Desde la pubertad, los niños pedalean más que las niñas

Cuando los niños llegan a esa etapa de desarrollo, la testosterona estimula el aumento del volumen sanguíneo para llevar más oxígeno a una mayor masa muscular.

(Agencia de Noticias UN)  Esta situación se evidencia en deportes de resistencia como el ciclismo, patinaje o atletismo, indican Édgar Cristancho –líder investigador del Grupo de Adaptación a la Hipoxia y al Ejercicio del Departamento de Biología de la U.N.– y Walter Schmidt, investigador de la Universidad de Bayreuth en Alemania.

Hasta los 12 o 13 años, los niveles de hemoglobina –molécula de la sangre que transporta el oxígeno de los pulmones a las células de la musculatura– se mantienen estables hasta que la testosterona entra a jugar; a partir de ese momento el volumen sanguíneo de los niños se dispara hasta en un 50%.

El profesor Schmidt, líder del proyecto.

“Una niña de 8 años tiene tanta hemoglobina como una de 18. Esto no sucede con los hombres, lo cual explica por qué ellos desarrollan más resistencia”, apunta el profesor Cristancho.

Sin embargo, en general, el niño y la niña que entrenan pueden desarrollar hasta un 50 % más de hemoglobina en comparación con los que no lo hacen, comenta el investigador Schmidt.

Metodología eficaz

Estas son las conclusiones parciales de una investigación desarrollada en conjunto entre la U.N. y la Universidad de Bayreuth, la cual cuenta con una muestra de cerca de 500 deportistas entre 9 y 18 años de Bogotá y Tuluá (Valle del Cauca).

En desarrollo de este proyecto que inició hace dos años y medio con el objetivo de comparar los registros de hemoglobina en dos ambientes opuestos: la altura de Bogotá, de 2.630 metros, y la de Tuluá, de 966, y de esta manera determinar los efectos de la altura en la formación de un deportista.

Por ahora los científicos ya consolidaron los resultados obtenidos en Bogotá.

Con estos datos, el estudio pretende determinar qué cantidad de hemoglobina requiere un deportista de alto rendimiento, lo que permitiría identificar los grandes talentos desde los 13 o 14 años.

Esta metodología ya se ha empleado en 25 países en diferentes disciplinas y ha reportado varias medallas de oro en Juegos Olímpicos y mundiales, comentó el profesor Cristancho.

Nuevos talentos

“Si los entrenados en el Valle tienen menos hemoglobina que los de Bogotá, tendremos que decir que la altura potencia la resistencia de los deportistas. De lo contrario, podremos decir que el ejercicio y el entrenamiento eliminan dichos efectos”, explica el docente de la U.N.

Sin embargo, existen indicios de que los niños deportistas de Bogotá producen más sangre durante su desarrollo frente a los de otros países, afirma el profesor Schmidt. Esto se debe a que a mayores alturas el oxígeno escasea y el cuerpo reacciona aumentando la proteína que lo transporta a los órganos, detallan los científicos.

Cabe resaltar que existen diferentes mecanismos de reacción a la altura: el cuerpo de los ciclistas colombianos formados en el altiplano cundiboyacense, por ejemplo, potencia el volumen sanguíneo.

Por el contrario, los atletas keniatas y etíopes (reconocidos en el mundo por sus resultados en pruebas de resistencia, sobre todo en atletismo), no producen tanta sangre, toda vez que su masa muscular es menor, pues son más altos y más delgados.

“La formación en la altura podría explicar el buen rendimiento de ciclistas como Nairo Quintana o los demás que se han desarrollado en Cundinamarca y Boyacá. La idea es proveer más datos científicos con el fin de explicar este fenómeno”, aclara el docente Cristancho.

Los investigadores acaban de tomar los registros de Tuluá y a lo largo de los siguientes meses los van a comparar con los de Bogotá. La idea es que el proyecto se extienda hasta el próximo año.

Este trabajo se lleva a cabo con el apoyo de Erica Mancera y Diana Ramos, doctorantes del Instituto de Investigación que lidera el docente Cristancho. 

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