Tema inquietante: Las Adquisiciones en el Estado *

*(Hace unos dos años  se publicó este comentario. Ha sido nuevamente solicitado por algunos de nuestros lectores. Se accede)

Ha crecido el interés en varios países de nuestra América Latina en ajustar los sistemas de contratación administrativa (o familiarmente “las adquisiciones públicas”). Este impulso tiene múltiples causas. Dos de las más sentidas son: a) preocupación por la calificación de corrupción que pueda aparecer durante la tramitación de la adquisición, y b) ineficiencia en tiempos, montos y falta de resultado en la atención del problema que se quiere solucionar con esa adquisición.

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

No es un tema de fácil solución  y menos aún cuando se la busca a través de ajustes –exclusivamente- en aspectos normativos. Muchas veces disposiciones  aprobadas por resoluciones administrativas, destrozan técnicas de uso difundidas en los estudios sobre las mejores prácticas de administración.

La estrategia de mejoramiento de este proceso, a lo largo de estos últimos 20 años, no ha tenido los resultados esperados. Sin embargo es necesario continuar con la búsqueda, ya que el Estado es el principal  adquirente que existe en cualquier país y como tal sujeto fundamental para: impulsar avances tecnológicos, generar impactos socio-económicos, mejorar la eficiencia-eficacia en el uso de los recursos que la sociedad le pone a su disposición,  etc.

El problema es el poco (o en ciertos casos el “manejo”) conocimiento  de la realidad en que se desarrolla esa actividad y –peor- los preconceptos en que se sustenta. La premisa de “Eficiencia y Transparencia” (muy usada como expresión únicamente)  adolece de una simplificación que resulta en desconocer todo lo que debe ser un adecuado proceso de contratación administrativa.

Uno de los errores de hoy es suponer que el sistema privado ayuda gratuitamente al público. Por lo que se encarga al primero de lo estructural, siendo parcialmente, el segundo –el publico- del adecuado uso de lo contratado. Este tema merece un análisis muy amplio, ya sea del punto de vista de las finanzas públicas y su correspondiente aprobación de legalidad, como de la propia estructura de las ofertas a buscar.

Fundamentalmente la existencia del “Cambio acelerado” del mundo actual, torna muy peligroso el juego de suponer que “el pan de hoy servirá para el hambre del mañana”. Está concepción está implícita en el denominado PPP (Proyecto público privado), un sistema por el cual las generaciones actuales le compromete parte del futuro a las generaciones a venir. Es una forma de excederse que tiene la autoridad, de lo que es su periodo de gobierno, comprometiendo una inversión y su uso y que no la registra totalmente la contabilidad pública correspondiente.

Debe enunciarse muchas más cosas, como: la participación del sistema de control, la correcta determinación del estado de necesidad, la intervención social, etc. Algunos aspectos son apenas mencionados en esta presentación. Deben obligatoriamente ser tomados en cuenta.  Va por descontado que los hechos delictivos o de corrupción, deberán ser  tratados, aunque aquí no se examinen.

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