Crónica de una recesión anunciada de la economía colombiana (primera parte)

Los vientos de recesión económica y hasta de depresión económica que enfrenta nuestra economía no son nuevos, y no son culpa solamente de SAR-Covid 2019, como quieren hacer creer los responsables de la economía de los últimos 30 años, como si todo lo que está pasando no fuera su culpa.

Esto ya se veía venir desde hace mucho tiempo, como expliqué en una columna anterior por este medio hace aproximadamente tres años, haciendo un símil ya teníamos un cáncer que está en una fase terminal y nos dio además una neumonía. Para colocarnos en contexto hago el siguiente recuento:

Nuestra economía  tuvo una época de crecimiento  económico  virtuoso desde 1967 a 1990 que comenzó en  el  gobierno de  Carlos Lleras Restrepo  y con su Ministro de Hacienda Abdón Espinosa Valderrama; en 1967  cuando implementando y adaptado a  la colombiana el modelo industrialización  por sustitución de importaciones y nuestra industria se fortaleció, teniendo Colombia tasas de crecimiento  en promedio de 6,3%  anual, eliminado el déficit externo,  la cuenta corriente, es decir,  exportando más de lo que se importaba  y no teniendo una concentración de la riqueza tan alta.

David Pinto Cataño. Economista y profesional en Finanzas y Negocios Internacionales. Catedrático universitario.

Pero desde 1990 a hasta la fecha el coeficiente Gini se elevó por encima de 0,50.  Este debacle económico es el que está teniendo su desenlace actualmente.

Esto inició con el Consenso de Washington   a finales de la década de los 80, donde a través de esta propuesta en conjunta del Banco Mundial y FMI introdujeron   la teoría neoliberal, que era la liberación de los mercados y la mínima intervención del gobierno a través de varios instrumentos:

1) El primer paso era buscar una estabilidad macroeconómica, disminuyendo la inflación y el déficit fiscal y exterior, para esto se recomendaba una contracción de la economía que redujera el consumo público, privado y el déficit de la balanza por cuenta corriente.

2) Se divide en cuatro puntos

A) Liberación del comercio exterior

B) Reforma del estado

C) Reforma del mercado de trabajo

D) Liberación del sistema financiero

Todo esto se aplica al pie de la letra por el gobierno de Cesar Gaviria y los demás presidentes.  Y hoy en día en ejecución y con las nuevas reformas que el gobierno planea a hacer en el mercado laboral y las diferentes reformas tributarias regresivas que tienen como eje central el aumento del IVA (Impuesto a Valor Agregado), como la última hecha por Duque que comprendió un gran número de gabelas tributarias o regalos a las empresas, por ejemplo: laboratorios y farmacéuticas. Que van a causar un gran déficit fiscal en el 2021 de a próximamente 14 billones de pesos.

Uno de estos instrumentos aplicados a raja de tabla en la economía colombiana fue la liberación del comercio exterior, con el supuesto o teoría de la ventaja comparativa de David Ricardo, una teoría de Siglo XIX y de Samuelson de mitad de Siglo XX.

Que explica en resumen que los países se deberían especializar en los productos que fueran más fácil de producir y más económicos.

Venderlos en el exterior donde se podía decir que hay una demanda ilimitada para estos productos y con los recursos obtenidos comprar los productos que no se produce en el país, esto en teoría, aumentaría el bienestar de la población, mostrado un comercio internacional donde todo el mundo gana.

Cuando de manera empírica se ha demostrado:

  • Que la demanda es limitada.
  • Que el comercio internacional es una guerra donde hay ganadores y perdedores, como se va demostrar en el presente escrito, Colombia es perdedora.

Con esta teoría, Colombia redujo sus aranceles de 40% en promedio a un 5%, no se protegió su tejido industrial y este se disminuyó.

Colombia se especializó en producir commodities (petróleo, carbón, frutas tropicales y demás materias primas) que es lo más fácil y barato, con los recursos de esto se compran los otros bienes que no se producen.  Y ocurrió la maldición de los commodities en la economía colombiana.

Se buscaron los beneficios de la ventaja comparativa desde punto de vista del bienestar, por tener bienes mas baratos, con este argumento se firmaron decenas de TLC leoninos para la economía y la industria colombiana con países más industrializados.

