Cambios de la Economía (III)-Los riesgos del futuro mundial

2019 será el año de la regularización del “divorcio entre Londres y Bruselas”, llamado Brexit. Hace pocos meses, se actualizaron los pronósticos de crecimiento mundial para este año y el próximo, con cambios sustanciales, proyectándole en 3,9% para ambos años. Esa provisión continúa sustentada por la solidez ininterrumpida del desempeñó de: la zona del Euro, Japón, China y Estados Unidos. Que sin excepción crecieron más de lo esperado, el año pasado. La perspectiva discordante contra ese talón de fondo positivo es la de un conflicto, generalizado en torno al desarrollo futuro del “Comercio internacional”.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

También se proyectan mejoras a corto plazo en varias economías de mercados emergentes y en desarrollo, caso de América Latina y el Caribe, con cierta recuperación de los exportadores de materias primas. Los motores de esa fase económica ascendente mundial sieguen siendo la aceleración de la inversión y, sobre todo, del comercio internacional. Las posibles previsión en materia de desarrollo tecnológico, cuesta estimarlas y como consecuencia incorporarlas en los futuro esperados.

De este análisis y tomando de las economías más grandes, proyecciones de crecimiento para 2018, comparadas con las de octubre de 2017, son 2,4% en la zona del euro (un alza de los 0,5 puntos porcentuales), 1,2% en Japón (un alza de 0,5 puntos porcentuales), 6,6% en China (un alza de 0, % puntos porcentuales) y 2,9 en Estados Unidos (un alza de 0,6 puntos porcentuales.

A pesar de las buenas nuevas, a corto plazo, las perspectivas a largo plazo son expectantes, Las economías. enfrentadas al envejecimiento de la población, tasas decrecientes de participación en la fuerza laboral y un débil aumento de la productividad, probablemente no retomen las tasas de crecimiento per cápita que alcanzaron, antes de las nuevas situaciones de producción.

Las economías de mercados emergentes y en desarrollo, presentan un panorama mixto; algunas que no exportan materias primas, pueden esperar tasas de crecimiento a más largo plazo comparables a las que precedieron a la crisis. Sin embargo, para muchos exportadores de materia primas no serán tan afortunados, pese a cierta mejora de las perspectivas de esos precios, y tendrán que diversificar sus economías para afianzar el crecimiento y la resiliencia. Más allá de los próximos trimestres, se perfilan riesgos posibles para las perspectivas. Como  se documenta en la actual edición del informe “Monitor Fiscal”, los niveles mundiales de deuda –tanto pública, como privada- son muy elevados y podrían adquirir tintes problemáticos a la hora del reembolso, a medida que se normalicen las políticas monetarias, en un entorno en el cual muchas economías tienen por delante tasas de crecimiento a mediano plazo más bajas.

Recordar lo ocurrido en el 2008, en el cual se desarrolló una crisis financiera. El origen estuvo en el colapso de la balanza inmobiliaria de USA, que provocó la llamada “crisis” de las hipotecas. Lo que arrastro al Banco Lehman. Pese a querer devolver las propiedades compradas con crédito de dicho Banco, Estas propiedades no servían como respaldo,

El mercado externo y los cambios productivos, pueden no servir para el futuro.

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