El miedo infundado a la inflación

Como se explicó anteriormente, en una columna previa en este medio de comunicación, uno de los más afectados por la pérdida del grado de inversión de Colombia es el oligopolio financiero del país; encabezado por Sarmiento y compañía (porque ellos son también dueños de los fondos de pensiones, que son los grandes inversionistas institucionales de Colombia) que tienen más del 60%, en promedio, de la deuda de Colombia en diferentes títulos de valor: TES, bonos, entre otros.

Y como se ha explicado en los diferentes medios de comunicación, el efecto inmediato es la subida del costo de la deuda, es decir, de los intereses de estas obligaciones. Pero ¿Por qué esto afecta tanto a nuestro oligopolio financiero? ¿Y por qué han hecho tanta presión a través de los medios de comunicación afines y centros de pensamiento? Todos son lobistas de esto, para mostrar que es el fin del mundo, cuando no lo es, como explicamos en la anterior columna (leer aquí). Voy a explicar por qué el aumento de las tasas de interés de los bonos de la deuda de Colombia afecta al oligopolio financiero, las razones son las siguientes:

Como muchas de sus inversiones están bonos del gobierno colombiano, en diferentes plazos y cupones,  si las tasas de interés aumentan en la curva de rendimiento a mediano y largo plazo, los precios de los bonos del gobierno colombiano pierden valor; por ejemplo, si Porvenir tenía invertido $200 dólares en bonos del gobierno, estos bonos con la disminución de la calificación de la deuda colombiana, cambian de precio. Por ejemplo, hace dos años los compraron por $200 dólares, si los quisieran vender hoy valdrían $188,87 dólares, es decir, estarán perdiendo 12 dólares.

David Pinto Cataño. Economista y profesional en Finanzas y Negocios Internacionales. Catedrático universitario.

Es decir, si vendieran los bonos, Sarmiento y amigos estarían perdiendo riqueza (dinero) y eso es lo que en realidad les duelos a ellos, entre otros factores. Sus medios de comunicación y centros de pensamiento quieren vender a la población colombiana que la pérdida del grado de inversión los afecta a ellos directamente, pero a quien en realidad está afectando son a los oligopolios financieros, que son a quienes en realidad defienden medios de comunicación y centros de pensamiento colombianos. La pérdida del grado financiero no tiene ningún efecto en la vida del ciudadano común.

Por las condiciones del mercado monetario actual de relajación cuantitativa de las potencias mundiales y esto se observa en unas simples funciones, que a todo estudiante de economía le explican en el curso de macroeconomía intermedia, en las primeras clases. Las funciones son las siguientes:

PBf= precio de bono final

PBI=precio de bono inicial

I= tasa de interés

1)↓PBF=PBI/1+I ↑

Si aumenta la tasa de interés, el precio final de los bonos del gobierno disminuye, porque el PBF↓ de los bonos tiene una relación inversa con la tasa de interés↑ (I↑). Si Porvenir, que es de Sarmiento, tiene $200 dólares en bonos del gobierno y la tasa de interés en dólares aumenta de 5,5% a 5,9% por la pérdida del grado de inversión, Sarmiento perdió dinero, como lo vemos a continuación:

PBF=200/1,059

PBF=188,87

Esto es lo que realmente le duele y preocupa a el oligopolio financiero, a todos los medios de comunicación y centros de pensamiento.  Que Sarmiento y amigos, se vuelven menos ricos con los bonos que compraron antes de la subida de la tasa de interés, esto no tiene nada que ver con el bienestar de la población.

Esta función(1) se obtiene de despejar la siguiente función original para obtener I:

2)  ↑I=PBI-PBF ↓/PBF ↓

Si disminuye el precio final de los bonos en dólares en Colombia, es porque algunos inversionistas    que tienen bonos en dólares, se pusieron nerviosos por las noticias y salieron a vender los bonos colombianos. O, porque algunos inversionistas institucionales por regla no pueden tener bonos basura, que no tengan grado de inversión o que no hagan parte de ciertos índices bursátiles. Que por norma no pueden estar compuestos por estos tipos de bonos. Por lo tanto, esto hace que los vendan, en el caso colombiano se calcula que las ventas rondaron, alrededor de $2000 millones de dólares,  esto  ocasionó que hubiera una mayor oferta, es decir,  más bonos en venta en el mercado que compradores, por un corto espacio de tiempo.

