Ella

Le he escrito tantas veces, pero nunca había escrito sobre ella y creo que se lo debo. Hoy en ocasión de su cumpleaños quiero honrar su existencia con mis humildes palabras.

La vida me dio el privilegio de ser su hija. Un regalo maravilloso que no sé si merezco.

La niña Zoe es el ser humano más bondadoso que conozco. Tiene una asombrosa capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender las difíciles situaciones que otros viven, sin juzgar y sin señalar. Sabe dar a los demás con el más absoluto desinterés y con mucho amor.

Ella no da simplemente de lo que le sobra sino de lo poco o mucho que tiene. Y no sólo me refiero a cosas materiales sino también a fortaleza, consejos y palabras oportunas que llegan al corazón.

Jamás deja de sorprenderme porque su bondad es espontanea y nace del alma. Hace unos días detuvo el carro antes del peaje, estaba serenando, llamó a un señor que estaba vendiendo tintos bajo la lluvia y le pagó los tintos a todos los venezolanos que estaban de pie con un cartel pidiendo ayuda en el peaje. Ella en ese momento no tenía efectivo para darle dinero a cada uno de ellos, así que sacó cuentas de lo que tenía y les invitó el tinto a todos.

La miré como preguntándole por qué lo hacía y me dijo: “está lloviendo y deben tener frío”. Nos fuimos en el carro, ella no esperó a que nadie le agradeciera. Alcancé a ver como todos se tomaban contentos su tinto ¿Cuántas personas hacen acciones tan simples y valiosas a diario? No lo sé, pero para mí es maravilloso e inspirador tener a alguien como ella en mi vida.

La bondad es una cualidad que no está de moda por estos días y que ella posee en todo su esplendor. Tengo cientos de anécdotas increíbles de su bondad, ella es mi heroína sin capa y anónima.

Crecí escuchando Raphael a todo timbal. Me sé todas las canciones de él de memoria, en todas las versiones, las nuevas y las viejas. Ella hizo que me enamorara de esa potente y fantástica voz, de esas letras profundas y llenas de sentimientos. Ahora, mientras escribo esto, está sonando Raphael por toda mi casa, “Mi gran noche” es lo que escucho en este momento.

No sé exactamente a cuantos conciertos de Raphael he ido desde que tengo uso de razón, pero les aseguro que a muchísimos. Cada vez que viene a Colombia vamos a un concierto de él. Décadas atrás Raphael venia cada año, ahora viene como cada tres años, así que calculen todos los conciertos de Raphael que he cantado.

Pero creo que, como desquite del destino, ella lleva treinta y algo de años escuchando a Ricky Martin hasta en la sopa y por supuesto a todo timbal. También logré que se sepa todas las canciones de mi adorado Ricky. Así que en eso la niña Zoe y yo estamos a mano. Eso sí, nos faltan muchos conciertos de Ricky por compartir.

Ella sabe hacer de todo, literalmente, si se daña una tubería o cualquier cosa relacionada mi mamá la sabe arreglar. Pinta, construye, repara tubería, asuntos eléctricos, cose, borda, teje… hasta ahora no conozco nada que no sea capaz de hacer, sino sabe lo aprende.

Cuando se pensionó se pregunto a ella misma ¿Qué voy a hacer ahora? La niña Zoe no es de esas señoras que se sientan a ver televisión todo el día. Por lo tanto, ella decidió que volvería a estudiar, entró a la universidad y estudió una carrera técnica, una tecnológica y una profesional. Por cierto, en la profesional sacó 5.0 en su tesis de grado ¿No es fantástica?

Ella me enseña no sólo con palabras sino con su ejemplo diario que soy capaz de hacer absolutamente todo lo que me proponga y lo que no sepa lo aprendo. Y así ha sido gracias a ella, he sido capaz de hacer todo lo que me propongo, me siento segura de mi misma y mis capacidades. La niña Zoe me enseña cada día que lo único que te limita eres tu mismo con tus miedos.

Ella es un ser absolutamente autentico, es ella misma sin temor a lo que piensen los demás. Tiene un temperamento fuerte y dice lo que piensa, así sepa que no le va a agradar a algunos. Amo eso de ella, su capacidad de ser fiel a ella misma y sus convicciones. Adoro ese: “Diana las cosas son como son y uno no se puede quedar callado”. Creo que heredé de ella un poco de eso.

Algunos datos curiosos de la niña Zoe, de vez en cuando escribe poesía, muy hermosa por cierto. Y a veces me escribe cartas y me las deja dentro de mis cuadernos. Yo tengo cuadernos para escribir, un habito que ella me enseñó.

Es evidente que es mi mejor amiga ¿Cómo no podría serlo? Con ella se puede hablar de cualquier tema, siempre tiene interesantes puntos de vista. Y puedo confiar en ella a ciegas.

Mi padre murió cuando yo estaba pequeña y ella, llena de fortaleza, enfrentó todos los obstáculos. Nada le queda grande a la niña Zoe. Su valentía y fortaleza me inspiran cada día.

Ella es mi motivación. Ojalá tuviera el 50% de sus virtudes y algunos de sus defectos. Son todas esas complejidades de las que está compuesta su alma, que hacen de ella un ser invaluable y autentico.

Soy la afortunada hija de Zoe. Y tengo la dicha de mañana, 1 de octubre,  poder compartir con ella un año más de su vida. Celebrar juntas es fantástico. Feliz cumpleaños mami.

Diana Pinto

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