Jaguares y mariposas, figuras predominantes en narigueras prehispánicas

Con la representación de estos animales se resaltan aspectos como territorio, parentesco y ciclos naturales. Tales rasgos sobresalen en una muestra de 950 narigueras de la colección del Museo del Oro, provenientes del territorio actual del Valle del Cauca.

BOGOTÁ D. C., 12 de enero de 2017 — Agencia de Noticias UN-

Estas piezas pertenecen a la región Calima y al valle geográfico del río Cauca y datan de los periodos Yotoco (entre los siglos I y VIII d. C.), Malagana (del II a. C. al II d. C.) y Sonso (de los siglos V al XV d. C.), señala Olga Parra Benavides, magíster en Antropología y diseñadora industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

En su estudio, la magíster llama la atención sobre las narigueras que cubrían la boca y parte del cuello del portador con el fin de expresar comportamientos de los felinos como el rugido o la demarcación del territorio. “Estos objetos modificaban el timbre, la intensidad y la resonancia de la voz de sus dueños”, indica.

Entre tanto, se observaron varias piezas con formas de insectos, lo cual, si se hace una analogía con el grupo Andoke, del río Caquetá, busca fortalecer los mitos de origen, toda vez que muchos señalaban que los gusanos, las avispas, mariposas, larvas y abejas, entre otros, surgían de las fosas nasales de los felinos, explica.

“Así, buscaban resaltar la transformación de estos animales y la cercanía con la figura del jaguar”, complementa.

Otra función consistía en indicar el parentesco, rasgo que se extiende a otros pueblos indígenas del país como los Gunadule en Chocó, el único grupo actual que aún usa nariguera.

“En los periodos Yotoco y Malagana los objetos dan cuenta de la relación de los sujetos con el entorno que los rodeaba, definían la personalidad y tenían un fuerte componente teatral. En ese sentido, es interesante estudiar su funcionalidad desde varias disciplinas”, concluye la investigadora

Más hallazgos

En el análisis se observó que las narigueras laminadas y repujadas del Periodo Temprano (Yotoco y Malagana) eran más altas y tenían más adornos. Esto cambió en el Periodo Tardío (Sonso) dando paso a piezas elaboradas en cera perdida, lo que garantizó un aumento en la producción, y aunque estas tenían la misma cantidad de oro, no tenían decoración ni cumplían una función teatral.

La investigación determinó, además, que a pesar de que provenían de dos zonas geográficas diferentes, las piezas analizadas son muy parecidas, lo que da a entender que hubo un intercambio cultural importante y constante entre los grupos que habitaban la zona suroccidental de Colombia.

En total se revisaron 950 narigueras, entre las cuales 379 pertenecen al Periodo Yotoco, 11 al Malagana, 412 al Sonso y de 148 aún no se ha establecido su origen.

La autora estudió las variables de longitud, peso, altura, periodo, técnica de elaboración, tipología de la nariguera, tipo de remate para su inserción en la nariz, decoración, y si alcanzaba a cubrir o no la boca del portador, y después cruzó estas variables con la ayuda de un software estadístico especializado.

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