Géneros gramaticales deben contemplar diversidad sexual

“Como hoy día se reconocen más de dos sexos, se debería modificar el género gramatical neutro que se ha construido desde el masculino”.

Así lo propone el antropólogo Hunza Vargas, magíster en Estudios Culturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien considera que esta lucha se extiende a las personas no binarias aunque, incluso, es un aporte a que las mujeres existan integralmente dentro del lenguaje.

El magíster, con investigaciones historiográficas y etnográficas sobre género, cuerpo, masculinidades y población LGBTI, quien se desempeña como enlace LGBTI de la Comisión de Género para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), lideró una discusión en torno a las formas excluyentes existentes dentro del lenguaje.

Como primer tema de debate se plateó la instauración de un sistema lingüístico no sexista que iniciaría con el uso del artículo neutro para la denominación de sustantivos, y de ahí en adelante generaría diferentes modificaciones al castellano.

Según el antropólogo, “es muy relevante generar espacios para la discusión de temas de lenguaje y gramática desde la academia, ya que comprender esta área como una cimentación centenaria edificada por los sectores sociales históricamente privilegiados es permitir que los grupos marginados por su orientación sexual encuentren un espacio simbólico que muestre que no forman parte del sistema dual que ha moldeado la realidad”.

“Social, histórica y políticamente se ha construido lo que es ser hombre y ser mujer en sociedad; las formas de actuar, de vestir y de vivir han pasado necesariamente por el lenguaje, vivir la realidad moldea el idioma cotidianamente y debe ser un proceso de construcción en doble vía”, agrega el antropólogo Vargas.

Complementando la propuesta planteada por el antropólogo, Juliana Suárez de la Torre, quien trabaja en torno al feminismo y la participación política de las mujeres, afirma que “las personas se obligan a encajar en estructuras que no les corresponden y el lenguaje es excluyente en sí mismo por su origen colonialista”.

Este proceso constructivo del significado social de ciertas palabras, o la determinación de su intención, no solo ha pasado en el español, pues todos los idiomas guardan un fuerte componente cultural que carga el propósito del uso de una u otra palabra.

Sin embargo, agrega que “lenguas como el árabe no tienen género gramatical –que en español sería él y la– pero aún así dentro de sus sociedades existe desigualdad y grandes brechas sociales, económicas y política entre los géneros sexuales”.

Por su parte Luis Miguel Gallego, líder del equipo editorial del sello Editorial de la Universidad de Caldas, quien representa la posición que secunda el lenguaje como sistema institucionalizado en los países iberoamericanos, explica que en el castellano los sustantivos pueden ser femeninos, masculinos y neutros, pero esto no depende del sexo del sujeto.

En este sentido, afirma que la inclusión de un artículo neutro que no está contemplado en el sistema actual duplicaría su uso lingüístico retrocediendo en lo que se denomina la economía del lenguaje, la cual hace más fluida la comunicación. Ejemplo de ello son las contracciones “del” y “al”.

Propuesta alternativa

“Los objetos se pueden llamar de diferentes formas, mientras el contenido semántico no cambie; en este sentido, el lenguaje es arbitrario porque no representa lo que son los objetos, lo que ha logrado abstraer y conceptualizar el mundo”.

Aun así, la feminista Suárez afirma que habiendo entendido que el género es un conjunto de valores socialmente construidos, al igual que el lenguaje, hay que tener en cuenta que como se ha construido, se puede deconstruir y replantear.

“Las personas que crezcan hoy bajo un lenguaje incluyente tendrán a futuro un mayor sentido de tolerancia; aunque el cambio social es lento se debe empezar por algún grano de arena”, afirmó el antropólogo Vargas.

Pese a que la discusión sigue abierta, este espacio permitió reunir a investigadores sociales con diferentes perspectivas a repensar lo que hace siglos era incuestionable. El conversatorio, organizado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, tuvo lugar en su sitio oficial de Facebook y fue el último evento del ciclo de webinars Serifas, organizado por la Editorial de esa institución educativa.

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