Políticos caníbales

La actual contienda política en Cartagena parece una serie de Netflix, llena de complots, intrigas, calumnias y dramas.

Los candidatos, entre sí, se están despedazando, a punta de acusaciones y denuncias. En la mitad de este canibalismo político se encuentra Cartagena de Indias, una ciudad cada día más pobre, con cinturones de miseria en crecimiento, violencia e intolerancia en aumento, sin oportunidades de empleo… Una Heroica que poco a poco se cae a pedazos.

Mientras tanto, nuestros aspirantes a gobernantes se destrozan entre ellos, hablando mal del otro, buscando que denunciar, algo con que acusar a la competencia, difamando, intentándose dañar la imagen entre sí… Deberían estar explicando a la ciudadanía su proyecto de ciudad o departamento.

Enseñando, de manera clara, al cartagenero como piensa transformar esta ciudad, como la va a sacar de la pobreza en la que se está hundiendo. Pero no con propuestas y soluciones populistas, que nunca se harán realidad sino con propuestas de acciones que sean técnicas, aterrizadas y reales.

Estas elecciones caníbales y sensacionalistas que se están viviendo sólo nos muestran un panorama aterrador, es tanta la ansía de poder de muchos, que quizás no dejen gobernar al que gane, buscándole peros hasta a los suspiros.

La depredación política actual solo habla mal de nuestros políticos actuales nos dice, que por conseguir el poder son capaces de cualquier cosa, no hay valores, no hay moral, no existe sana y justa competencia. Lo que existe es un “yo llego pasando sobre el que sea”.

Lo más triste, los medios locales (principalmente) y hasta algunos nacionales se están prestando para este ridículo escenario de canibalismo político. Dándole eco, letras, voz e imagen a las mentiras, persecuciones, calumnias, acusaciones sin bases, contando los hechos de manera sensacionalista y tergiversada.

Nuestros medios de comunicación son la herramienta eficaz que se está utilizando para que los candidatos se acaben entre ellos, nuestros medios son el ring, el paredón y la prisión.

Por supuesto, no son todos nuestros medios de comunicación ni todos nuestros periodistas, meterlos a todos en el mismo lodazal sería irresponsable. Cada uno debe asumir lo que le corresponda.

Suenan los tambores del ritual caníbal de la política e insólitamente nuestros organismos de control locales y nacionales, salen bailando al ritmo del tambor que suene más duro. Corren a dar declaraciones de próximas investigaciones, de posibles delitos, discursos moralistas, los chapulines colorados que nos salvan de la corrupción… todas las IAS y su combo solo mojan prensa y acaparan titulares, se convierten en leña para hoguera en la que los candidatos se quieren arrojar entre sí.

¿Por qué ahora se descubrieron pasajes en clase ejecutiva? ¿Por qué ahora resurgen denuncias de hace 11 años? ¿Por qué hasta ahora descubren OPS firmadas en Ley de Garantías? ¿Por qué ahora? De repente nuestras IAS se volvieron eficientes y en cuatro meses hallaron lo que no encontraron hace un año.

Si las IAS y otras van a investigar, acusar formalmente o sacar de la contienda a candidatos ¡Háganlo ya! Dejen de aplazar… parece que con postergar lo que quieren es dañar el caminado político a algunos candidatos, colocando en ellos una sombra de inestabilidad a la que le tiene miedo los cartageneros. No más simulacros de investigaciones, no más runrún de delitos y acusaciones, sean efectivos y hagan lo que deben hacer antes del 27 de octubre.

No permitan que nuevamente Cartagena se convierta en una colcha a retazos de administración pública, una ciudad inconclusa e inestable.

También es necesario decir que no son todos los candidatos, afortunadamente no son todos, algunos son víctimas de los depredadores, otros son victimarios y víctimas, otros están completamente alejados de estas prácticas políticas inmorales.

A mis colegas los invito a reflexionar sobre esta frase y canción de George Harrison “El Chisme es la radio del diablo”. Entendiendo como chisme no sólo las palabras calumniosas sino también las verdades contadas a medias o los hechos tergiversados.

A nuestros candidatos, les regalo una frase que todos deberíamos aplicar “la conciencia vale por mil testigos” de Quintiliano. Espero que estos mil testigos no les hagan ruido en el corazón.

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