Universidades colombianas se reinventan frente a la pandemia

Con la emergencia sanitaria por el COVID-19, las instituciones de educación superior del país han tenido que luchar contra la deserción estudiantil, trabajar para mantener la sostenibilidad, y reinventar y transformar sus contenidos educativos.

La pandemia pone en evidencia el problema de la deserción, que viene desde muchos años atrás y tiene que ser enfrentado con una docencia de calidad, profesores contemporáneos y flexibles que se acerquen al estudiante y que a través del conocimiento conversen y generen aprendizaje.

De igual forma, las universidades deben definir en qué cosas invertir y profundizar y en cuáles no. “La pandemia nos recalca que tenemos una financiación insuficiente, por lo que debemos acudir a la sociedad para que sea consciente de que las universidades públicas no pueden sobrevivir sin matrículas”.

Así lo señaló la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el marco del webinar “Enseñanzas de la pandemia y los planes en el caso de Colombia”, que forma parte de la serie “Los impactos del coronavirus COVID-19 en América Latina y el Caribe”, organizada por la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (Udual), y su Espacio Común de Educación Superior en Línea para América Latina y el Caribe (Eceseli).

La Rectora agregó que la investigación y la transformación digital son tan importantes como el desarrollo pedagógico, por lo que debe ser una inversión prioritaria que contribuya a la sostenibilidad de las instituciones.

“Las universidades estatales solo recibimos el 50 % de los recursos de la nación para funcionar, el resto es un trabajo para poder sostenernos, por lo que recomendamos definir muy bien dónde podemos ahorrar y cómo podemos ser más creativos al momento de hacer otro tipo de propuestas, que permitan un balance económico para las instituciones de educación superior y así sostenernos en el largo plazo”, señaló.

Rutas de resistencia

Para Manuel Humberto Restrepo Domínguez, vicerrector Académico de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), “las universidades deben seguir una ruta de resistencia, flexibilidad, paciencia y aceptación de las mezclas y la incertidumbre que plantea poder trabajar en situaciones únicas para el país, como la pandemia. Por esto, desde las universidades se deben asumir cambios profundos, rápidos, estructurales y mantener un vínculo muy estrecho con la sociedad”.

Según lo expuesto por el doctor Restrepo, cerca de 23,5 millones de estudiantes y 1,5 millones de maestros en América Latina se verán directamente afectados a causa de la pandemia, una situación que aún no ha generado saldos.

“En este momento, como universidades, tenemos la oportunidad de seguir influyendo en la sociedad, porque si algo ha demostrado la emergencia es que la academia es fundamental para tomar decisiones correctas para las naciones”, manifestó la Rectora Montoya.

Añadió que “Colombia ha sido un país que ha podido manejar con cierto equilibrio la pandemia: los gobernantes han escuchado en general a las universidades y los investigadores, y en los casos en que esto no ha ocurrido se han visto las consecuencias de no haber aceptado directrices científicas para su manejo”, subrayó.

Las universidades del país han enfrentado la emergencia con varias estrategias, como la apertura de páginas web para realizar clases remotas, además de enseñanza a todas las áreas de la salud y hospitales universitarios, como en el caso de la UNAL, que ha podido llegar a más de 20 hospitales a través de teleapoyo o teleuci.

En el área de investigación, la cooperación internacional ha sido muy valiosa, ya que permite que todas las universidades puedan moverse rápidamente guiadas por el avance científico de las distintas instituciones de educación superior en América Latina y el Caribe.

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