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Sudáfrica, dispuesta a ayudar a Mozambique a combatir a los yihadistas en Cabo Delgado

Estados Unidos advierte de que Estado Islámico es una “amenaza emergente” para sus intereses en la región

MADRID, 3 Sep. 2020 (Europa Press) –

Sudáfrica está dispuesta a ayudar a Mozambique a combatir la creciente insurgencia yihadista en el norte del país, donde en el último año ha intensificado su actividad la filial de Estado Islámico, pero para ello hace falta que el Gobierno mozambiqueño aclare qué es lo que necesita exactamente.

Así lo ha manifestado la ministra de Exteriores sudafricana, Naledi Pandor, durante una intervención este miércoles ante el Parlamento, según informa el diario ‘Daily Maverick’.

La ministra ha indicado que durante la cumbre celebrada el pasado mayo en Harare, la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África (SADC) se pidió a Mozambique que presentara una hoja de ruta con lo que requiere de los países de la región y una vez que esto ocurra, sus socios en esta organización decidirán cómo pueden ayudar.

“Si es más apoyo de Inteligencia, si es que la Marina sudafricana patrulle la costa, si es asistencia de nuestra Fuerza Defensa, nosotros como Sudáfrica estamos dispuestos”, ha asegurado Pandor ante la comisión de Relaciones Internacionales, puntualizando que para ello “debemos tener esa indicación del Gobierno de Mozambique”.

En los últimos meses, dado el deterioro de la situación en Cabo Delgado, donde los milicianos de Estado Islámico en África Central (ISCA) han incrementado sus ataques desde marzo, tomando hasta en tres ocasiones la localidad de Mocimboa da Praía, que aún controlarían al menos parcialmente desde mediados de agosto, han aumentado las voces para una intervención de Sudáfrica en el país vecino.

En la actualidad, las fuerzas gubernamentales mozambiqueñas cuentan con el respaldo de la empresa de seguridad sudafricana Dyck Advisory Group, cuyos mercenarios y helicópteros han participado en recientes operaciones militares, según han informado los medios locales. Previamente, Maputo buscó la colaboración del Grupo Wagner, la empresa de mercenarios rusa propiedad de un amigo de Vladimir Putin, pero sin buenos resultados.

Tras negar inicialmente el problema, el Gobierno mozambiqueño finalmente reconoció hace unos meses la presencia de Estado Islámico en su territorio y ha venido realizando operaciones militares contra los milicianos, matando a decenas de ellos, sin que por ahora sin embargo sus acciones hayan acabado con los ataques.

Como resultado de este conflicto que comenzó en octubre de 2017 con las acciones de un grupo al que popularmente se conocía como Al Shabaab pero sin ninguna relación con la organización del mismo nombre que opera en Somalia, más de 250.000 personas se han visto desplazadas en Cabo Delgado, según la ONU. La región es una de las más desfavorecidas del país pese a la presencia de importantes recursos de gas natural frente a sus costas.

EEUU ALERTA DE LA CRECIENTE AMENAZA

Así las cosas, en su informe publicado esta semana sobre la operación antiterrorista en África Oriental, el Inspector General de Estados Unidos ha reconocido que “la insurgencia violenta vinculada a Estado Islámico en el norte de Mozambique (…) ha crecido rápidamente” desde que se produjo el primer ataque en octubre de 2017.

De acuerdo con el informe remitido al Congreso, el Mando para África (AFRICOM) del Ejército estadounidense considera que ISCA representa “una amenaza emergente para los intereses de Estados Unidos” en la región y que sus ataques contra las fuerzas de seguridad, civiles e infraestructuras demuestran “su creciente capacidad y efectividad”. Además, sostiene que la respuesta del Gobierno mozambiqueno “no ha triunfado a la hora de combatir el creciente alcance e influencia del grupo”.

Por su parte, el Departamento de Estado apunta a que aunque los milicianos “carecen de un líder o manifiesto”, han contado con apoyo de “combatientes extranjeros procedentes de países como Tanzania, con posible apoyo financiero de otros lugares de África Oriental”, según el informe, que viene a respaldar las denuncias por parte del presidente mozambiqueño, Filipe Nyusi, de apoyo exterior a los yihadistas.

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