Josef Mengele: el mortífero médico de Hitler

El 16 de marzo de 1911, Walburga Theresa Hupfauer nunca hubiese imaginado que aquel niño que dio a luz, sería el generador de las torturas más horribles de la Alemania nazi.

Siendo notorio miembro de un selecto grupo de doctores encargados de elegir a las víctimas destinadas a ejecución fortuita en las cámaras de gas, (De hecho, a la llamada de Hitler acudieron todo tipo de científicos pertenecientes tanto a las Waffen SS: un cuerpo de soldados de élite creado, entre otras cosas, para la protección personal del líder como a la Ahnenerbe: una secta ocultista obsesionada con lo paranormal). A través de la Ahnenerbe, Hitler envió expediciones por todo el mundo en busca de los vestigios de la raza aria, exigió a sus guardias negros una inmaculada ascendencia nórdica, recuperó rituales paganos ancestrales, promovió atroces experimentos y, finalmente, llevó a cabo la denominada «solución final» que acabaría con la muerte de millones de seres inocentes.

Algunos médicos asumieron la causa  sin reparo alguno, traicionaron de la manera más vil sus juramentos hipocráticos y liderados por Josef Mengele; el llamado “Ángel de la muerte”, emplearon nuevas técnicas masivas para asesinar y conocer las limitaciones del ser humano.

Los experimentos

Ubicándolo en Auschwitz, el que sería el campo de exterminio del tercer Reich, bautizó el pabellón como: “zoológico”, se trataba del grupo formado por gemelos, enanos y discapacitados, usados como conejillos de indias en estudios macabros. Sus investigaciones, que nada contribuyeron a la ciencia, consistían, entre otras atrocidades, en probar los límites del ser humano a temperaturas altísimas; como calderones de agua hirviendo,  o colocar cemento líquido en los úteros de las prisioneras para evaluar los efectos de la esterilización en masa.

La experimentación de Mengele en niños gemelos consistía en encerrarlos en barracas, organizados por edad y sexo, disponía de estos para determinar las diferencias y similitudes entre ellos, además de la eugenesia como autodirección en la evolución humana, bien es conocido el idealismo étnico de Hitler y su implacable búsqueda de la raza Aria. Josef manipulaba los cuerpos de los infantes de forma antinatural a satisfacción propia, inclusive asesinaba a uno para determinar la reacción del otro. Pero el nivel de bestialidad no se detuvo allí,  inyectaba sus ojos para conocer si podían cambiar el color del iris. También cosía sus cuerpos en un cruel intento de crear siameses.

El campo de concentración de Ravensbrück fue destinado para ensayar la regeneración de músculos, nervios y huesos, la finalidad era el trasplante de una persona a otra, sin el uso de anestesia, los pacientes involuntarios eran sometidos a  un dolor espantoso proporcionado por la sevicia del nefasto galeno. Dicha acción trajo consigo secuelas indelebles en las víctimas, además de la obviedad de la agonía a la que fueron expuestos, muchos quedaron mutilados y con discapacidad permanente.

¿Congelación para saber cómo tratar la hipotermia? Suena irónico, pero en el holocausto la lógica perdió mucho la nitidez.  Mientras un estudio colocaba a los prisioneros desnudos a la intemperie con fuertes temperaturas bajo cero, otro alterno consistía en forzar a los sujetos que resistieran durante un lapso de tres horas en un tanque provisto con agua helada. Su objetivo era establecer cuanto tiempo tomaría bajar la temperatura corporal hasta ocasionar la muerte en el individuo, Las selecciones se basaban en judíos o rusos jóvenes y saludables.

Experimento con gas mostaza y fosgeno, varias se desplegaron en el  campo de concentración de Sachsenhausen, Natzweiler y otros, la exposición deliberada a estos gases, con la finalidad de encontrar un método para curar las heridas causadas. Los soldados eran encerrados en habitaciones, desconociendo que se trataba de una cámara de gas, para probar la efectividad de las máscaras antigás y trajes de protección. Entre los agentes utilizados, se encontraba la lewisita, compuesto que fácilmente penetra la ropa e incluso la goma. Al entrar el gas en contacto con la piel inmediatamente provoca un dolor extremo, picor, hinchazón y erupción. Ampollas grandes y llenas de líquido se desarrollan doce horas después de la exposición  dando forma de quemaduras químicas  de extrema gravedad. Además la inhalación de dicho gas ocasiona ardor en los pulmones, estornudos, vómitos, hasta edema pulmonar.