Con mejores ventajas de ubicación (mejores carreteras, mejo talento humano, más i+d) que nuestra industria, que no podían competir sin una protección por un tiempo y propiciando una curva de aprendizaje, muchos sectores industriales desaparecieron igual que el trabajo formal, aumentando aún más la informalidad, que está alrededor 51% en nuestro país.

Especializados en productos tropicales que en el mercado internacional no tienen demanda además tiene mucha oferta de otros países. Debemos sembrar cereales y cultivos templados que son los que tienen mayor demanda mundial y con TLC donde la parte agrícola de esos países tengan muchos subsidios, mejor infraestructura, tecnología e i+d que hace la diferencia.

Eso creó un déficit en cuenta corriente manifestada en la balanza de pago, que fue en parte por lo que Colombia en 1999 entró en su peor recesión económica hasta el momento.

En la década de 2000, a mediados de esta, ayudados por los elevados precios del petróleo y por una gran inversión extranjera directa motivada por los precios de petróleo y carbón que alcanzaron un máximo de 150 dólares por barril de petróleo en esta década. Por las remesas internacionales, Colombia pudo financiar este déficit en cuenta corriente, experimentando un crecimiento económico en promedio de 3,5% durante 10 años y aumentando el poder adquisitivo de sus habitantes por los bajos precios de los bienes importados, mejorando el nivel de vida de la población.

Pero esto desencadenó un mal peor:

1) La Enfermedad Holandesa que se dio entre 2003 – 2014, donde  gracias al aumento de los precios de commodities, en especial petróleo, y la entrada de inversión extranjera directa e indirecta  se generó esta enfermedad.

Además, en la economía mundial se estaba dando tasas de interés cero por la relajación cuantitativa, en parte a través de emisión de los bancos centrales de Estados Unidos en el 2009 y después de la Unión Europea en 2013.

Estos dos hechos generaron las siguientes consecuencias:

1) Con la Enfermedad Holandesa la moneda se revalúa, lo que ocasionó que los productos industriales y manufactureros de Colombia se vuelvan mas costosos en el exterior y no sean competitivos, por lo que causa un aumento de déficit de cuenta corriente, pero este se contiene gracias a las exportaciones de petróleo, su precio y las inversiones extranjeras.

Muchas empresas se quiebran, además pierden posición en el mercado local, disminuyen ventas a causa de los productos importados, desapareciendo el aparato productivo y los encadenamientos productivos.

Ocasionado que entre el 30% y 50% de las exportaciones colombianas sean de petróleo y sus derivados actualmente. Y que aporten entre 40 y 60 billones de pesos al presupuesto nacional, que representa aproximadamente 9% de este.

También tiene otra consecuencia, la industrial minero -energética es intensiva en capital, es decir, en maquinaria y equipos para la producción, no genera puestos de trabajo y acaba con  la industria que es la mayor generación de trabajo formal, incrementando la informalidad que comenzó en 1991  con la aplicación del Consenso de  Washington que plantea lo siguiente:

“Las empresas  necesitan ser eficientes para competir con el mercado internacional, para ello requieren el abaratamiento del costo del uso de la mano de obra, por lo que la reforma al mercado laboral constituye el tercer punto de la propuesta; se argumenta que hay una excesiva regulación de este mercado tanto en la contratación como con el despido en sector formal; Así como los altos costos de la nómina por causa de la pensiones, cobertura social y sanitaria, han desincentivado la contratación del sector formal.

Esa reforma se basa en la eliminación de un gran número de requisitos para la contratación y el despido, esto trae como consecuencia el aumento de la forma de contratación temporal y a tiempo parcial, la reducción de las contribuciones sociales obligatorias de la empresa, y el abaratamiento del despido”. Generando la gran informalidad que se tiene hoy en día y nos está afectando gravemente en esta pandemia.

Porque se tiene la idea que la única manera de ser competitivo en el mercado internacional es bajar la renta del factor trabajo y sus condiciones, esto se logra a través de innumerables reformas y las que faltan por parte del gobierno de Duque.