La demanda y los precios de los bonos colombianos PBF disminuyeron y como hay una relación inversa entre I↑ y PBF ↓ esto ocasiona que la tasa de interés de los bonos aumente, perjudicando la riqueza del oligopolio financiero de Sarmiento y amigos, por ejemplo:

I=(200-188,87)/188,87

I=5,9%

Esto lo explico en este articulo porque en el anterior me faltó explicar de manera más detalla cómo afecta esto al Grupo Aval, Bancolombia y demás. También en el artículo anterior escribí que, el Banco de la República en declaraciones de sus codirectores ya está manifestando que su política monetaria de expansión va a cambiar en corto plazo, supuestamente por el inquietante aumento de la inflación, que fue en su variación anual de 3,3% y su variación mensual fue de 1%. Igualmente, los diferentes medios de comunicación y centros pensamiento ya están haciendo lobby para esto, porque la perdida del grado de inversión y fenómeno de la inflación, supuestamente, afecta gravemente la economía y va a hacer que cambie a una política monetaria de contracción para disminuir el riesgo:

Gran parte de la presión inflacionaria viene de varias causas temporales:

1) El 30% en promedio de la comida que compra el colombiano viene de exterior.

2) Del 50% al 80% en promedio de los bienes intermedios y bienes finales es del exterior.

3) El aumento de los precios internacionales de los commodities.

4) El paro nacional.

Y esto causa un aumento de los precios temporales, que proviene de los cuellos de botella de producción de duración temporal de un shock de oferta a corto plazo, que se da cuando una economía internacional se cierra por la cuarentena. Cuando sus fábricas se empiezan a abrir, no tienen inmediatamente la capacidad de producción requería para satisfacer la demanda mundial, que está apoyada por una política general de muchos países, que es de expansión monetaria y fiscal, que no tiene Colombia, porque es la excepción.

Pero, este bajo nivel de producción es a corto plazo, mientras ajustan su capacidad de producción, por eso aumentan los precios de los alimentos, los bienes y la materia prima en Colombia. Y esto se ha prolongado un poco más por el paro nacional, esto es momentáneo, después que las empresas ajusten su producción,  es decir,  aumenten la oferta, los precios vuelven a su nivel normal.

En estos momentos que se ha suspendido el proceso normal, habrá reveses, que se traducirán en aumentos de los precios para algunos bienes. Pero, no hay razón para pensar que estos movimientos aumentaran las expectativas de inflación y, por lo tanto, generarán un aumento inflacionario, dado el exceso de capacidad de producción general en todo el mundo, que hace que los bienes transables en el mediano plazo disminuyan sus precios y vuelven a su tendencia, como explico en párrafos anteriores.

Eso hace que las presiones inflacionarias de Colombia desaparezcan, pasa igual que con el paro nacional, cuando acabe en el mediano plazo los precio vuelven a su normalidad. También hay  que tener en cuenta el efecto estadístico, porque la base de comparación  de los precios es 2020, donde estos tuvieron por  debajo de su precio, debido al fuerte shock de demanda, por lo tanto, cualquier aumento de precios es  muy significativo, pero en realidad no  lo es tanto; por  ejemplo, si el kilo  de yuca en 2019  costaba  2000 pesos, en el 2020  este tenía un valor de 500 pesos el kilo y en el 2021, por el paro, aumentó a 750 pesos el kilo de yuca, por lo tanto, el aumento es el 50%, por la base de comparación  tan baja de 2020, no es porque la yuca subió extraordinariamente de precio, por el contrario, en el 2020  estuvo demasiado barata.

