Metatrón & Adrammelech, las dos caras del bien y el mal más allá de Dios y el Diablo

La eterna pugna entre lo bueno y lo perverso muestra facetas comúnmente conocidas, generalmente  se asocia el concepto a la consigna establecida por operaciones etéreas e infernales,   atribuyendo a Yahveh y Lucifer, obras circunstancias, manifestaciones de lo benigno y maligno. Pero… ¿Qué hay más allá? ¿Será que solamente existe la concepción popular del pugilato entre Karma y Dharma? ¿Acciones que desencadenan en reacciones dependiendo del lado en que se gestionó? ¿Dios y diablo como únicas fuentes de luz y oscuridad?

Preguntas, preguntas y más preguntas. Escarbando en las profundidades de mis dudas, me di a la tarea del escrutinio visceral de la plana existencia, encontrando así vestigios  que cobran vida a través de rostros que quizá algunos desconocían: Metatrón y Adrammelech.

Para conservar la armonía es necesario el balance,  mantener el equilibrio entre ambos extremos… Demasiada introducción, ahora sí a lo que vinimos:

Metatrón

Representado como el arcángel más controversial de la mitología judeocristiana. Originado en la edad media, mediante los textos cabalísticos no canónicos, aparece en fuentes judías esotéricas y ocultas, los múltiples contenidos redactados a través de la historia lo han definido de forma dual y contradictoria lo que lo hace un tanto incompresible, tratándose nada más y nada menos del arcángel más poderoso en el reino de los cielos, posición que le ha valido el título de “pequeño Yahvé”.

Explícitamente no es mencionado en el antiguo ni nuevo testamento, tampoco en el Corán, su figura no es aceptada por ninguna de las variantes del cristianismo, a diferencia del Talmud que lo describe brevemente en algunos de sus pasajes,  lo que conllevo a la tradición rabínica a contemplarlo como el escribano celestial y el más relevante de los arcángeles, aunque no hay consenso en cuanto a su génesis, ni asentimiento cristiano respecto a su posición en la jerarquía angelical.

Ignota Andrómeda

El Talmud babilónico indica a Metatrón en tres lugares: Sanedrín, Hagigah y Avodah Zarah. Es una de estas historias se dice que Elisha Ben Abuyah, también conocido como Acher, entró en el paraíso cuando vio a Metatrón sentado y sabemos que esta acción en el cielo solo se le permite a Dios supremo. Resultado de dicha visión, Acher distingue a Metatrón como deidad y heréticamente dice: “¡Hay dos poderes en el cielo!”. Esta vertiente inclinada en el dualismo no sería expuesta ni aceptada por ninguna religión, inclusive el Talmud señala que se le probó a Eliseo, aquel profeta hebreo sucesor de Elías, quien vivió en Israel 800 y 850 antes de cristo, considerado como uno de los padres del Carmelo, que Metatrón no podía ser Dios, sino un ángel y que podría ser castigado, mediante el sometimiento éste recibiría 60 golpes con varas de fuego. Aunque es imprescindible señalar que la palabra Metatrón es numéricamente equivalente  a Shaddai (Dios) en hebreo gematria; el método que consiste en la alteración del orden de las letras en una  palabra, por lo que se dice que tiene un nombre como su maestro. Dicha etimología plantea también dificultades para develar su realidad, puesto que mientras que algunos sostienen que Metatrón proviene de la expresión hebrea guardián de la entrada, otros creen que obedece a la expresión griega; quien está detrás del trono.

Los eruditos de la cábala, encuentran en el texto del Zohar (colección de comentarios sobre la Tora, con el propósito de guiar a aquellas personas que ya han alcanzado elevados niveles espirituales hacia la raíz u origen de sus almas), una identificación con el ángel que guio al pueblo de Israel durante su éxodo, describiéndolo así como el rey de los ángeles, reinante sobre el árbol del bien y el mal, y llamándolo “La juventud”, un título atribuido anteriormente a Enoc, se toma dicho indicio para coligarlo  con Enoc, quien se ha disertado que no murió, pues el mismísimo altísimo se lo llevo al cielo sin hacerle pasar por la muerte.

 “Enoc caminó con Dios; entonces ya no estaba, porque Dios se lo llevó.” – Génesis 4 NVI.

“Este Enoc, cuya carne se convirtió en llama, sus venas en fuego, sus ojos en destellos de relámpagos, sus ojos en antorchas en llamas, y a quien Dios puso junto a su trono de gloria, recibió después de esta transformación celestial el nombre de Metatrón”.

Físicamente se define  como un ser de fuego divino, con 36 pares de alas y 365 mil ojos, los cabalistas lo ponderan como el más poderoso de los serafines, que en general sólo cuentan con 3 pares de alas. Metatrón, en cambio, tiene este número, multiplicado por 12 (que son las tribus de Israel). Además, al ser escriba del cielo, detenta secretos cósmicos y ostenta una sabiduría infinita; de allí el simbólico número de 365 mil ojos y su referencia a una clarividencia que penetra todo los tiempos, pasados y futuros.

