Indígenas integran conocimientos ancestrales a las aulas de clase

En la Institución Educativa Indígena Francisco José de Caldas las constelaciones y sus mitos de origen son útiles para aprender geometría y la ubicación de las aves que están en el territorio, así mismo pueden facilitar la comprensión de mapas.

Como parte del Proyecto Yahuarcaca, en el que participa la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Amazonia, alrededor de 300 niños indígenas de primaria y secundaria se han beneficiado de la creación de un modelo pedagógico propio que ha permitido educar a los más pequeños sin perder sus conocimientos ancestrales de la naturaleza de los lagos y bosques inundables de yahuarcaca.

Camila Pérez, coordinadora del Proyecto e investigadora del Laboratorio de Limnología de la U.N. Sede Amazonia, explica que esta iniciativa nace de la estrecha colaboración entre la Universidad y las comunidades indígenas que habitan en los alrededores de la quebrada y dicho sistema lagunar amazónico.

“Las familias de estas comunidades se dieron cuenta de que el conocimiento sobre la naturaleza por parte de los jóvenes entre 15 y 25 años ha disminuido notablemente, ya que muchos desconocían los mitos de origen, los nombres de los árboles, la ubicación de los ríos, entre otros”, comenta la investigadora Pérez.

La preocupación por rescatar estos saberes coincidió con la creación de la primera institución educativa indígena, en la que las mismas comunidades debían definir la malla curricular, los profesores, el plan de estudios, etc.

Allí se buscó integrar los conocimientos ancestrales en una estructura formal de educación indígena, y para esto se han realizado tres casos piloto en primaria y secundaria de la Institución Educativa Indígena Francisco José de Caldas, que han consistido en aprender a través de los relatos de los abuelos y con las formas propias de aprendizaje y enseñanza.

Los estudiantes aprenden de manera tradicional cómo construir una canoa, una chagra, tejer, cantar y llevar a cabo ritos, entre otros, por medio del modelo pedagógico propio que cuenta con seis momentos: construcción corporal, conocimiento oral, práctica experiencial, reflexión, realimentación y aceptación.

Por ejemplo uno de los piloto se llamó “La geometría y las estrellas”, en el que los estudiantes aprendían sobre los conocimientos profundos que tienen los indígenas sobre las constelaciones y sus mitos de origen, y en qué época del año aparecían en el cielo nocturno estrellas que formaban una tortuga o un jaguar.

Con las constelaciones los niños formaban figuras uniendo los puntos –en este caso representados como estrellas– y con esto aprendían sobre geometría: ángulos, áreas, formas… y su práctica consistía en ver las estrellas en la noche, acompañados de conocedores locales.

En el caso de las ciencias naturales se llevó a cabo el piloto “Maloka de saberes”, en el que los estudiantes conocían en su sistema lagunar yahuarcaca sobre las aves, sus cantos, hábitats, ubicación, alimentación, etc., y al llegar al aula de clase utilizaban otras herramientas como microscopios y mapas.

Hasta el momento se estima que se han capacitado 10 docentes y alrededor de 300 niños. Sin embargo el reto continúa porque el colegio cuenta con cuatro sedes a las que asisten 1.200 estudiantes de 12 comunidades indígenas entre tikunas, yaguas, cocama y miraña, entre otros.

Yorley Iyuma, rector de la Institución, explica que al final los chicos muestran todo lo aprendido en la Feria de Aceptación a la que asisten estudiantes de las diferentes sedes, los demás docentes y representantes de distintas instituciones.

“Hemos ganado ese sentido de pertenencia que se estaba perdiendo. Y los niños son conscientes de que son indígenas, valen mucho, son especiales y no tienen que avergonzarse de lo que son”, comentó el rector Iyuma.

Los integrantes de la Asociación Comunitaria de Turismo Painü han sido pieza clave en todo este proyecto, ya que son los encargados de realizar los recorridos y coordinar la temática que se va a aprender, con lo cual también han fortalecido sus conocimientos administrativos y de liderazgo.

El proyecto ha contado con el apoyo económico de la U.N. y otras instituciones como la Fundación Grupo Proa y Stichting Mandioca. Además sus grandes aportes fueron reconocidos por Colsubsidio, que en 2016 lanzó una convocatoria para premiar los proyectos sobre inclusión social; allí el Proyecto Yahuarcaca participó en la categoría “Educación”, y entre más de 320 proyectos participantes de 10 países latinoamericanos fue seleccionado como uno de los 10 mejores.

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