El “nuevo hermanito”, un desafío para las familias ensambladas

Por Eva Dignös (dpa)

¡Finalmente llegó el bebé! Papá y mamá están felices. Pero los hijos adolescentes de papá de su matrimonio anterior se muestran menos entusiasmados. Pero si el bebé es tan dulce, ¿por qué no se los ve más contentos?

Los especialistas afirman que esta es una situación que suele llevar a conflictos y en la que muchas veces los padres no saben qué hacer. Muchas veces, el que los hijos más grandes se retraigan o reaccionen con reproches es difícil de soportar.

Sin embargo, de acuerdo con los psicólogos, hay un motivo claro para ello: los hijos más grandes están preocupados por que se siga atendiendo a sus propias necesidades.

“¿Estará disponible papá cuando lo necesito? ¿Podrá atender a mis necesidades? ¿Me respeta?”, son algunas de las preguntas que surgen en los hermanos mayores. Por eso, el primer paso consiste en averiguar qué miedos tienen para poder trabajar sobre ellos.

Muchas veces, a los chicos les cuesta expresar lo que les pasa y los enoja tanto. Muchos de ellos tienen sentimientos ambivalentes: aman a su padre y lo necesitan, pero a su vez están enojados porque sienten que abandonó a su familia.

El niño se siente reemplazado

Los especialistas afirman que los padres que más reproches reciben cuando crean una nueva familia son los que tuvieron separaciones conflictivas. Por lo general, son responsabilizados por su ex pareja y sus hijos de la situación familiar.

Y cuando esta nueva familia se ve completada por un bebé, a los hijos más grandes les queda la sensación de que primero su padre abandonó a su esposa y luego los “cambió” a ellos por un nuevo ejemplar.

Muchos padres reaccionan a esto con un cargo de conciencia. Cumplen con todos los deseos de sus hijos, lo que a su vez les genera conflictos con su nueva pareja. Esta exige cierta lealtad por parte de su pareja, especialmente cuando se siente rechazada por los hijos de la pareja.

Ella y el nuevo bebé suelen convertirse en objetivo de la cólera y la desilusión que los chicos sienten hacia el padre. Además, desde el punto de vista de los chicos, son ella y su bebé los que causaron la separación de sus padres.

Los padres deberían estar siempre ubicables

¿Cómo salir de estas situaciones? Lo principal es mantener el compromiso con los hijos, más allá de que les guste la nueva situación o no. “Eres importante, no me voy a alejar de ti”: esa es la idea que hay que transmitirles.

También transmite seguridad que el padre esté siempre ubicable, se mantenga en contacto y cumpla con sus promesas y citas, incluso aunque esté teniendo noches sin dormir por el bebé y se sienta agotado.

Sin embargo, lo que suena esclarecedor en la teoría puede ser todo un desafío en la práctica, ya que duele cuando las citas son canceladas bruscamente, el hijo adolescente se niega a hablar y da portazos.

¿Entonces? ¿Hay que seguir intentándolo? Por supuesto que no hay que culpar a los hijos, pero tampoco hay que convertirse en un superhéroe.

¿El bebé lo arreglará todo?

Los psicólogos explican que el éxito a la hora de sortear la situación dependerá de cuán fuertes sean las nuevas constelaciones familiares. ¿La separación es reciente y aún se encuentran todos buscando su nuevo lugar en la constelación? ¿O los involucrados ya tuvieron unos años para acostumbrarse a la nueva situación?

La esperanza de que el nuevo bebé lo va a solucionar todo es engañosa. Los especialistas advierten: un bebé en común no impulsa automáticamente el proceso de integración y la unión entre los miembros de la familia.

Por otra parte, los niños saben muy bien cuando no son tenidos en cuenta. Esto significa que, cuando un niño se siente tratado de forma justa y que el vínculo con su padre es seguro, la situación se vuelve más fácil de sobrellevar y esto facilita a su vez la construcción de un vínculo con el pequeño hermanito o hermanita.

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