te vuelves dueño de ti mismo, una parte del no deseado destino.

Tienes que poseerte, aférrate a tu esencia real, esa que no hace parte de la herencia no elegida, aquella que te hace un ser humano auténtico. Sino lo logras, los hilos invisibles entierran la vida que de niño soñaste, te arrastran en el cotidiano vivir, te conviertes en una hoja en el viento, cuando en realidad deberías convertirte en el viento.

Termina el propósito de tu vida hundido en una poza profunda y desconocida de la cual no creo que después pueda ser rescatado. Sino te vuelves dueño de ti mismo, todo tu árbol genealógico decidió (sin tener conciencia) casi que hasta el final de tus días.

Amarse y amar, perdonarse y perdonar, adquirir conciencia de nuestra propia humanidad, romper los círculos viciosos, salir de la rueda y del mismo camino recorrido por todos. Construir nuestra propia ruta, cambiar el libro, reescribir el inicio de tu historia, comprendiendo lo que heredaste, aceptando su existencia, pero rebelándose a repetir historias.

Pero para eso necesitas ser dueño de ti mismo, escrutar a diario las luces de tus noches, conocerte tan profundamente que seas tu principal crítico y que nunca seas capaz de engañarte a ti mismo. Seguir tu esencia siempre, aunque el mundo, los problemas y la cotidianidad intenten siempre apagar tu llama>>.

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