Agua de mar: en el campo de concentración de Dachau, se realizaron experimentos que pretendían potabilizar el agua de mar, mezclándola con otras sustancias. De los prisioneros que debían beber estas pruebas, muchos murieron de deshidratación, un grupo de alrededor 90 personas fueron sometidas, privadas de alimentos y el único líquido que ingerían era la salada agua oceánica, motivo por el cual quedaban gravemente lesionados, la agonía era tal que muchos fueron observados lamiendo el suelo recién lavado para obtener así agua que pudieran beber.

Muy apartado de la famosa experimentación de Rene Quinton, quien basó su teoría en una premisa universal que constituyo la base de su terapéutica: reconstituir la célula dañada con agua marina.  Quinton descubrió que el Agua de Mar contenía 15 elementos de la clasificación periódica de la tabla de Mendeleiev, y a medida que continuó con sus investigaciones fue añadiendo otros cinco elementos más, sospechando que estarían todos.

Y efectivamente, con el progreso de los medios de análisis clínico, se evidenciaron cada vez más elementos, hasta llegar a la misma conclusión que intuía el biólogo.

No obstante, estos no fueron los únicos experimentos creados en los campos de concentración nazi, ni Mengele el único médico en practicarlos, ese terrible honor del campo que acogió las pruebas más inhumanas se lo llevaría Dachau, donde el médico Sigmund Rascher protagonizó algunos de los test más sádicos de toda Alemania, entre los que se destacaron horribles experimentos sexuales, en los que una prisionera era obligada a mantener relaciones íntimas con un reo que había sido introducido previamente en agua gélida (y había caído inconsciente) para intentar que su hipotermia remitiese. De esta forma, buscaba encontrar un método efectivo para que los pilotos de la Luftwaffe no fallecieran de frío después de ser derribados sobre el océano.

Entre otros estudios macabros a cargo de los alemanes recalcan:

  • Sobre la malaria, donde eran infectados con mosquitos o inyecciones, en búsqueda de la inmunización. La mitad de los sometidos murieron.
  • Con Veneno: en el campo de concentración de Buchenwald se realizaron experimentos para investigar el efecto de los venenos en las personas. Simplemente, añadían veneno en la comida de los prisioneros. Muchos morían al instante.
  • Sulfamidas: los prisioneros eran infectados de alguna enfermedad como gangrena o tétano, luego eran tratados con sulfamidas, un agente sintético antimicrobiano, pero muchas veces las dosis demasiadas altas les causaban la muerte.
  • Heridas en la cabeza: el Dr. Wichtmann martillaba la cabeza de niños, a los que mantenía atados, para calcular cuántos golpes exactamente aguantaba el cráneo.
  • Sobre impacto de altitud elevada: en pro de ayudar a los pilotos alemanes que debían eyectarse a elevadas altitudes, se simulaban condiciones de hasta 20 km, encerraban prisioneros en cámaras de baja presión. Se rumorea que el “buen” Rascher realizaba vivisecciones en el cerebro de las víctimas, es decir separaba tejidos orgánicos en un cuerpo con vida.

Ni hablar de la extirpación de pene para curar la homosexualidad. Muchas de estas abominaciones a manos de los galenos nazis, crearon una atmósfera de terror, en la búsqueda de su idealismo de la  perfección humana se convirtieron en unos monstruos cegados por el poder y la maldad.

Mengele se dio a la huida cuando el reino de Hitler sucumbió, trasladándose a Brasil donde finalmente murió por ahogamiento consecuente de un infarto cerebral cuando se encontraba nadando en el mar.

Y aquí nace la gran pregunta:

¿Cómo Adolf Hitler, un simple ex cabo del ejército que ni siquiera era alemán, logró llegar a ser el líder de una nación que pondría en jaque a toda Europa?

La razón hay que hallarla en una inusual mezcla de agudeza política y la convicción fanática en unas creencias delirantes. Y en medio de ese entramado que atenazó al mundo, se encontraba una fuerza oscura que contribuiría a expandir el implacable poder del «Reich de los Mil Años» y que se extendía por todo el imperio nazi.

Pero de ese tema escribiré en una siguiente ocasión; el increíble poder de convicción del Führer.

Abrazos y estrellas. 🤗⭐🌟🌠

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