Graja-escuela una solución a la pobreza en Cartagena

La alimentación es uno de los problemas fundamentales  de Cartagena  y el mundo contemporáneo donde el hambre y la extrema pobreza que son los causantes de la inseguridad alimentaria y nutricional. El proceso de Globalización que impone un nuevo modelo de alimentación mediante las multinacionales que promocionan la comida rápida. El mal uso de los alimentos disponibles y la toma de decisiones incorrectas sobre el consumo de los mismos están propiciados por factores socioculturales que traen consigo hábitos alimentarios inadecuados y una serie de enfermedades.

Profesional especializado en temas ambientales e innovación social en la ciudad de Cartagena de Indias

Cartagena posee unos índices de pobreza alarmantes según el DANE  el porcentaje de personas en situación de pobreza monetaria en Cartagena fue de 29,1%, equivalente a 2,9 puntos porcentuales más que en 2015 (que era del 26%).  En Cartagena había un poco más de 290 mil personas viviendo en condición de pobreza monetaria”. De acuerdo a esta entidad, en 2016 el 5,5% del total de la población cartagenera (que se estima en un millón) estaba en condición de pobreza extrema, para este año el panorama no es alentador se espera in incremento de 2 puntos.

Cartagena debe sobresalir en el desarrollo sostenible, nuevas tecnologías, mercado laboral y energía renovable, y debemos pensar en un modelo de desarrollo exitoso y sostenible, abierto que tenga como base la plataforma social de igualdad.

Muchos Cartageneros no tienen garantizado su alimentación, nunca se sabe si mañana se podrá comer, este triste panorama sucede en una ciudad que tiene las condiciones para que todos vivíamos dignamente si la distribución de recursos se realizara de manera justa, la ciudad necesita planes que apunten la seguridad alimentaria y esto no se logra con políticas de llevar mercados porque al siguiente día  llegara de nuevo el hambre,  es fundamental diseñar estrategias que apunte al bienestar social.

 

Las escuelas Cartageneras pueden convertirse en grandes centros de producción alimentaria para la comunidad, Los huertos escolares son como un aula al aire libre, donde los niños aprenden de forma práctica que los alimentos no vienen de los almacenes de cadenas, si no vienen del la tierra  y además de promover la alimentación saludable. Si quisiéramos como política pública la creación huertos donde se cultiven alimentos de alto consumo como tomates, pimentones, cebolla, berenjenas entre otros y poderlos direccionar a comunidades vulnerables de la periferia. La primera semilla marcará el rumbo de las nuevas generaciones que se interesarán por comer saludable, cuidar su medio ambiente, conocer sus raíces, compromiso por su ciudad.

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