Suelos de resguardo indígena, degradados por sobreuso

En el Resguardo Indígena de San Sebastián, ubicado a 4,5 km del casco urbano de Leticia, los suelos disponibles para cultivo han disminuido su productividad porque no han tenido periodos de reposo adecuados, debido al crecimiento poblacional.

Este fue uno de los hallazgos de la investigación adelantada por el ingeniero biológico Miguel David Fajardo, estudiante de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Amazonia, después de hacer un diagnóstico de los suelos agrícolas y de las chagras.

Las chagras son un sistema de agricultura propio de las comunidades indígenas del Amazonas y tradicionalmente utilizado por la comunidad de San Sebastián, en las que cultivan especies como yuca y plantas medicinales, además de algunas frutas como piña, guama y caimo, entre otras.

Según explica ingeniero Fajardo después de observar que la producción agrícola de las chagras ha disminuido, “es necesario que la etapa de reposo dure más de cinco años antes de retomar la siembra”.

Sin embargo los habitantes de San Sebastián –el resguardo más pequeño del departamento del Amazonas– tienen limitaciones de espacio que los llevan a retomar la producción en un año, por lo que el suelo no tiene el tiempo suficiente para recuperar sus nutrientes, y se torna improductivo.

Esta comunidad está conformada especialmente por personas de la etnia tikuna y cuenta con unas 180 familias asentadas en cerca de 58 hectáreas repartidas entre las zonas de vivienda y las chagras.

“En promedio una familia tikuna de cualquier parte del departamento tiene chagras de alrededor de una hectárea de extensión, y tiene mínimo una en producción y otra en reposo. Pero en San Sebastián 20 hectáreas están ocupadas por viviendas y las 30 restantes deben repartirse entre esta gran cantidad de familias, por lo que las chagras de la comunidad son mucho más pequeñas de lo habitual”, detalló el experto.

Pocos nutrientes

Aunque los suelos del Amazonas se caracterizan por ser ácidos y tener baja cantidad de nutrientes, los resultados del análisis físico-químico mostraron que en la comunidad de San Sebastián los nutrientes están muy por debajo de lo normal, aún más que los suelos amazónicos usados para chagras.

“Esto se va a convertir en un problema de seguridad alimentaria, porque los suelos no estarán aptos para producir. La situación no es exclusiva de esta comunidad, pues otros resguardos indígenas de la región también se verán enfrentados a esto”, agregó el investigador Fajardo.

En busca de soluciones, la comunidad está implementando un abono orgánico hecho a base de troncos en descomposición y cenizas que resultan del proceso de tala y quema de las chagras.

Para la segunda etapa de la investigación, el ingeniero Fajardo ensayó con otros tratamientos de abonos orgánicos: uno hecho a base de material vegetal –como cáscaras de plátano–, ya que el suelo tiene deficiencias de potasio y este alimento puede suplir la necesidad de dicho mineral.

Otro de los abonos está hecho con material vegetal y residuos de pescado, que es una fuente importante de fósforo y calcio, nutrientes que también requieren los suelos de esta comunidad.

Los abonos fueron evaluados en un cultivo de alto requerimiento nutricional de suelos, el maíz, dado que es una planta de gran importancia para las personas de la comunidad, además de tener un rápido crecimiento (tres meses), su semilla ya está adaptada a la región y en San Sebastián hace más de 10 años que no se cultivaba este cereal.

En el momento se están evaluando los resultados que se estima serán prometedores.

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