El gobierno de Duque ha permitido que el motor de la economía se funda

Esta semana salieron los datos de la tasa desempleo para el mes de agosto donde pese a los cantos de victoria del  gobierno, que la economía  va salir rápido de la recesión a la que entró técnicamente  (recuérdese que para  entrar en recesión  se necesita dos trimestres consecutivos con  decrecimiento   o  el PIB negativo,  como  lo mostraran las  cifras del tercer trimestre) y  que como  argumenta, cínicamente, nuestro  mago de la economía, el ministro Carrasquilla, este año vamos  tener  decrecimiento -5,5% y rebote de 6,6%  en el 2021.

Según Carrasquilla, se dará una recuperación económica en forma de V en el 2021, cuando la métrica económica nos muestra que esto es imposible y que es una de sus tantas mentiras, al contrario de las autoridades económicas (monetarias y fiscales) de Estados Unidos, la Unión Europea y japonesas, que admiro por pragmatismo, cuando hablan y dan reportes, dicen lo que realmente está pasando pese a la orientación hacia delante de la FED.

En el reporte del DANE del mercado laboral de agosto, del tercer trimestre móvil, donde la tasa de desempleo fue de 16,8%, donde el número de desocupados fue de 4 millones de personas y si se hace un análisis de toda la radiografía del mercado laboral de agosto, tanto inactivos, desocupados y ocupados, la tasa de desempleo o paro fue de más de 7 millones de personas en promedio, en comparación con el mismo trimestre móvil del año anterior.

David Pinto Cataño. Economista y profesional en Finanzas y Negocios Internacionales. Catedrático universitario.

Si tomamos la tasa de desempleo, fue alrededor de 2,4 millones de personas,  una de las tasas de desempleo más alta de la OCDE,  está entre las tres primeras. Que el gobierno plantee que la reactivación económica propuesta se va a dar con las inversiones proyectadas (enlace columna anterior), asegurando el escenario proyectado en el PGN de un crecimiento del 6% el año que viene (éntrate en este enlace), es imposible y una mentira.

Pero lo primero que debe entender Iván Duque y su ministro de hacienda Carrasquilla es que apertura no es sinónimo de reactivación económica, ni siquiera gramaticalmente y deben de dejar de engañar a la población con información asimétrica, diciendo que solamente abriendo los sectores económicos se logra la reactivación. Lo que ocurre es con la apertura las  organizaciones  que no se han quebrado durante la cuarentena se reabren y una parte de quienes habían dejado de trabajar vuelven a emplearse, esto es un efecto mecánico que  está ocurriendo en todas las economías del mundo, sin embargo esto no logra una reactivación económica  que se materialice  en un  crecimiento económico  y no es consecuencia de las acciones realizada por el gobierno, que no hecho nada, la única acción concreta es la apertura económica,  igual como está ocurriendo en Cartagena.

Como se ha manifestado por este medio de comunicación en artículos anteriores, el Sars-coV-2 van a durar más de dos años, con múltiples cuarentenas, como se está viviendo actualmente en Europa, donde llegó primero el Sars-coV-2. En Europa se está viviendo un segundo rebrote más rápido que en nuestro continente que también va vivir la misma experiencia.

La economía colombiana va a sufrir de una histéresis, cicatriz tanto en el mercado laboral como en la demanda (enlace artículo anterior). Durante este lapso prolongado muchas empresas van a desaparecer, exhaustas por sus deudas o al enfrentar dificultades para financiarse e invertir. El Estado colombiano, por tanto, tendría la obligación de apoyar su sobrevivencia y la generación de empleos, especialmente a aquellas que, serían nuevamente viables. Con una verdadera reactivación, que la definiremos para este artículo como el conjunto de acciones desde la óptica de la política monetaria y fiscal, de manera coordinada, que estimulen el consumo, la inversión y el gasto de los agentes económicos, este caso familia, corporaciones y estado.

Que active la demanda agregada y la aumente por el multiplicador de la demanda, aumentando la oferta de manera conjunta. Estas acciones tomadas de manera racional y decidida por el gobierno para generar crecimiento económico en el mediano plazo y para sacar al país de shock de demanda que tiene la economía colombiana y que va generar un shock financiero seguramente el otro año.

