La columna de AlfredoOpinón

El cambio climático no tiene quien lo atienda

Al concluir fines de julio y desde esta columna, se planteaba el anuncio de la COP 23 para tener lugar en Bonn, Alemania del 6 al 17 de noviembre de 2017 y referido al tema del cambio climático. Se señalaba que importaría conocer, en ese momento, sobre el establecimiento de una política común europea, en materia de energía sostenible y la lucha contra el cambio climático. Como asimismo considerar el estado de aportaciones de financiamiento, que permitiera a los países más vulnerables participar en la mitigación y adaptaciones necesarias para hacer frente al referido cambio.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

Sin embargo en el primer balance de lo acontecido durante esa Conferencia de Partes (COP23), lo único que va dejando es un total desencanto. Se usan los comentarios de Félix Steiner, DW, que señaló que si bien estaba presente una serie de estudios científicos cada vez más alarmantes, lo consideró como un evento de segunda categoría. Subsistiendo la duda de quién debe dar esa lucha y cómo medir los resultados. La mayor actividad tuvo como protagonistas ONG´s, en la búsqueda de subsidios que financien nuevos estudios sobre catástrofes naturales. Tuvo, además, ese evento la confirmación de la despedida de Trump del Acuerdo de París, anunciada en el comienzo de su mandato presidencial.

Una vez más, aparecieron los malos augurios sobre el futuro de la humanidad. Especialmente a través de científicos. Los mismos plantearon, una vez más, que de no hacer algo sobre el mejoramiento del clima, aumentará el desarrollo de la contaminación del suelo, por aumento en la concentración de compuestos químicos. No escapó, tampoco, a la inquietud de los científicos, la pérdida de la biodiversidad. Como asimismo la disminución del recurso agua por habitante.  Como asimismo la aparición de nuevas enfermedades, etc. etc.

Pero ni siquiera se pudo plantear como, efectivamente, buscar disminuir el uso del petróleo, el carbón y el gas. Aunque existe un fuerte desarrollo de fuentes energéticas  renovables (solar, eólica, hídrica, etc.). Si bien hay algo de reducción en el uso del carbón, se mantiene lo del petróleo y aumenta lo del gas, especialmente a través de la técnica de perforación de la piedra de esquisto (shale).Más de la mitad del gas natural producido en USA tiene su origen en esa última fuente, con lo que ha disminuido su condición de importador de energía, para ser exportador. Estados Unidos, que se convertirá en el primer productor de petróleo en 2017, deberá buena parte de su crecimiento de este año a este auge del crudo y del gas de esquisto, que por medio de un proceso más complejo se extraen del interior de las rocas y a costos más bajos.

En el futuro del mejoramiento del clima, seguirán de manera inmediata nuevos encuentros, como el proyectado en Katowice (Polonia) para el año próximo, incluso estaría Brasil interesado a organizar algún evento al respecto. La realidad es que hoy se sigue tratando el tema con una modestia que no augura en lo inmediato ningún resultado. La COP 23 se realizó en Bonn (Alemania). Esta ciudad especialmente iluminada, gran parte de la electricidad que se usa, proviene de plantas de carbón que existen en la región…

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