Además, tales preocupaciones son prematuras, considerando la profunda incertidumbre que aún enfrentamos. Nunca antes habíamos experimentado una recesión inducida por una pandemia, que presentara una recesión del sector de servicios desproporcionadamente pronunciada, aumentos sin precedentes en la desigualdad, en la pobreza y bajas tasas de ahorro, que se convirtió de shock de oferta a un fuerte shock de demanda agregada. Nadie sabe ni siquiera si el Sar-CoV-2 estará contenido en el mediano plazo.

En un país con pobreza, desigualdades profundas y duraderas que han sido expuestas y por la pandemia,  el gobierno de Duque no se debe preocupar por aumento en corto plazo de la inflación, ocasionado por cuellos de botellas. En el corto plazo, estos cuellos de botellas estarían desapareciendo en el mundo y en Colombia cuando las empresas ajusten sus expectativas de producción y utilicen su capacidad instalada.

En Colombia en diferentes estudios se estima que apenas está utilizado entre 40% y 60% de la capacidad de producción, cuando aumente la utilización de su capacidad instalada, los precios van a disminuir para llegar a la inflación objetiva propuesta por el Banco de la República. Esto también está pasando mundialmente y cuando termine los precios volverán a la normalidad.

El verdadero problema que tiene la economía de Colombia es su fuerte shock de demanda, la alta tasa de desempleo, que es alrededor del 15%, que necesita una política expansiva monetaria y fiscal conjunta que reactive la economía.

Esto es diferente a la política de Duque de reapertura, por lo tanto, es un error que el Banco de la República en septiembre, noviembre o como está corriendo el rumor, empezaría a aplicar una política de contracción monetaria para defender una inflación que tiende a volver a sus niveles habituales, con la excusa que afecta a los pobres.

A la inflación la llaman el impuesto de los pobres, cuando en realidad esta política de contracción monetaria y fiscal va a perjudicar a el 70% de la población de Colombia (pobres, vulnerables y clase media), sería una fuerte recesión para ellos, que explicaré en mi próximo artículo.

A demás,  si  hay alta inflación no sólo perjudica a los pobres sino principalmente a los bancos, porque si aumentan los precios y los créditos son cuota fija cada vez el dinero prestado vale menos. Si prestan $2 millones de pesos y la inflación aumenta 10%, esos dos millones de pesos valen menos, la cuota va a ser menor ese año en su valor real, el valor nominal no va a cambiar, lo que cambia es su valor real, se deprecia.

Y si pasa lo mismo en los próximos años, ese dinero prestado vale menos, así que, la inflación no es solo es el impuesto de los pobres sino del sistema financiero, por eso a los bancos centrales les preocupa tanto la inflación. Una gran diferencia con el FED (Banco Central de Estados Unidos)  que como mandato tiene dos objetivos: mantener la inflación y el empleo, y en estos momentos la prioridad para el FED es el empleo y la demanda, por eso están aplicando una política acomodaticia, incluyendo el concepto de inflación promedio.

En Colombia, incluso si las presiones inflacionarias se volvieran realmente preocupantes, tenemos herramientas para frenar la demanda y los precios.

Posdata: la reflación, es una recuperación del nivel de los precios. Cuando los precios han caído por debajo de la línea de tendencia histórica. Por ejemplo, si la inflación ha estado funcionando a una tasa del 3,8% en el 2019 en Colombia, pero durante el año 2020 por el shock de demanda cae a 1,61%, el año siguiente (2021) necesitaría una inflación del 4,2%, en promedio, para recuperar la tendencia a largo plazo. Esta inflación superior a la normal se considera reflación, ya que se trata de un retorno a la tendencia, que no supera la tendencia de largo plazo.  Como se explicó en párrafos anteriores ese artículo.

Esto se debe a que las grandes potencias económicas están experimentado un periodo de expansión económica, esto genera un fenómeno inflación que es momentáneo (reflación) mientras los niveles de producción se recuperan de los cuellos de botellas. En Colombia, agravado por la situación del paro.

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