Sigue la lucha contra la langosta del desierto en África

ROMA, 8 jul 2020 (IPS) – La campaña contra la langosta del desierto eliminó este año medio billón de insectos sobre 500 000 hectáreas en el cuerno de África y Yemen, salvando un millón de toneladas de cultivos, pero la temporada de lluvias brinda una nueva oportunidad para la reproducción de la plaga, advirtió este miércoles 8 un informe de la FAO.

“Luchar contra la langosta del desierto lleva tiempo, la batalla está lejos de haber concluido, y contar con apoyo sostenido es decisivo para que logremos contener esta amenaza de plaga”, dijo el director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Qu Dongyu, desde su sede mundial en Roma.

El máximo responsable del organismo saludó el nuevo aporte a la campaña, de 17 millones de dólares, que hizo la Unión Europea, junto a dos millones de China y un millón de dólares de Canadá, para totalizar 179 millones de dólares en aportes de países europeos, árabes, de América del Norte, y de algunos bancos de desarrollo y fundaciones privadas.

La FAO estima que la campaña contra esta plaga que recorre África oriental, el cuerno africano (Etiopía, Somalia, Yibuti) y Yemen, al suroeste de la península arábiga, requiere en total unos 312 millones de dólares.

La langosta del desierto (Schistocerca gregaria) es considerada la plaga migratoria más destructiva del mundo: un enjambre que cubra un kilómetro cuadrado puede contener 80 millones de insectos y en un solo día avanzar 100 kilómetros y devorar los cultivos con los que se alimentarían 35 000 personas.

Durante siglos esa langosta ha amenazado la producción agrícola de África, Oriente Medio y Asia. Existe el temor de que una nueva oleada emerja con las actuales lluvias, avance sobre África oriental, gire hacia el oeste del continente o tome rumbo a India y Pakistán.

Por eso, Qu dijo que aunque salvar un millón de toneladas en cultivos asegura la alimentación anual de siete millones de personas “no podemos desfallecer en esta lucha porque la seguridad alimentaria en la región es alarmante”.

A comienzos de año, antes de que recrudeciera el ataque de las langostas, el hambre acechaba a 25 millones de personas en África oriental y a 17 millones en Yemen, según la FAO, y la llegada de la pandemia covid-19 dificulta las tareas de producción y el acceso a los alimentos en toda la región.

Combate aéreo

Por primera vez en 30 años, en lo que va de 2020 disminuyeron los enfrentamientos entre grupos armados en el cuerno africano, en particular en Somalia, posibilitando desde hace un mes el trabajo de helicópteros alquilados por la FAO para combatir la langosta con fumigaciones aéreas.

Los aparatos vuelan sobre cultivos y pastizales en el extremo oriental del continente, para fumigarlos con “bioplaguicidas de origen natural que actúan específicamente sobre langostas y no dañan el medio ambiente ni representan peligro para los seres humanos o el ganado”, dijo el experto somalí de la FAO, Hared Nur.

Su equipo se combina con pilotos como el británico Miles Woodgate, quien vuela con su helicóptero “a la altura más baja posible, para que los fuertes vientos no dispersen los plaguicidas fuera de su objetivo”, según relató a enviados de la FAO.

Los enjambres pueden afectar la visibilidad, las aspas o el radiador del helicóptero si chocan con el aparato, pero los pilotos como Woodgate son diestros en eludirlos. Su mayor desafío es logístico, el reaprovisionamiento de combustible en un lugar que sea seguro, pues todavía la región es escenario para la acción de grupos armados.

Nur dijo que las langostas “especialmente cuando son adultas y forman enjambres, son un objetivo con gran movilidad, por lo que las operaciones de control aéreo son las más eficaces, ya que permiten una mayor flexibilidad para combatirlas dentro de un área mucho más amplia”. 

A-E/HM

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