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Mesa de Negociaciones con el ELN debería traerse a Colombia

Contemplar la posibilidad de traer la Mesa de Negociaciones al país para facilitar la participación ciudadana en el proceso es una de las propuestas de los miembros del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

No empezar desde cero es el llamado que hacen los docentes Alejo Vargas, Silvia Mantilla, Pedro Galindo, Boris Duarte y Daniel García-Peña, miembros del Centro de Pensamiento, quienes dieron a conocer a los medios de comunicación una propuesta de nueve puntos para hacer los ajustes que hoy demanda el proceso, sin que se altere su carácter principal ni se desconozcan los muchos elementos positivos construidos en estos años.

Se trata de un análisis que responde al límite de 30 días impuesto por el presidente Iván Duque durante su posesión, en la que afirmó que se realizaría “una evaluación responsable, prudente y completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado con el ELN”.

Los docentes se mostraron firmes en la necesidad de continuar con los diálogos con el ELN, un proceso que no solo cuenta con el respaldo de la comunidad internacional, sino en el que dicha guerrilla ha demostrado una voluntad explícita de continuar con los diálogos con el nuevo Gobierno y en el que este ha transmitido su interés en revisar el estado del proceso y realizar los ajustes necesarios.

Según se explica en el comunicado, la Agenda firmada en marzo de 2016 y sus procedimientos se podrían ajustar como resultado de un acuerdo bilateral debido a que “no es realista sostener que esta sea inalterable, más aún si existe consenso en que no ha tenido el desarrollo deseado”.

Contemplar traer la Mesa de Diálogo al territorio colombiano, diseñar e implementar un plan de pedagogía para la paz, para que no se repitan los resultados del plebiscito, y además que el principio de negociación esté basado en “acuerdos parciales de vigencia inmediata” –contrario a lo que se hizo con las FARC, proceso que se identificó por regirse con la idea de “nada está pactado hasta que todo esté pactado”–, son algunas de las propuestas del Centro de Pensamiento.

Las nueve propuestas

Estos son los criterios según los cuales el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Dialogo de Paz propone que se hagan los ajustes:

1.   Establecer como objetivo central y explícito del proceso “sacar la violencia de la política”.

2.   Reorientar las conversaciones hacia el desescalonamiento gradual del conflicto armado, que implique alivios humanitarios para las comunidades en los territorios de manera inmediata, terminando con el secuestro y la extorsión, y permita llegar a un cese bilateral definitivo como punto de llegada y no de partida.

3.   Acelerar e intensificar el componente de la participación de la sociedad, en su diversidad, de manera organizada, a partir de los principios y criterios consignados en la declaración política del pasado 1 de agosto, creando espacios de participación efectiva en territorios específicos para darles soluciones reales a las comunidades.

4.   Compromisos diáfanos y efectivos frente a la defensa de la vida de los líderes sociales.

5.   A partir de la noción de que es posible y deseable firmar y empezar a implementar un acuerdo final con el ELN en los cuatro años del actual mandato presidencial, se debe establecer una calendarización y unos ajustes metodológicos que le permitan a la Mesa tener mayor claridad acerca de los tiempos y las tareas en el corto, mediano y largo plazo, pero que además, y sobre todo, le dé una señal clara al país de que el proceso sí va hacia buen puerto, clave para motivar la participación de una sociedad aún muy escéptica e indiferente.

6.   Establecer el principio de negociación basado en “acuerdos parciales de vigencia inmediata” que permitan que la implementación no esté desfasada del proceso de conversaciones.

7.   En cuanto a la participación de la comunidad internacional, se debe aprovechar su inmenso potencial de colaboración y todo ajuste o ampliación de la arquitectura actual debe ser el resultado de acuerdos bilaterales.

8.   Sería recomendable contemplar, lo más pronto posible, traer la Mesa de Diálogo a territorio colombiano, con la Iglesia católica como garante, ojalá con el apoyo de el Vaticano. La experiencia de las audiencias en Tocancipá y Bogotá del año anterior, además de la visita a Casa de Paz de Antonio García, durante el gobierno del presidente Uribe, muestran su viabilidad.

9.   Diseñar e implementar un plan de comunicación y pedagogía para la paz desde la Mesa de Conversaciones a lo largo del proceso.

Los docentes también consideran que desde la sociedad civil se debe instar al ELN a tomar decisiones unilaterales por fuera de la Mesa como lo hizo en los ceses al fuego unilaterales decretados para los comicios electorales de este año, suspendiendo y renunciando de manera definitiva al secuestro y la voladura de oleoductos, no como concesiones al Gobierno sino como respuestas a los reclamos insistentes de la sociedad.

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