“Gobernante-Empresario”: ¿Un juego nuevo?

Durante estos últimos 20 años se ha hecho abundante referencia con el uso de los términos como: globalización, internacionalización o mundialización para referirse a la expansión y cambios en: nuevas formas de Empresas, Comercio ampliado, Mercado extendido, Productos y Servicios nuevos, etc. Una constante de esa situación ha estado dada por la novedad del protagonismo -casi exclusivo- que han adquirido los Gobiernos de los Estados, de los grandes negocios comerciales. Al respecto se ha llenado nuestro Universo (incluyendo el circundante a nuestro Planeta) de actuales y futuros o posibles esquemas de “negocios”. Generalmente, basados en novedosas aplicaciones tecnológicas, pero sin medir impactos de instalación.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

Las herramientas más usadas son las de  un “Tratado Comercial” o “Acuerdo”. Negociada entre Gobernantes de países acordados para integrarlo. Se omiten las normas nacionales y se establece las materias que deben respetar todos los países asociados, además de las comerciales. Con lo que, a veces, generan movimientos internos políticos de los contrarios a  los referidos Tratados y a los Gobernantes signatarios de los mismos.. En algunos casos, aparecen los que se ha denominado como “Gobernante-empresario”, que tiene –quizás- un excesivo fervor por impulsar a través del Tratado negocios que puedan reconocerle un cierto beneficio personal, transgrediendo normas legales y principios éticos. Los “Gobernantes-empresarios”, hacen pública su medición de eficacia de gestión fundamentalmente, a través de la “Balanza Comercial” (Diferencia entre valores de Exportaciones e Importaciones). Sin considerar el impacto social que se genera con esa “modernización”, que termina dando como resultado países con fuertes perturbaciones sociales e instalando la “corrupción política”, o sea el mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima.  Se genera una “desocupación tecnológica”, producto de las “novedades” que se aportan al mercado, que requiere menos mano de obra. Salvo la que se necesita en las “limpiezas de las “suciedades” y “los consumos” de los habitantes de países emergentes. Además de favorecer a los países desarrollados, que están ocupados en la robotización y juegos de guerra. Lo inaceptable está en que muchos millones de trabajadores  sufren los resultados de una “desocupación tecnológica”.

Otro efecto que puede está dado, por aquel tipo de actividad, que era muy simple, que ahora se buscará desarrollarla por algún sistema de producción del producto y/o servicio  “robotizado”. Con lo que el proceso de formación e  iniciación laboral (y salarial) en el camino de los jóvenes, se reduce  cada vez más. ¡Cuidado!

NOTA: Del Resumen Ejecutivo del Acuerdo(“entre países”) de Asociación Trans-Pacífico (TPP por sus siglas en inglés) , en el punto referido a su Alcance, se expresa: “El TPP incluye 30 capítulos que abarcan el comercio y cuestiones relacionadas con él, comenzando por el comercio de bienes y continuando con aduanas y la facilitación comercial; medidas sanitarias y fitosanitarias; obstáculos técnicos al comercio; medidas comerciales correctivas; inversión; servicios; comercio electrónico; compras del sector público; propiedad intelectual; laboral; medio ambiente; …..  “

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