Pero el gobierno de Iván Duque y su ministro de hacienda Carrasquilla no ha realizado ninguna acción decidida y racional para salvar o reparar el motor de la economía que se fundió y de paso “rompió el block”, sino que además está engañando a la población con información asimétrica con cifras de ayudas falsas, como se ha explicado por este medio en columnas anteriores y esta realidad la muestra las diferentes variables agregadas que ha reportado el DANE y que a continuación explicare en este artículo.

Esto ha generado una crisis de demanda, que comenzó como un shock de oferta, pero desde antes la economía colombiana estaba en crisis, con debilidad extrema en sus diferentes variables macroeconómicas.

Como un déficit en cuenta corriente en el año 2019 de 4,5%, teniendo un desequilibrio externo muy grande,  es decir importando (comprando) más de lo que exportamos (vendíamos), causado por una reprimarización de la economía, ocasionada por la apertura económica mal concebida por César Gaviria en 1991.

Este desequilibrio externo está financiado por una espantosa deuda externa. Este año el gobierno estima que estará alrededor de 65% del PIB de Colombia de 2020 (enlace columna anterior) generando más inestabilidad.

Con un déficit fiscal de alrededor del 8%, que el año pasado estaba estimado alrededor del 4%, quitando la magia de Carrasquilla que generó un superávit primario, al convertir dividendos de Ecopetrol y otras entidades en ingresos corrientes, mentira que solo se la creen los diarios colombianos, por eso las calificadoras de riesgo le han bajado la calificación al país.

Los famosos déficits gemelos, con desequilibrio interno,  en donde el consumo es más alto que la producción y este consumo financiado con deuda, que es insostenible como ya está evidenciado con la pandemia y no se va a poder pagar. Un consumo interno que lo único que demanda son bienes importados,  generando  el desempleo estructural que tiene Colombia, que en el año 2019 fue alrededor del 10,5%, este consumo destruye el empleo, donde la economía prácticamente no genera ahorro que propicie la inversión, que genere la producción y empleo necesario. Esto además no genera i+D+I (investigación+desarrollo+innovación) ni productos con valor agregado y que tengan demanda mundial.

Esto también se evidencia con los datos de las variables agregadas como: el PIB del segundo trimestre que fue de -15,7% y lo confirma el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE)  que fue -9,6 % en comparación a (ISE) de julio de 2019,  esto nos está mostrando que la recesión económica se está convirtiendo en fuerte shock de demanda.

Que está ocasionando que el consumo de los hogares disminuya fuertemente y como se ha explicado en párrafos anteriores, el consumo y las remesas fue lo que impulsó el crecimiento de Colombia en el 2019, con base en el endeudamiento de los hogares, cuya demanda  está siendo afectada por la falta de ingresos (7 millones de personas, en promedio, han perdido su trabajo) y la incertidumbre de no tener fuentes de ingreso y la disminución  de este ha fundido el motor de la economía y el gobierno  de Duque no hecho a nada para ayudar a las familias colombianas.

En julio, la producción real de las industrias cayó en -8,5%, las ventas reales en -8,7%, frente al mismo mes de 2019. En esto, las actividades que más contribuyeron con la reducción total fueron: la fabricación de vehículos automotores (-49,1%) y la confección de prendas para vestir (-29,4%). Por ejemplo, la confección de prendas de vestir, fabricación de vehículos automotores y fabricación de otro tipo de transporte tuvieron algunas de las caídas más significativas del total nacional, con -29,4%, -49,1%, y -27,9% respectivamente, como lo plasma la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET).

También lo muestran las cifras del Banco de la República, que evidencian que, entre abril y junio, los flujos de inversión extranjera directa en Colombia que sumaron $1.340 millones de dólares, para un fuerte descenso del- 68% con respecto al año anterior.

Como lo muestra (EMMET) Bolívar (Cartagena) Bogotá, Antioquia y Santander encabezan el listado de los departamentos con mayores contracciones en la industria, con resultados que oscilan entre el -19,8% para el caso de Bolívar y -11,5% para el caso de Antioquia.

Esto es preocupante para nuestra ciudad de Cartagena porque el 95% del aparato productivo del Departamento de Bolívar se concentra en la franja costera de Mamonal, que se ubica en Cartagena y que es intensivo en capital.

Y que la mayoría de las empresas son petroquímicas y agroquímicas, afectando la recaudación del ICA que es uno de los principales ingresos corrientes de la ciudad, afectando la poca generación de puestos de trabajo que genera Mamonal, aproximadamente alrededor de 25 mil puestos de trabajo y 50 mil en todo el encadenamiento productivo, esto nos demuestra la gravedad, como la crisis está afectando la economía de la ciudad de Cartagena.