Intrínsecamente, existen dos inclinaciones que explican su procedencia, la primera es que se trata de Enoc, transformado en arcángel, después de varias visitas al reino de los cielos; o que se trata del primer ser de la creación, sentado a la izquierda del padre, lo que en la tradición se sindica con Lucifer, estrella de la mañana o Satanás. En cualquier caso, no es humano, su figura es controversial, y hoy forma parte igualmente del misticismo que del ocultismo, haciendo parte del lado apacible, situado en el   candelabro angelical colgado en  las elevadas alturas del domo celestial.

Como nota particular; cabe destacar que Metatrón es poseedor de un hexaedro, llamado Cubo de Metatrón.

Se dice fue creado a partir de su propia alma. Esta compleja estructura de Geometría Sagrada se deriva de la antigua estructura de la Flor de la Vida. Tanto su origen como el origen de la Flor de la Vida envuelven un misterio que se remonta al tiempo hace miles de años. La importancia de la Flor de la Vida radica en la estructura oculta que contiene: el Fruto de la vida que es el “Lugar Santísimo” de la Geometría Sagrada. Se puede derivar de la estructura de la Flor de la vida cuando creamos un patrón de trece círculos fuera del patrón de la Flor. Postulándolo como un glifo sagrado, y a veces se dibuja alrededor de un objeto o persona para protegerlo de los demonios y los poderes satánicos. Esta idea también aparece en la alquimia, en la que el círculo fue considerado un círculo de contención, o un círculo de la creación.

Adrammelec

Se cuenta que esta deidad maligna es mucho más perversa que satanás, su nombre se deriva de “Melec” que significa el rey, era una especie de dios solar, adorado por un culto de colonos de Sefarvaim, una antigua ciudad que  se supone desaparecida, sin localización alguna en el mapa,  se sabe que existió junto con Babilonia, Hamad y Damasco. Historia la cual la biblia hace alusión:

2 Reyes capítulo 27, versículo 31, sostiene:

31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim.

El antiguo testamento define a Adrammelech como un humano que asesino a sangre fría junto con su hermano Sarezer,  a su padre y rey de Asiria mientras este adoraba al dios Nisroc, acción parricida que desencadeno la condena de su alma.

La transición a demonio no ha sido bien expuesta, no se sabe a ciencia cierta cómo ocurrió dicha metamorfosis, lo que si se conoce es que se hizo canciller del hampa (sería entonces como el mayor hampón, el más grande marginal), presidente del alto consejo infernal y supervisor del guardarropa de satán.

Los rabinos cuentan que este demonio se manifiesta con cara de mula, torso humano y plumaje  de pavo real.

En los tiempos posteriores, se mancomunó con Moloch de Cartago; demonio representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un báculo. Sus sacrificios favoritos eran los de niños incinerados, especialmente los bebes  por  tratarse de los seres más  impregnados de materia. Esto a menudo conduce al concepto de que los niños eran sacrificados, quemados como tributo para él.

Adrammelech es uno de los dos ángeles del trono y el octavo de los 10 archidemonios de la orden de la mosca de Beelzebub; Collin de Plancy se ha referido a la Orden como una organización del mal creada para favorecer las acciones de Belcebú. La dicha orden es muy antigua, ya que fue creada por Lucifer en el mismo momento de la rebelión de los ángeles, cuando la gran batalla. El diablo Belcebú fue nombrado caballero de ella y al poco, Lucifer delegó en él, su Gran Magisterio.

Adremmelech se considera como un ser angélico derrotado y vencido del Cielo por los arcángeles Uriel y Rafael, Adramelech es “un espíritu de astucia y malicia que sobrepasa a Satanás” qué trabajaron para arrebatarle él reino de los cielos, pero fallaron y Adremmelech quiso vencer a Satanás para tomar su lugar, se dice qué antes qué satanás, fué adramelech quien intentó la apostasía, osea renegar de Dios, obviamente falló, pero, las acciones que él realizó después junto con satanás, no fueron para avanzar en su reino, sino las suyas propias.

En la colección de historias cortas de un cuento de Robert Silverberg. Adremelec es puntualizado como “El enemigo de Dios, más grande aún en ambición, astucia y acciones que Satán. Un demonio más maldito – un hipócrita más profundo”.

Un demonio con varios pasos por delante del rey del infierno es de temer, un ente demasiado peligroso, con la osadía de enfrentar a Dios y al diablo. Un ser egoísta que solo vela por sus intereses seguramente busca incautos a los que trasegar, débiles para manipular.

La biblia hace alusión a Adrammelech, lo que le otorga un toque de realismo, sin ninguna duda de su existencia, quizá ahora mismo este justo detrás de ti… ¿Quién sabe?

No obstante me imagino lo épico que sería una batalla ente Metatrón y Adremmelech, el primero ubicado en el Ártico y el segundo en la Antártida, como punto de partida para colisionar en las entrañas de la tierra, y si pobres humanos.

Abrazos y estrellas 🤗⭐🌟

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