ANÁLISIS – ¿Qué significa la retirada de EEUU de Afganistán para los países vecinos?

El objetivo de los actores involucrados en el problema de Afganistán es asegurar sus esferas de influencia y evitar que la crisis se extienda más allá de sus fronteras.

Por: Hakki Uygur, Rahimullah Farzam* / Anadolu

Más de 200 distritos y cinco centros provinciales cayeron en manos de los talibanes desde que las fuerzas estadounidenses comenzaron a abandonar oficialmente el país en mayo. Los enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y los talibanes continúan de manera intensa. Por otro lado, las conversaciones de paz en curso entre la administración de Kabul y los talibanes en Doha, la capital de Catar, se han estancado.

El rápido avance de los talibanes plantea la posibilidad de un escenario similar a la guerra civil que estalló tras la retirada de la Unión Soviética de Afganistán. Los países de la región no quieren quedar desprevenidos ante tal escenario e intensificaron sus iniciativas diplomáticas. Muchos países de la región quieren tomar medidas para al menos abordar sus propias preocupaciones de seguridad en Afganistán, conocido como el «cementerio de imperios».

En las últimas semanas, Teherán, Moscú y Pekín recibieron delegaciones de los talibanes a las que se les transmitieron las preocupaciones sobre los últimos acontecimientos en Afganistán. Algunos de estos países están a favor de la estabilidad del país árabe por razones como el desarrollo del comercio regional, la lucha contra el tráfico de personas y drogas y la prevención de la migración irregular. Otros ven la inestabilidad actual como una oportunidad para expandir sus esferas de influencia.

Irán

Irán busca desempeñar un papel más importante en Afganistán después de la retirada de Estados Unidos. Teherán estuvo al borde de la guerra con los talibanes en 1998 y cooperó con Estados Unidos para derrocar a los talibanes en 2001. Con el cambio de la coyuntura tras la invasión de Afganistán por parte de Estados Unidos, Irán empezó a cooperar con los talibanes contra la presencia de Estados Unidos en el país centroasiático.

Los funcionarios iraníes son conscientes de la necesidad de continuar su cooperación con los talibanes a pesar de las diferencias ideológicas, ya que estos se han convertido en uno de los actores decisivos en la política de Afganistán. El exministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif, dijo que su país está dispuesto a ayudar a las partes en el conflicto afgano a sentarse alrededor de la mesa de las negociaciones.

La opinión predominante en Teherán es que un Gobierno liderado por los talibanes en Afganistán supondría una amenaza para los intereses nacionales de Irán en el país a mediano y largo plazo. Es poco probable una estabilidad duradera en las relaciones con Irán si los talibanes dominan el país por completo.

Rusia

Rusia continúa sus intentos de lograr una solución política en Afganistán, y para ello mantiene contacto tanto con los talibanes como con el Gobierno. Recientemente, Moscú acogió una serie de conversaciones de paz entre las partes afganas. Rusia ve la retirada de Estados Unidos como una oportunidad importante para reconstruir la influencia de Moscú en Afganistán en la era postsoviética, pero, por otro lado, no quiere que el vacío creado por esta retirada suponga un riesgo de seguridad para su entorno inmediato.

A Moscú también le preocupa que Afganistán se convierta en un lugar de encuentro para elementos radicales que apunten a Rusia como su enemigo principal o apoyen a grupos separatistas en la región del Cáucaso. Tras el rápido avance de los talibanes, una la delegación encabezada por Hamdullah Muhib, asesor de seguridad nacional del presidente Ashraf Ghani, viajó a Moscú en julio por invitación del secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolái Pátrushev. Durante el encuentro se manifestó que la inestabilidad en el norte de Afganistán amenaza a Rusia y Asia Central. Después de esta reunión, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, anunció que Rusia está dispuesta a utilizar su base militar en Tayikistán para proteger a sus aliados en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) si es necesario.

Rusia ve a Asia Central y los Estados miembro de la ex Unión Soviética como su esfera natural de influencia y actúa como garante de la seguridad de estos países. En este sentido, la crisis de Afganistán representa un importante desafío para el papel de Rusia. Sin embargo, no es probable que Rusia participe en una intervención armada unilateral debido a su imagen negativa entre el pueblo afgano.

China

A China le preocupa que el Daesh y otras organizaciones similares alimenten al Movimiento Islámico de Turkestán que opera en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang. La posibilidad de cooperación entre los talibanes y el Movimiento Islámico de Turkestán inquieta a Pekín. Por el momento, Pekín ha logrado impedir esa cooperación debido a las buenas relaciones que ha desarrollado con los talibanes gracias a su cercanía con Islamabad.

Pekín admite que necesita cooperar con los talibanes hasta cierto punto para evitar problemas en Afganistán. La delegación de los talibanes que visitó Pekín prometió no interferir en los asuntos internos de China y no permitir que el territorio de Afganistán sea utilizado por grupos que supongan una amenaza para la seguridad nacional de China. Afganistán es un país importante para Pekín, ya que se encuentra sobre la ruta del proyecto de la Franja y la Ruta de China. China quiere jugar un papel activo en el campo económico de Afganistán.

India

La política de la India en Afganistán puede resumirse en impedir la expansión de la influencia de su tradicional rival Pakistán y evitar que Afganistán se convierta en una base para grupos extremistas anti-India. La administración de Nueva Delhi cambió su política de no mantener contacto con los talibanes con el pretexto de que actúan bajo la dirección de Pakistán. A medida que los talibanes comenzaron a ganar terreno, los funcionarios de la India empezaron a mantener conversaciones directas con los talibanes. Además, el ministro de Relaciones Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, realizó visitas diplomáticas a Irán y Rusia para discutir los desarrollos en Afganistán.

En última instancia, el objetivo de los actores involucrados en el problema de Afganistán es asegurar sus esferas de influencia y evitar que la crisis de Afganistán se extienda más allá de sus fronteras. Turquía debería considerar diferentes grupos de interés y alianzas en este ámbito de múltiples actores en sus planes para Afganistán, especialmente para el aeropuerto de Kabul.

*Hakkı Uygur es el vicepresidente del Centro de Estudios Iraníes (İRAM)

**Traducido por Daniel Gallego.

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