Otro informe que señala la vulnerabilidad de dichas regiones, es la Encuesta Mensual de Alojamiento, que registró que para julio los ingresos por este sector cayeron un 92,3%, un resultado que se explica por las contracciones que vio Cartagena (-95.5%), Bogotá (-89,1%) y Antioquia (-87,9%).  Esto datos del sector turístico son más preocupantes, porque es intensivo en mano de obra y todo encadenamiento productivo que incluye el comercio. De hecho, el DANE cuando calcula la generación de empleo incluye al turismo y comercio juntos, estos generan alrededor del 30% de la ocupación de la ciudad (formal e informal) y son los que dinamizan la economía y las Pymes de la ciudad dependen de estos sectores.

Según estimaciones del Banco de la República regional Cartagena, en su informe de “Diferencias regionales en el impacto económico del aislamiento preventivo por el COVID-19: estudio de caso para Colombia” el PIB de Bolívar, en el cual Cartagena representa en promedio un 70%, va a tener un decrecimiento de -6,2%, pero según mis estimaciones la caída del PIB de Cartagena estará alrededor del -10% e igual que el gobierno nacional, el gobierno de Dau no hecho nada.

Ellos (Duque y Dau) creen, ingenua o macabramente, que con la apertura se soluciona todo, como si fuera una varita mágica y que las familias por arte de magia tienen ingresos y dinero para gastar, que mágicamente aparecerán trabajos, que el turismo nacional e internacional va volver igual que antes y las empresa van invertir como si nada hubiese sucedido o estuviera sucediendo, sin que el gobierno de la ciudad haga ningún tipo de esfuerzo fiscal y endeudamiento para estimular los diferentes agentes económicos, como lo dice María Claudia Peña por todos los medios de comunicación locales y su mediocre secretario de Hacienda con acciones que no tiene nada en concreto para la verdadera reactivación de la ciudad.

Con una cantidad de metas del Plan de Reactivación, que parece una cartilla ilustrativa o una monografía de un estudiante de pregrado, con una cantidad de metas de estudios y observatorios que van a crear, como si con esto fueran a estimular la economía. No hay nada en concreto de lo que van a hacer ni cómo se va a lograr que se genere una reactivación, con anuncios de información engañosa que confunden a los agentes económicos.

Debido a que se levantó la cuarentena antes de tiempo, sin las prevenciones necesarias, cosa que le pasa al país y a Cartagena, cuando en dos meses, en promedio, estarán cerrado la economía por una cuarentena más estricta y por más tiempo, y la recesión económica será peor, tal y como está pasando en Europa actualmente, porque Duque prácticamente dijo el virus no existe al igual que Dau, que de manera irresponsable le venden una falsa normalidad a la gente.

Para terminar de demostrar que es un shock demanda, están los datos de la inflación a la baja para el mes de agosto, que fue de -0,01%.  Y con una variación anual, del 1,88% de lo que va corrido del año y los últimos cuatros meses ha sido de:  Mayo de -0.32%, junio de -0.38%, julio de 0.0% y agosto-de 0.01%, que nos muestra que hay una debilidad de la demanda agregada que causa esto.

Porque el consumo ha disminuido alrededor de un 30% en promedio y esto es lo que mueve a la demanda y jalona el crecimiento económico del país.

Es decir, las familias no consumen porque no tienen dinero ni trabajo para gastar y tienen miedo de endeudarse para comprar bienes durables o los bancos no les prestan, las familias que tienen ahorros prefieren guardar su dinero debido al alto nivel de incertidumbre. Igual pasa con las empresas, no hacen inversiones porque tienen miedo de no recuperar la inversión, muchas no tienen los ingresos para esto, porque no venden o por que los bancos no les prestan.

Y el  gobierno colombiano y de Cartagena  no ha gastado nada en casi todo un año para estimular la economía, como se los explicaré más adelante con más detalle, estamos sufriendo los  problemas de una economía desarrollada siendo una economía de un  país emergente (eufemismo de una economía subdesarrollada que usan las entidades multilaterales) es decir,  vamos a tener un recesión secular y posiblemente está cerca de un deflación, que son problemas que enfrentan la Unión Europea, Estados Unidos y Japón.