Aumentar la renta de capital generando más desigualdad y un mayor coeficiente Gini, con la idea de que bajando los costos del trabajo y   la disminución de los derechos se logra un aumento en el empleo, se ha demostrado empíricamente que esto no es verdad.

Lo que se necesita es brindarles a las industrias ventajas especificación de ubicación, infraestructura física (carreteras, puertos, entre otros) servicios públicos, capital humano e i+d. Que hace que las empresas se instalen en los territorios y generen puestos de trabajo formales, porque con estas condiciones en estos territorios se generan utilidades.

Con la disminución de salarios y derechos laborales las ganancias que obtienen los empresarios en vez de reinvertirlas en el país para aumentar la competitividad y el empleo formal, se reparten como utilidades.

Con estos ingresos que generó el petróleo en vez ahorros para afrontar crisis futuras como la de la pandemia, se empezó a realizar muchas reformas fiscales (nos convertimos en una Venezuela), con el objetivo de bajar impuestos (renta, patrimonio y utilidades)  a las empresas y bancos, para que supuestamente inviertan más en el país y generen más empleo, pero la realidad es como se explicó en el párrafo anterior, se vuelven utilidades que no se reinvierten.

Esos ingresos tributarios fueron reemplazados por los ingresos generados por el petróleo que estaba a 150 dólares el barril, cuando su precio estuvo en lo más alto. Pensaron que esto siempre iba tener la misma tendencia, cuando se sabe que estos precios son ocasionados de manera exógena y que lo normal que es que los precios bajen, se equilibren y esto se da cuando los ingresos marginales son iguales a los costos marginales, que fue lo que pasó después de 2015.

Aumentando el déficit interno por menor recaudo tributario, esto se financia a través de deuda   pública. Lo que nos tiene con este estrecho margen fiscal actualmente en estos momentos de necesidad.

Estas reformas tributarias regresivas volvieron a Colombia en un país más desigual, afectando duramente a las clases media y pobre, con una mayor tasa de IVA, violando la Constitución de 1991, en la cual se dictamina que los impuestos deben ser justos y progresivos, que la principal función del gasto público es el cumplimiento de los derechos fundamentales de salud, educación, pensiones y las políticas sociales.

Así, la política fiscal se erigió como el principal mecanismo de reducción de las desigualdades sociales, que no se cumple por el  dictamen del  Consenso de  Washington que dice: ”Otra parte de la reforma del estado es aumentar  de los ingresos, por lo que hay que   hacer una reestructuración del sistema impositivo haciendo  énfasis  en el aumento  del porcentaje que se cobra  al impuesto de  ventas, por su poder recaudatorio, su automatismo y  su neutralidad  en la distribución de los ingresos se convierte en la pieza  clave del nuevo sistema impositivo. Los impuestos indirectos suelen ocupar un lugar secundario por su incentivo al fraude y su menor poder recaudatorio y su desincentivo a la inversión”.

2)  Con la relajación cuantitativa lo que hizo Estado Unidos en el 2008 fue disminuir su déficit en cuenta corriente, devaluando su moneda, también aumentando su déficit fiscal para compensar esto. Volviendo sus bienes más competitivos, disminuyendo su déficit cuenta corriente, aumentando el déficit externo para la Unión Europea, con esto Estados Unidos tenía sus tasas de interés en cero o negativas, generando una reactivación   económica.

Lo mismo hizo la Unión Europea, pero esta vez trajo un desequilibrio externo para los países suramericanos en déficit de cuenta corriente que generó un déficit fiscal a todos los países incluido Colombia.

Después de 2015, cuando empezó a disminuir el precio de los commodities, en especial del petróleo y carbón, estos precios empezaron a regresar a su estado normal de equilibrio, cuando el ingreso marginal = costo marginal.

Entonces comenzaron  los problemas para la economía colombiana, empezó el aumento del déficit cuenta corriente (importamos más de lo que  exportamos), por lo que la exportación disminuida de petróleo y su precio, y la inversión extranjera directa e indirecta, lo que nos complicaba  el financiamiento  externo  y también el financiamiento interno del Estado por las reformas  fiscales regresivas que  hicimos, reemplazando los ingresos tributarios por  ingresos de petróleo que  disminuían, aumentado déficit interno (déficit fiscal) disminuyendo el crecimiento  y aumentando el desempleo formal.

