Persuasión: El culto de lo oculto

Ya hace unos meses culminó al fin la jornada electoral, sin embargo quedé pensando, intentando descubrir el origen de esa especie cuyo don innato disuasorio es capaz de alterar la vida de un gran volumen de personas.

Ignota Andrómeda

Es bien conocido que a lo largo de la historia el ser humano en su naturaleza es innegablemente bélico, buscando a través de sus manos obtener cierta  habilidad para transformar recursos en  poderoso armamento, con el firme propósito de someter enemigos, incluso aliados. Cualquiera puede utilizar armas, amenazas, el terrorismo, pero sin duda sólo aquellos dotados con mentes brillantes son capaces de emplear el mejor arsenal de todos: la palabra, para tener al mundo entero rendido a sus pies. Talentosos a la hora de escudriñar hasta el rincón mas ínfimo de tu alma, conocer tus sueños, anhelos, motivaciones, y miedos (sobre todo esto), para  usarlo a su beneficio. Dicho esto, vayamos a eventos reales dónde personajes persuasivos lograron su cometido de película de horror.

Jim Jones, el templo del pueblo y la columna del infierno: Jonestown.

Criado por un padre estricto, alcohólico, y enfermo tras haber inhalado gases en las trincheras de la I guerra mundial, se dice que el progenitor de Jim era un orgulloso miembro del Ku Klux Klan (KKK), aunque no existe constancia de ello. En contraparte su madre dueña de un espíritu empático le inculcó desde pequeño preocupación por los menos favorecidos, amor por los animales, templanza e imaginación.

Amasado en una familia con el dogma cuáquero y pentecostal, sobre todo éste último; el pentecostalismo influyó radicalmente en su misión, le incitó a desarrollar su conocida preocupación por la integración racial y el socialismo.   Jones fue creciendo con personalidad introvertida, cosa que no le impedía dar sermones a perros que se encontraba en la calle, su mentalidad imperiosa lo llevó a recorrer diversas doctrinas, este maoísta, simpatizante de Stalin y la unión soviética fue absorbiendo en su joven mente aquellos dotes que caracterizaban a los oradores religiosos, notando cómo las personas eran dóciles a las palabras, forjando así aquel enfoque casi utópico: sería un reverendo en el futuro.

En su visión inclusiva predominaba la equidad de razas, fiel a su pensamiento de igualdad para todos, conflictuó en alguna ocasión  con sus jefes, siendo pastor de una iglesia, ya que insistía en brindar los asientos principales a las personas de raza negra. Después del incidente, casi de inmediato formaría lo que sería su propia iglesia, previamente llamada la Community Unity Church y en 1955 la Wings of Deliverance para luego cambiar de nombre a the Peoples Temple Full Gospel Church.

Enmarcando su apotegma de igualdad racial, Jones destacó dentro de la comunidad negra del país, reconociéndole honoríficamente en el periódico Indianapolis recorder, también fue nombrando director de comisión de derechos humanos de la ciudad. Todas estas vicisitudes le favorecían, sumándole adeptos  creyentes de aquella causa casi que onírica de equilibrio e integración.

No obstante, Jim Jones quería más, deseaba crear algo realmente apoteósico, así fue que en 1975 compró un lote de 140 hectáreas en Guyana, localización ubicada en la costa norte de América del sur, cerca a Venezuela. Así  empezaría la construcción de lo que sería su pueblo, el cuál bautizó como Jonestown.

Llevando Jones sus recurrentes lentes oscuros (al estilo Pedro navaja), escondiendo quizá detrás de ellos el fulgor ígneo e insinuante de sus intenciones, aquella postura comunista, autoritaria y dictatorial. Emitió su discurso: <<Allí edificaremos un paraíso en la Tierra, lejos de los Estados Unidos y de la sociedad capitalista. Sobreviviremos a la guerra nuclear y a los cerdos capitalistas. Jonestown es un paraíso del socialismo con equidad económica y racial>>. Sus 900 fieles lo siguieron a lo que sería aquel anhelado “Edén”, sin imaginar que allí se abrirían las puertas al infierno, y no precisamente la de Turkmenistán.