Técnicamente  un país entra en deflación  cuando  hay  un descenso generalizado y prolongado de los precios,  como mínimo durante dos semestres, porque hay una disminución de la demanda y un exceso  de oferta  de bienes transables, los economista ortodoxos colombianos  nos dicen que, pese a que  estamos teniendo  los mismos problemas económicos de un  país  desarrollado no podemos solucionarlos como ellos, sino al estilo de los ochenta, como “decía” antiguamente el FMI, el cual que está cambiando, los únicos que no cambian  son los economistas colombianos. Según estos últimos, no se puede aplicar una relajación cuantitativa (emisión del banco central para comprar bonos de estado a largo plazo y prestar el dinero al gobierno)  o  el control de la curva de rendimiento que está haciendo Japón en los últimos años.

La combinación de inflación negativa en el mes de agosto y prácticamente en los últimos cuatro meses, y un desempleo que puede estar realmente cercano al 25%, si analizamos toda la fotografía del mercado laboral, como expliqué en los primeros párrafos anteriores, son una peligrosa combinación, que sin duda se pueden asociar a un significativo freno en la demanda interna del país como se acaba de explicar.

Una idea que debería empezar a analizarse es cuánto de esta situación obedece a la oportunidad, dimensión y cobertura de las políticas diseñadas y aplicadas por el gobierno para frenar el deterioro de la economía.

Es prácticamente imposible que las pocas ayudas que existen para las organizaciones y los incipientes auxilios, se materialicen, por lo complicado de los trámites, especialmente para las PYME, el gobierno se rasga las vestiduras afirmando sobre el costo económico que tiene el desempleo, pero no hace nada para solucionarlo.

Principalmente por la demora de los “genios” del ministerio de hacienda en diseñar y aplicar la forma de subsidiar las nóminas de las compañías del país, cuando en marzo tenían las estimaciones en los estudios, que si no se daban subsidio a las nóminas el desempleo iba a aumentar desproporcionalmente (la respuesta obvia es que se demoraron los apoyos del Estado y no han sido suficientes) y la quiebra de las empresas también desaparecieron el tejido empresarial. A esto se agrega el tardío descubrimiento de la gran cantidad de pequeñas empresas unipersonales, lo que ocasionó una demora absurda en la asignación de estos subsidios.

No se conoce la verdadera cobertura real de esta estrategia para frenar los despidos, se desconoce, porque no existe un esquema institucional claro que permita identificar muchos de los componentes de las ayudas del gobierno durante la Sar-coV-2 y sus niveles reales de ejecución.

Tomando como referencia esto, el rezago de Colombia en materia de alivios para las empresas, por lo que la Cepal “estima que cerrarían más de 2,7 millones de empresas formales en la región, con una pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, sin incluir las reducciones de empleos que realicen las empresas que seguirán operando”.

Si a las empresa no se le ayuda ni  tampoco  ningún tipo de ayuda  a las familias  para reactivar la demanda, que es el gran problema que tiene Colombia actualmente, el ministro de hacienda Carrasquilla y Duque  se han concentrado en  canalizar los mayores apoyos monetarios a la población pobre ( por cierto, los auxilios son inferiores a los ingresos que corresponden a la línea de pobreza extrema monetaria) que son muy superiores a los que han asignado a una población más numerosa, que desconocieron por demasiado tiempo: los vulnerables o clase sándwich (ni pobre ni clase media) que son más del 40% de la población colombiana, que más de la mitad  van a pasar a ser pobres.

Y la  clase media también está sufriendo  pérdida de ingreso  y trabajo porque vive del día a  día, porque  una gran cantidad de trabajadores de la clase media son informales  trabajando para organizaciones formales o sectores formales (empresas legalmente constituidas o el estado),  porque en Colombia las personas tiene un sesgo mental, relacionando la informalidad como si solamente se tratase de vendedores ambulantes, pero la informalidad son todos los profesionales independientes (economistas, odontólogos, médicos, ingenieros, taxista, etc.) por cuenta de cobro, como un odontólogo que si no tiene pacientes no tiene dinero para comer, como los taxistas o los que trabajan para el  Estado pero también en el sector privado, que lo hace bajo la modalidad de Órdenes de Prestación de Servicios (OPS). Cuántos de esos contratos no se han renovado y cuántos de ellos simplemente se terminaron antes del tiempo afectando a las familias.

