Los 72 demonios que sucumbieron ante el Rey Salomón

David, amado y elegido por Dios según las escrituras bíblicas, fue un ser especial que venció a un gigante con sólo una piedra, un pequeño lleno de amor y sabiduría, siendo Salomón hijo de éste tendría consigo una gracia celestial. Fue el último monarca del reino unido de Israel (antes de que se dividiera en dos: Judá e Israel) sucediendo a su padre, demostró que ser el favorito tiene sus privilegios, pero la razón de David para entronizar a su hijo adquirió lógica a lo largo del tiempo. Salomón fue un erudito rey misericordioso.

Uno de sus mandatos consistía en erigir un tabernáculo para guardar el arca de la alianza, que contiene en su interior los diez mandamientos entregados a Moisés. En plena construcción de éste advirtió como un niño artesano que trabajaba en el proceso edificante, mostraba detrimento en su complexión física. El rey hizo llamar al chico para interrogarlo, le preguntó si recibía la remuneración salarial y ración doble de alimento que el disponía para él. A lo que el muchacho contestó: <<Rey, después de la ajetreada jornada, cuando me preparo para descansar, aparece un demonio, el cual me quita la mitad del sueldo y de la comida, luego procede a succionar el dedo pulgar de mi mano derecha. Oprime mi alma y mi cuerpo se adelgaza.>>

Ignota Andrómeda

Salomón oró, sus plegarias fueron escuchadas por Dios, enviando al arcángel Miguel a ayudarle mediante un anillo con un grabado de piedra, objeto que debía incrustar en el pecho del terrible O*****. Labor que llevó a cabo a través del niño artesano, que en una de las incesantes noches de tortura y con el valor propio de la adrenalina y desesperación, agarró al nefasto ser, y en consecuencia haciéndole preso a los designios del rey.

El demonio suplicante por su libertad propuso traerle a todos sus compañeros del Inframundo. Salomón guiado por el arcángel Uriel atrapó en una especie de efecto domino (un demonio apresaba al siguiente) sometió a estos entes para la edificación del templo de Jerusalén.

En total fueron capturados 72 demonios, cada un uno poseedor de un nombre y características propias, son comandantes de legiones infernales, su nivel jerárquico estima su poderío, los más fuertes y peligrosos son los cuatro reyes que se alojan en los puntos cardinales. B*** en el Este, A****** en el Oeste, Z****** en el sur y G**** en el norte. No deben ser invocados nunca, bajo ningún pretexto, ya que se pueden generar efectos catastróficos durante el proceso, el éxtasis, la locura o incluso la muerte.

Confinados en un barril de bronce, sellado por simbología mágica, cómo se describe en el Ars Goetia, Salomón encerró a estos seres para que jamás volvieran a hacer de las suyas en el plano terrenal. Pero pese a todos los cuidados empleados por el gobernante, los babilónicos hallaron el barril y creyendo que se trataba de un tesoro optaron por abrirlo, dejando escapar a los 72 infames. Todos se fueron a sus lugares, a excepción de B*** quién se quedó en la tierra.

Aquí mencionaré a tres ubicados en la cúspide de su clasificación:

El  primero es un rey llamado  B*** el mismo que anda por ahí, acompañándonos, gobierna en el Este y  comanda 66 legiones,  es conocido como el dios de las tormentas y condiciones atmosféricas, se manifiesta mediante una variación de formas, en ocasiones como un hombre, o como todas las formas posibles de una vez. B*** además de proporcionar conocimiento, puede hacerlo invisible, incluso para el oráculo. Pero el poder es debilidad viniendo de alguien que no hace favores sin retribución.

El segundo en su categoría es el duque A***** , al cual le sirven 31 legiones,  se presenta como un anciano montado sobre un cocodrilo con  un Azor o Halcón en su puño, tiene la capacidad de provocar la caída de grandes hombres, ayudar a escapar a fugitivos, perseguir enemigos, enseñar todas los idiomas existentes y causar terremotos. Pero ojo, la ley del karma sugiere que el mal se devuelve con más mal hacia su remitente, así que cuidado con lo que se desea.

El tercero se trata de un príncipe; V******, cuenta con 26 legiones a su disposición, puede conocer el pasado y futuro, además de encontrar objetos ocultos, inclusive hechizos poco notorios, responde cualquier pregunta, pero ¿Qué pedirá a cambio de su respuesta?

Los seres humanos debemos tener precaución con estos temas, no es algo que se toma a la ligera y existen ciertas cosas que es mejor no invocar, que el deseo por realizar un sueño no se convierta en una pesadilla eterna. Si Salomón al final no pudo contenerlos, imaginen lo que puede llegar a pasar con el resto de nosotros que no ejercemos ese conocimiento divino ni ese espíritu impoluto y empoderado hacia Dios.

Mi redacción fue sólo con fines educativos, nada sinuoso, ni mucho menos alentando prácticas peligrosas (no se crean Harry Potter o Merlín ahora, eh). Mucho cuidado con eso señores, mejor siembren un árbol  y/o miren Netflix.

Abrazos y estrellas.

Un comentario en “Los 72 demonios que sucumbieron ante el Rey Salomón

  • el 18/01/2019 a las 10:22 pm
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    Sigue así, vas muy bien!

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