Cómo era de esperarse los problemas surgieron, la prensa denunciaba hechos graves, tales como: explotación laboral (por no decir esclavismo), ya que todos los miembros, hasta los niños eran obligados a trabajar alrededor de 12 horas continuas bajo el abatimiento proveniente de las altas temperaturas del lugar, también eran sometidos a castigos fuertes, como el hoyo negro para niños díscolos, golpes y puñetazos para los grandes, así como amenazas de muerte a posibles desertores de la secta, en ese punto ya el templo estaba en la mira y no tardaría el gobierno en ir a investigar lo que parecía ser más un gulag soviético que una comunidad religiosa.

El congresista por California leo Ryan se apresuró en ir hacia el templo de Dios, tenía la certeza de que en ese sitio nada iba bien, y que toda esa faceta del reverendo equitativo que combinaba marxismo con pentecostal, no era más que falacias de un dictador esclavista. Ryan acompañado por una delegación del congreso, periodistas y algunos disidentes de la secta se adentró al lugar para comprobar si las acusaciones de lavado de cerebro, tráfico de armas, drogas y encarcelación eran verdaderas.

Dado que algunos de los acólitos decidieron marcharse con el congresista, esto desató la ira de Jones, ya que consideró aquello como el acto más vil de traición hacia el y su doctrina. La furia de los miembros más fanáticos desencadenó en propinar a Ryan heridas con un cuchillo, un intento de asesinato que resultó fallido. Pero eso no acabaría allí, luego de que algunos de sus seguidores decidieran abandonarle y marcharse junto con el congresista, estos fueron masacrados cuando se encontraban dentro del avión para despegar.

El múltiple homicidio, en el que perdieron la vida un congresista de la nación, periodistas, y desertores del colectivo, obviamente  convirtió al reverendo Jim Jones en enemigo del estado y el gobierno no demoraría en enviar tropas del ejercicio para allanar el lugar.

Lo que se vendría sería espantoso, al verse acorralado el líder orquestó un salvaje sacrificio; morir todos como acto final, suicidio masivo, dirigiéndose a su séquito dijo lo que serían sus últimas palabras: <<Por el amor de Dios, llegó el momento de terminar con esto. Logramos todo lo que quisimos de este mundo. Tuvimos una buena vida y fuimos amados. ¡Acabemos con esto ya! ¡Acabemos con esta agonía! la muerte solo es el tránsito a otro nivel» y «esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario». >>

Cómo corderitos hipnotizados por el aullido de un siniestro lobo, acataron la orden del demagogo pastor, a excepción de una seguidora llamada Christine Miller, quién se oponía, e intentó disuadirlo, pero la multitud hostil y violenta le acalló con insultos. Un despliegue de enfermeras y secretarias repartieron el mortal elixir, frascos llenos de cianuro combinado con jugo de uva, todos tomaron de aquella poción, desplomándose mientras morían padeciendo terribles dolores, los niños más pequeños, los bebés fueron envenenados por las asistentes. Aquella escena macabra fue acompañada por los gritos de dolor, un coro desgarrador de aquellos cuerpos, 913 cadáveres alfombraron el piso.

Por su parte el pastor fue hallado muerto de un disparo en la cabeza, quizá no quiso morir como el resto de su manada, tal vez incitó a alguien más a que le finiquitara.

Aquel 18 de noviembre de 1978 fue el fin de una horripilante sucesión de eventos, una tetra enmascarada como la revolución de la  igualdad racial que duró veintitrés años y terminó por llevarse un total de  918 almas, pasando a conocerse como el suicidio colectivo más grande de la historia.

Esto es una clara demostración del poder de la palabra en la mentalidad humana, la persuasión de personas como Jim Jones, demasiado listas, analistas, influenciadores, perfectos manipuladores. Es de destacar que no solo el, hay otros personajes con historias igual de increíbles. Continuará…

Abrazos y estrellas.  🤗⭐🌟🌠

*Las opiniones expresadas en este documento no han sido sometidas a revisión editorial, son de la exclusiva responsabilidad de los autores y pueden diferir con las del The Cartagena Post.

2 comentarios en «Persuasión: El culto de lo oculto»

  • el 27/05/2020 a las 3:23 pm
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    Según leí hace poco, la teoria más certera sobre la muerte de Jim Jones es muerte voluntaria, aclarando, no suicidio, pero por el tema de la almohada y la posición es que quizá le pidió a alguno de sus guardias que le disparara.

    Buena columna! Espero la parte 2.

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  • el 27/05/2020 a las 4:08 pm
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    ¡Gracias! Por supuesto que vendrá pronto la segunda parte.

    Respuesta

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