Con extracción artesanal se le saca más provecho al propóleo

En siete frascos se cumple el proceso manual de extracción de esta resina que actúa como un potente antibiótico, desinfectante y antiviral, entre otros usos.

Los envases, con diferentes concentraciones de propóleo empleados para producir extracto etanólico de propóleo (EEP), son exhibidos en el estand de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) en Agroexpo.

Además de su gran poder antibiótico, esta sustancia es una especie de barniz que protege a miles de abejas en las colmenas, donde además de miel hay polen, proteínas y heces fecales a una temperatura de 35,5 oC.

Después de analizar el método para extraer oro en Brasil –que utiliza un flujo contracorriente que se hace en frío–, el profesor Jorge Euclides Durán, del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la U.N., diseñó un proceso con características similares para extraer el propóleo.

El docente explica que “en vez de agua decidimos usar como solvente una solución de alcohol al 96 % para que se pudieran diluir todos los principios activos del propóleo, de manera que mientras por uno de los costados de la cadena de frascos entra alcohol, por el otro entra propóleo puro”.

Gracias al sencillo proceso de trasvasar el sobrenadante de propóleo que se va produciendo durante el proceso, y que cada vez es más concentrado, se obtiene un extracto cuya concentración varía según el punto de la cadena en que se encuentre; en cada ciclo los frascos son agitados para favorecer la extracción.

Mostrando el primer frasco del proceso (cuando comienza a adicionarse alcohol), el docente precisa que “aquí por ejemplo podemos observar la borra o el residuo que queda del proceso, que no obstante también puede tener ciertos usos, como el que se le da en Brasil para fabricar dulces, ideales para tratar los dolores de garganta”.

Como el frasco queda vacío después del proceso, el profesor lo lava y desinfecta para luego agregarle 50 gramos de propóleo en bruto y colocarlo en el extremo opuesto del nuevo ciclo.

“Este es un producto que extraemos de las colmenas en estado sólido, porque se trata de una mezcla de resinas que las abejas colectan de las plantas, de modo que con su saliva, algo de polen y de miel termina transformándose en propóleo”, continúa el docente.

Según la cantidad de ciclos que se hagan –siete es un número ideal–, el EEP se puede extraer a diario en una proporción que equivaldría a 200 mililitros por cada 50 gramos de propóleo en bruto, porque si los frascos se agitan solo una o dos veces por día, habría que esperar cerca de tres días entre cada ciclo.

Como cada frasco (gotero) de 20 mililitros se vende en el mercado a un precio de 15.000 pesos, el proceso es una buena alternativa para que cualquier apicultor le dé valor agregado a su producto.

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