Desde las autoridades monetarias, al Banco de la República se le reconoce que intenta hacer un  esfuerzo para mantener  el mercado de liquidez pero  a fracasado porque  su principal objetivo es mantener la inflación controlada,  a  través de la inflación objetiva  pero con  una inflación cercana a una deflación con estancamiento secular  y con tasas de interés en el mundo prácticamente  negativa, esta concepción  se quedó en el  tiempo, es  decir,  todo el mundo cambió, las situaciones cambian  y los paradigma también.

Han cambiado los problemas y las soluciones, pero parece que las autoridades monetarias colombianas no evolucionan, necesitan una política monetaria y fiscal se maneje de manera conjunta y coordinada para que tenga efecto.

Solamente bajando las tasas de interés no se va a incentivar la economía, esta solución de libro de texto, ya no funciona, está comprobado en el mundo. Como el caso de Japón que lleva más dos décadas demostrando esto,  la FED cambió su concepto de inflación objetiva a inflación promedia,  pero tiene dos prioridades como mandato, la generación de empleo y la inflación,  ahora lo más importante es el empleo, usa política monetaria ultraacomodaticia, cuando se creó el Banco de la República se hizo de manera muy ortodoxa y su única responsabilidad es mantener controlada la inflación.

En el mundo se impone una Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés) que tiene más 30 años, aclaro  que en muchas cosas de la MMT estoy de acuerdo, menos con su concepción de los negocios internacionales y comercio exterior, en este aspecto creo que fracasó,  las teorías económicas  tienen  sus pro y sus contra, lo que se evidencia  empíricamente con el tiempo, lo importante es sacar lo mejor de cada una y  no volverlas un paradigma, como un dogma de religión, como lo han hecho los economista ortodoxos con los conceptos neoliberales.

La Teoría Monetaria Moderna nos muestra que las operaciones fiscales y monetarias del gobierno no pueden entenderse por separado sino de manera conjunta y coordinada, como el gasto público genera reservas en el banco central, las cuales afectan la política monetaria de fijación de la tasa de interés de corto plazo y, además, que la regulación del sistema financiero es esencial para su estabilidad.

Así, una de las principales intranquilidades del MMT es la inflación, la cual puede ser causada por un gasto excesivo y no por un aumento en la cantidad de dinero. Es por esto, por lo que para el MMT es muy trascendental saber cómo se distribuye el presupuesto, algo que, por ejemplo, que no se conoce muy bien en Colombia, pues un presupuesto que se distribuya hacia un aumento de consumo de bienes y servicios no transables, los cuales no se producen o su oferta es limitada, en el país generarían procesos inflacionarios.

Un gobierno monetariamente soberano es el proveedor monopolista de su moneda y puede emitir moneda de cualquier denominación en forma física o virtual. Como tal, tiene una capacidad ilimitada para pagar los bienes que desea comprar, cumplir con los pagos prometidos en el futuro, y posee una capacidad ilimitada para proporcionar fondos a los otros sectores, por lo que la insolvencia y la bancarrota de este Estado no es posible, si su endeudamiento es en moneda local financiada por el  banco central, por lo tanto, tiene una amplia capacidad fiscal   para estimular  a los agentes económicos, si  esa política fiscal se apoya en una política monetaria de  manera coordinada y conjunta.

En vez de esto deberían crear nuevos instrumentos financieros y crear unos bonos CoCos (Bonos Contingentes Convertibles, son instrumentos que permiten obtener intereses como los bonos, pero que pueden convertirse en acciones en un nivel de capital pactado o aprobado por la entidad), que los utilizó la Unión Europea para salvar a los bancos de la gran recesión. El gobierno colombiano debe hacer una emisión de CoCos con las propiedades de la empresa estatales, que los compre el Banco de la República para financiar al estado y que la emisión sea de 100 billones de pesos, el 10% de PIB de Colombia, así estas propiedades no se privatizan, sino que el dueño sería el banco central, estaría en sus activos y el balance sería igual y los ingresos, es decir, dividendos llegarían por las utilidades que reparte el banco central.

De todas maneras, hay que reconocerle al Banco de la República que hizo un gran esfuerzo, esto lo muestra las cifras en mayo, inyectó liquidez por 24 billones de pesos a la economía colombiana,  el 2,4% del PIB, y ha respondido a la desaceleración, que han redundado en la irrigación de $40 billones de pesos. Estos recursos, según un informe presentado en agosto al Congreso y la opinión pública, constituyen una nueva emisión que representa, aproximadamente el 35% de la base monetaria, el 7% de la liquidez secundaria (M3) y el 3,7% del PIB del país.

