Logística humanitaria, necesaria para atender desastres

En Colombia predominan los desastres naturales originados por fenómenos hidrometeorológicos como inundaciones, avenidas torrenciales y deslizamientos, lo que requiere articulación y acción oportuna para tener capacidad de respuesta.

Así lo explicó Carlos Osorio Ramírez, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Bogotá e investigador del grupo Seguridad Economía Productividad (Sepro), durante el Foro Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias en Colombia.

Según un estudio del Banco Mundial de 2012, en Colombia ocurrieron 28.000 eventos adversos en los últimos 40 años, de los cuales el 60 % se presentó en la década de los noventa y la cuarta parte entre 2010 y 2011.

Además, cifras de DesInventar (Sistema de inventario de efectos de desastres) reportan que entre 1990 y 2015 el 38 % de los desastres fue por inundaciones, el 21 % por incendios forestales, el 19 % por deslizamientos y el 14 % por vendavales.

En palabras del profesor Osorio, “los deslizamientos han generado cerca de un 40 % de las víctimas fatales, los sismos el 28 %, las avenidas torrenciales el 13 % y las inundaciones el 13 %. Debemos analizar cómo nos hemos preparado desde las comunidades y el Gobierno en la planificación de las operaciones de respuesta”.

Colombia ante el mundo

El indicador Inform es una iniciativa de la Comisión Europea patrocinada por distintas agencias de Naciones Unidas, que evalúa de 1 a 10 los niveles de riesgo mundiales asociados con el grado de amenaza y la exposición, la vulnerabilidad y la falta de capacidad de respuesta. Según este parámetro, Colombia se ubica en el puesto 32 de los países con indicador de gestión del riesgo poco favorable.

Comparado con los países de Suramérica, Colombia presenta el índice más alto de la región en amenazas y exposición, con 6,8, y en vulnerabilidad con 5,8.

“Esto implica la necesidad de adelantar un trabajo conjunto para tener en cuenta los elementos que sí se pueden mejorar por medio de la mitigación del riesgo”, amplía el docente Osorio.

El grupo de investigación Sepro ha hecho estudios de caso analizando eventos como la avalancha ocurrida en Salgar (Antioquia) en 2015 y la forma en que se manejó la logística humanitaria en estos casos.

En esa ocasión llegaron al lugar más de 500 miembros de organismos de socorro, la ayuda demoró en llegar entre 24 y 48 horas, lo que se considera una respuesta relativamente rápida.

También se reportaron fallas en el protocolo de comunicación que se han venido superando, aunque se debe trabajar en la recepción de donaciones, ya que estas llegan en grandes cantidades pero muchas no son aptas en el momento.

“Con la gran cantidad de ayudas recibidas se necesitaba un equipo encargado de organizarlas. Allí fue clave el papel de la comunidad para estas actividades y para censar a las personas afectadas”, agregó.

Los entes nacionales del país han avanzado en definir los roles de los diferentes actores que deben actuar en estas situaciones, aunque aún es necesario fortalecer los territoriales para los procesos de la gestión del riesgo.

El profesor Osorio concluye que “son necesarios los procesos de participación incluyente de las comunidades locales, además del desarrollo de mecanismos de coordinación para mejorar la respuesta, como acuerdos colaborativos y planificación por escenarios”.

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