«Pink Ladies», al rescate de mascotas halladas muertas

Por Frederick Mersi (dpa)

Christiane Schrade recibe varias veces al día en su teléfono móvil avisos de personas que hallaron mascotas muertas y adjuntan fotos del cadáver, a menudo desfigurado. Si se encuentra cerca del lugar donde se halla el cuerpo del animal se desplaza allí de inmediato. ¿Su misión? Entregar a sus dueños el cadáver de sus mascotas.

Fundadora de este peculiar grupo de rescate denominado «Pink Ladies», Schrade explica que la mayor parte de las fotos que le envía la gente son de gatos que han sido atropellados. Añade que cuando se trata de animales muertos «hay que actuar rápidamente».

El grupo de voluntarias está compuesto por 17 mujeres de la región alemana de Algovia, en Baviera. Todas tienen algo en común: su gran pasión por los animales. «Nuestro amor hacia las mascotas llega incluso a ser desmesurado», acota Schrade.

Las «Pink Ladies» son reconocibles por sus chalecos de seguridad de color rosa. El pasado año recibieron 413 avisos de personas que habían encontrado animales muertos en carreteras y caminos.

El grupo consiguió llevar a 178 de estas mascotas por última vez a sus hogares. Las voluntarias lograron localizar a sus respectivos dueños, que pudieron así despedirse de sus queridos animales. No fue una tarea sencilla.

Las mascotas atropelladas suelen estar completamente desfiguradas, dice Schrade. Con la ayuda de un lector de chips, las «Pink Ladies» buscan en las bases de datos a los dueños de los animales.

Sin embargo, más de la mitad de los perros y gatos de Alemania no están inscritos en el registro correspondiente, según un estudio encargado por la Asociación Alemana de Bienestar Animal en 2018.

Astrid Behr, de la Asociación Alemana de Veterinarios, explica que se comenzó a implantar chips a las mascotas para su identificación a partir de 2011.

Para localizar a sus propietarios, estos deben de haber registrado previamente a sus animales de compañía en la correspondiente base de datos y muchos de ellos no lo hacen, por lo que si sus mascotas se extravían o sufren un accidente es improbable que lleguen a ser identificadas.

El experto añade que actualmente no existe una normativa en el plano nacional que obligue a inscribir a las mascotas en un registro, solo hay reglamentos regionales.

Cuando se hallan cadáveres de animales sin registrar y sin chip implantado, comienza para las «Pink Ladies» una ardua y compleja labor de investigación.

En caso de que el animal fuese atendido por un veterinario antes de 2011, es posible que fuera tatuado para su identificación. Para ello se utilizaban distintos tipos de tatuaje. Las Pink Ladies se han encargado de llamar a 130 veterinarios de la zona de Algovia para preguntarles qué sistema utilizaron.

Generalmente, retirar el cadáver de los animales atropellados es responsabilidad del departamento de obras públicas o de los operarios del mantenimiento de carreteras.

Según Schrade, no suele hacerse ningún hincapié en la devolución de los animales muertos a sus propietarios. Por eso cuando el grupo recibe una notificación de hallazgo de una mascota en determinado lugar se moviliza rápidamente para recuperar el cadáver, «de lo contrario los animales desaparecen para siempre.»

Algunas autoridades locales agradecen la ayuda voluntaria de las Pink Ladies, comenta Schrade. Con otras, la cooperación es más compleja.

El grupo de rescate suele recibir avisos a través de servicios de mensajería o grupos regionales de Facebook.

Este peculiar tipo de voluntariado no solo está activo en la región de Algovia.

Por ejemplo, Tierhilfe Team TotFundHund, tiene como misión localizar a los dueños de perros hallados muertos. El grupo fue fundado por Nanci Solitair en 2011 y cuenta con unos 190 ayudantes en toda Alemania.

Solitair explica que los voluntarios se comprometen a ayudar en lo que puedan. Cuando no hay modo de solucionar alguno de los avisos recibidos consultan también a las asociaciones y al departamento de obras públicas.

Para ejercer este tipo de voluntariado normalmente existe un motivo personal. En el caso de Petra Zech, miembro de «Pink Ladies», explica que su gato Franz sigue esperando a su gatita Sissi, desaparecida hace tiempo.

Por su parte, la fundadora del grupo de las mujeres de chalecos de seguridad color rosa, Christiane Schrade, echa de menos desde hace cinco años a dos de sus gatos. «Todas sabemos por experiencia lo que se siente”, explica esta mujer de 50 años. «Perder a una mascota es como perder a un miembro de la familia», agrega.

Por eso el equipamiento de las «Pink Ladies» no solo incluye un lector de chips, un par de guantes desechables y un paquete de toallitas húmedas, sino también un ramo de flores de plástico para que el animal tenga una despedida digna.

«La mayoría de los dueños quiere enterrar a sus mascotas», dice Schrade. Lo necesitan como símbolo para superar su pérdida. Y pone como ejemplo a unos padres que al serles devuelto el cadáver de su mascota pudieron así enterrarla y explicarles a sus hijos lo que había sucedido.

Schrade recuerda también la serena aflicción de una pareja de ancianos al recibir el cadáver de la mascota familiar de la que se hacían cargo desde que sus hijos se independizaron.

«Las Pink Ladies compartimos con los dueños el dolor de su pérdida», comenta.

En  ocasiones es una tarea poco agradable. «Si cuando acudes a recoger el cuerpo sin vida de animales en la cuneta te llaman carroñera, la situación se hace aún más difícil», dice Schrade.

Pero el grupo también disfruta de momentos muy gratificantes como cuando devolvieron con vida un gato que estuvo desaparecido seis meses a su propietario.

Esos casos son la excepción, pero al menos la certidumbre de conocer el estado de su mascota permite a sus dueños iniciar el proceso de superación de pérdida. Motivación más que suficiente para las «Pink Ladies».

dpa

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