También, por séptima vez consecutiva, el Banco de la República redujo las tasas de interés de referencia para la economía, esta vez en 25 puntos porcentuales, y las ubicó en 1,75%, el nivel más bajo de la historia del país, intentaron tener una política monetaria expansiva que saque a la demanda agregada del shock que tiene, pero sus esfuerzos son en vano sino se coordina de manera conjunta con una política fiscal expansiva.

Un ejemplo de que esto no está funcionado son los créditos respaldados por el FNG, cerca de $7,2 billones de pesos en lo que va de la pandemia, esto es apenas el 33 por ciento de lo que está en capacidad de avalar, el Fondo Nacional de Garantías (FNG) en general.

Colombia  lo que está configurado  es una trampa  de liquidez, el  que creó el concepto fue el gran economista británico y para mí el mejor economista de mundo hasta el momento, John Maynard Keynes, en los años 30 del siglo pasado, para caracterizar una situación en la que los tipos de interés se encuentran en cero o negativo  y los agentes económicos como las  familias, más que todo los bancos prefieren tener liquidez  para especular, es decir,  no quieren prestar el  dinero  que la ha dado el banco emisor, este caso el Banco de la República para estimular la economía, para prestar  a las organizaciones y familias  para estimular la demanda, sino que los bancos quieren tener el dinero guardado para especular.

Mientras la tasa de referencia está  en 1,75%, la Superintendencia Financiera certificó que la tasa de usura para el mes de octubre está en 27,14%  y la Superintendencia Financiera, que parece  un lobista de las entidades  financieras, las justifica  diciendo que tarda en promedio 18 meses en verse reflejada la disminución de los intereses de manera parcial y no hay forma que el sector bancario, que es un oligopolio con poder absoluto, realice una transmisión  de disminución de tasa de interés  e inyecte  esa liquidez al mercado, por lo que las medidas tendientes a aumentar la oferta  monetaria no tienen ningún efecto para dinamizar la economía.

Existen dramáticos incrementos de liquidez en el sistema bancario, mismos que están elevando los ritmos de especulación bursátil, situación que contrasta con los niveles de inversión real, es decir, los que se relacionan con la reactivación de producción, empleo y demanda para las empresas.

Esto debido a los problemas causados por el confinamiento, que ha producido dos choques que generan efectos multiplicadores en la economía real: choques por el lado de la demanda y de la oferta. Pero es de advertirlo, estos factores que debilitan la economía lo hacen en la esfera de lo que se relaciona con la producción de bienes, servicios y empleo, no así en la economía financiarista, bancaria, o de inversión bursátil. Es más, dado que esas dos esferas de la economía por lo general actúan a manera de “juego cero” -lo que una pierde la otra lo gana- es posible explicar que mientras prevalece la incertidumbre sobre el futuro inmediato y se mantiene baja la confianza de consumidores e inversionistas, los fondos pasan de la economía real a fortalecer la economía bursátil.

Posdata: la ejecución Fome que tiene 25,5 billones de pesos, el gobierno con fecha de septiembre solo ha ejecutado el 55%, informe del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. “Se han desembolsado $14 billones de pesos (pero no todo se ha ejecutado)” quedan $11,5 billones por destinar. Es decir, no se han destinado el 45% de los recursos y en consecuencia el saldo (del FOME) llega a los $11,5 billones de pesos. De 9 billones de pesos no se tiene información. De como se ha ejecutado mediocremente esto, nos demuestra como el gobierno no hecho nada para ayudar a los diferentes agentes económico y para estimular la economía.

A mediano y largo plazo lo que debe hacer el gobierno es un cambio en el modelo económico de apertura mediante la intervención en el tipo de cambio, elevación de los aranceles, préstamos en condiciones especiales, subsidios a las exportaciones industriales y agroindustriales, el empleo para conformar una estructura comercial de valor agregado de alta productividad del trabajo.  Esto elevaría el ahorro, reduciría el déficit en cuenta corriente y aumentaría el empleo. Equilibraría el balance interno entre la producción y el gasto. Y a corto plazo se vencería la histéresis, recobrando el crecimiento económico, la productividad y el empleo formal.

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