EE.UU. estudia posibilidad de transmitir agente patógeno de brucelosis a humanos 

MOSCÚ, 7 de abril. /TASS/. Algunos proyectos del Centro Internacional de Ciencia y Tecnología (ISTC, por sus siglas en inglés), a través del cual se financia la investigación biológica del Pentágono, estudian la posibilidad de transmisión del patógeno de la brucelosis a seres humanos, afirmó el teniente general Ígor Kiríllov, jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas rusas.

“El proyecto 2410 ‘Evaluación de la resistencia natural del patógeno de la brucelosis en animales domésticos y salvajes’ tiene como objetivo el estudio de la posibilidad de transmisión de este peligroso patógeno a los seres humanos. En particular, la investigación se llevó a cabo con la participación de especialistas de la Universidad de Florida”, declaró este viernes durante una sesión informativa sobre una revisión de los documentos de actividades militares y biológicas de Estados Unidos.

Kiríllov añadió que el proyecto 2513 estudia los factores de riesgo y las propiedades moleculares de las enterobacterias virulentas resistentes al medio ambiente, con investigaciones encaminadas a aislar cepas de microorganismos inmunes a todas las clases conocidas de antibióticos. Otro proyecto, el 2545, modela los cambios evolutivos de una especie concreta de bunyavirus humano altamente patógeno. Se prevé que la investigación sobre la combinación de materiales genéticos de patógenos peligrosos se lleve a cabo con el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación del Reino Unido.

Según Kiríllov, Washington ve el espacio postsoviético como un trampolín para el despliegue de unidades militares de la OTAN. “Permítanme recordarles que el objetivo del programa de reducción de amenazas biológicas del ISTC es proteger a Estados Unidos, sus Fuerzas Armadas y sus aliados. Esto confirma una vez más que Washington considera el espacio postsoviético como un trampolín para el despliegue de unidades militares de la OTAN”, señaló.

Agregó que el ejemplo de Ucrania demuestra que la financiación impuesta por el Occidente colectivo de programas militares-biológicos conduce a la pérdida de la soberanía biológica nacional y socava su propio potencial científico y tecnológico en el ámbito de la seguridad biológica, alimentaria y farmacéutica.

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