La Economía y la Inteligencia Artificial/(IA)

La Economía, en su rol de gestora del mundo futuro, cobra un especial protagonismo con el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Aporta a esos efectos el análisis del beneficio, pero buscando reducir costos, Paralelamente, impulsa generación de información, que permita ampliar el desarrollo de políticas, basadas en la obtención de eficiencias.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

Uno de los instrumentos utilizados es el “algoritmo” que parte de los “big data” (en español,  grandes volúmenes de datos). Es un término evolutivo que describe la conformación de  abundancia de  datos similares, para un fenómeno considerado. Ya sean: estructurados, semiestructurados y no estructurados, pero que ofrezcan el potencial  de obtener abundante información de su naturaleza y evolución. Permitiendo  analizar la necesidad del “cliente”, se pueda buscar una solución.

El algoritmo tiene que ser finito, ya que ejecuta las instrucciones de manera sistemática, es decir que es ciego ante lo que está haciendo y que los pasos con los que opera son elementales.

Se examinan un par de situaciones (tomadas de: Blog Salmon por Weblogs Branded Content Team): a) para mejorar la salud de las personas y b) ajustar el funcionamiento de una ciudad.

  1. a) Cada vez más laboratorios de fármacos usan información adicional para diseñar los del futuro. Esta adición está considerada en el ámbito médico, como: pulsaciones y ritmo cardíaco, niveles de glucosa, nivel y tipo de actividad, pasos y distancia recorrida. Generarán un impacto entre el acortamiento del la cita y la cita propiamente dicha, con lo que se originan disminución de costos. Esos factores abaratan costos y aportaran base para descubrimientos.
  2. b) La cuestión es que una ciudad inteligente solo puede serlo cuando sus bases de datos son capaces de hablar entre sí para llegar a conclusiones predictivas. Por ejemplo, si los sensores medioambientales detectan temperaturas muy elevadas, el cerebro electrónico de la ciudad debería ser capaz de cruzar esa información con el censo para ver qué barrios tienen una población más envejecida y desplegar ubicaciones de unidades sanitarias en previsión de posibles insolaciones.

Este planteo expuesto, puede generar un efecto de especialización, con todas sus consecuencias, tanto sea de los cambios en el mercado laboral como el desarrollo de la automatización.  Se continuará con el examen del tema en futura entrega.

 

 

(La bibliografía básica utilizada es:”La sociedad de costo marginal cero”  de  Jeremy Rifkin y “21 lecciones para el siglo XXI” de Yuval Noah Harari

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