Para corregir esto se aplicó lo que dicen los manuales de libro texto de la ortodoxia económica, se generó una devaluación masiva excesiva de casi el 50%, cuando se tenía que hacer moderadamente. Asimismo, lograr que los precios de nuestros productos sean más competitivos en el extranjero y esto contribuye a disminuir el déficit en cuenta corriente (aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones).

Disminuir las importaciones porque sus precios son más altos, pero no se tuvo en cuenta que en Colombia desde 1991, prácticamente había desaparecido el encadenamiento productivo y que con la Enfermedad Holandesa de 2003 se terminó de rematar la industria.

Que gran parte de la materia prima, bienes intermedios y componentes para la fabricación de los productos colombianos vienen del exterior, lo que afectó la cadena de costo de las empresas, por lo tanto, los precios del producto colombiano no disminuyeron y no se volvieron más competitivos.

Luego, como eso iba a generar una tendencia inflacionista al modelo de inflación objetiva se le aumentó la tasa de interés, afectando el consumo y la demanda agregada.

Para reemplazar los ingresos perdidos de la nación, por la baja del precio del petróleo, se realizó la reforma tributaria regresiva que afectó aún más el consumo y la demanda agregada.

Y de paso están las devaluaciones masivas afectando la inversión, deprimiendo aún más la demanda agregada. La financiación con TES aumenta la tasa de interés y disminuye los agregados monetarios, cortando la liquidez al mercado, generando en este periodo un crecimiento muy bajo, en promedio 2%.

Generando los déficits gemelos, que son un desequilibrio en cuenta corriente y déficit fiscal   de alrededor de 4%, que supuestamente no puede desaparecer porque en la metodología ortodoxa los medios son menores a los problemas a solucionar. Las formas para solucionar los problemas son de dos tipos:

Bajar o disminuir la tasa de interés y la devaluación masiva, para mantener la inflación objetiva, la tasa de cambio flotante y el libre movimiento de los capitales. Después que las devaluaciones masivas fracasaran, al igual que el aumento de la tasa de interés.

Se disminuyó la tasa de interés al 4,3%, lo que motivó el consumo mas que todo de productos importación, disminuyendo el PIB= consumo + inversión + gasto público (e= exportaciones-m= importaciones) disminuyendo el PIB y el empleo.

Pero la tendencia de crecimiento muy bajo cambió cuando transformaron la manera de medir el PIB, entrando nuevos sectores donde los deflactores no están claros ni las tendencias históricas.

Esto desde 2018, por esta nueva metodología más el aumento de las remesas, la economía creció un 3,3%  en el 2019, pero se puede decir que este crecimiento económico  es un falso positivo, porque si se tomamos los sectores tradicionales: industria, construcción, minero- energético  y agricultura, en promedio la economía colombiana creció entre  0,5% y 0,9%, esto se demuestra también  con una tasa desempleo 2019  en promedio 10%  y  en  febrero  de 2020 12% , sin efecto Sars-covid  19.

Entrando ya al 2020 con crecimiento en promedio de 1%  en el 2019, de los cuatro sectores tradicionales (industrial, construcción, minería y agricultura) y con un 10% en promedio de desempleo  y  con una  informalidad de empleo de más  de 50%, con un  déficit en  promedio en  cuenta corriente de 4,5 y otro  déficit  fiscal de 3%, la economía  colombiana se encontraba  a comienzo de 2020 en una situación desesperada a punto de una recesión.

Con una desaceleración de la economía china agravada por el comienzo de la pandemia que hizo que aumentara esa desaceleración y una disminución de la demanda de commodities.

Con una guerra del precio del petróleo entre Arabia saudita y Rusia que bajó los precios a su estado natural, con un exceso de oferta para casi dos años con un precio en promedio por barril cercano a los 20 dólares, terminó de posicionar  a la economía Colombia en cuidados intensivos, además de la cuarentena en Europa, Estado Unidos disminuyó el consumo de materias primas afectando el déficit en cuenta corriente.

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