El Coco de la pérdida del grado de inversión, que utiliza Duque para asustar a las familias y pequeñas empresas

El gobierno de Iván Duque, el oligopolio financiero de Colombia (Sarmiento y compañía), sus centros de pensamiento (que son sus lobistas) y los medios de comunicación afines, durante todo el año pasado y este año, mediante sus estudios sesgados a favor de los bancos y con una lluvia de noticias  a su acomodo han tratado de manipular a los agentes económicos, en este caso puntual a las familias y PYMES colombianas, de que si se pierde el grado de inversión que tiene Colombia sería el apocalipsis zombi para la economía colombiana. El país tiene hoy un nivel de riesgo de deuda en “BBB-”. En otras palabras, está en la parte baja del grado de inversión y a un paso de caer al especulativo, que está entre los peldaños “BB+” y “D”.

En caso de perder el grado de inversión, esto sería para el país como un apocalipsis de película gringa para la economía colombiana y la quiebra para a nación, con todos los agentes económicos,  es decir, en pocas palabras el fin de mundo colombiano. Por eso, lo más importante para el gobierno es mantener el grado de inversión, cueste lo que cueste.

No importa que, para lograr esto el que gobierno tenga que realizar una contracción fiscal y hacer una reforma tributaria regresiva (gracias a Dios la retiro por la presión de la población). En estos días, la junta de codirectores del Banco de la República está insinuando disminuir la expansión monetaria. Los codirectores del Banco son prácticamente del bolsillo de Duque, porque la mayoría los nombró él y son familiares de miembros del Centro Democrático o amigos de él, muchos sin la experiencia técnica necesaria o sin estudios relacionados.

Se debe disminuir la expansión monetaria, para garantizar el pago de la deuda externa, es decir, primero son los acreedores que el bienestar de la población colombiana y con esto lo que van a lograr es una gran recesión económica, más pobreza y la primera década perdida para Colombia. El argumento que están esbozando es que si se pierde el grado de inversión hay que aumentar las tasas de interés para traer inversionistas que inviertan en Colombia. Haciendo todo lo contrario a lo que están haciendo todas las potencias de mundo y los países de ingresos medios como Colombia. Y estas políticas que, a penas están soltando lentamente, sólo beneficiarían al sistema financiero.

A continuación, les explicaré porque no es verdad que perder el grado de inversión sea el fin de mundo para la economía colombiana.

Como se puede revisar, dentro de los informes económicos y la prensa mundial especializada, los países que han perdido su grado de inversión en sus deudas han podido seguir teniendo financiación y sus costos de deuda prácticamente no han aumentado en comparación que cuando tenían el grado de inversión. Un ejemplo de esto es, el caso de Brasil y Rusia, esto se debe a que los mercados financieros de Europa, Asia y Estados Unidos, por la expansión monetaria se está dando y que todavía se espera que continúe hasta el 2023, ha ocasionado que la tasa de interés de referencia en los diferentes mercados, este en cero o hasta negativa, en las diferentes curvas de rendimiento en el corto plazo. Como el mercado mundial está inundado de dinero, los inversionistas están buscando mercados emergentes o de economía de ingresos medios, donde tengan un margen de rendimiento mayor. En un mercado de deuda de más 12 billones dólares, donde el rendimiento es negativo a nivel mundial y las tasas de referencia son cercanas a cero en gran parte del mundo desarrollado.

Lo anterior, asegura que la financiación de Colombia esté asegurada y nos sigan prestando, la financiación no se disminuirá ni los costos de la deuda aumentaran demasiado, es decir, ser un ángel caído no es tan malo para los países o empresas que han perdido su grado de inversión a la categoría de grado especulativo. En términos financieros, se le dice “ángel caído” a los países o empresas que pierden el grado de inversión. Los rendimientos de los bonos tienden a aumentar en el corto plazo, pero rápidamente volverán a los niveles previos a la rebaja.

Los diferenciales soberanos para los dos países ejemplo (Rusia y Brasil) están actualmente por debajo del promedio de los países en desarrollo, después de ese primer momento de disminución. Pero, después de unos cincos meses (en promedio) vuelven a estar casi cercanos a los costos de deuda de los países que si tienen el grado de inversión, como lo muestran los datos empíricos de los papers internacionales que han estudiado que pasa con los ángeles caídos y por los estudios realizados por mí con sus series de tiempo de sus costos de deuda. Tiende a darse una estabilización a nivel de tasas, lo que proporciona una mejor financiación y que muchos inversionistas estén dispuestos a invertir.

El inepto de Duque y su ministerio de hacienda, con la reforma que todavía desea hacer, quiere de esta manera mantener a raya a los reguladores de bonos y convencer a las agencias calificadoras de que es uno de los pocos países que va a seguir manteniendo el grado de inversión de América Latina, pero a costo de volver más pobre a la población y en beneficio del Grupo Aval y los acreedores internacionales, como se explicó en párrafos anteriores.

Lo que importa en este momento es afianzar y anclar la economía y el empleo, antes de mantener el grado de inversión.  Es importante tener un crecimiento económico que genere ingreso, pero esto se debe transformar en desarrollo económico, que mejore la distribución del ingreso sin importar perder el grado de inversión, que durante la década de 2000 a 2010,la perdimos y no la tuvimos y como quedó demostrado no fue el fin de mundo para Colombia ni su economía.

En cambio, si se genera un crecimiento económico y esto se convierta en un desarrollo económico, se generan los ingresos para pagar la deuda y una mejor calidad de vida para los ciudadanos. Pero, para acabar con este shock de demanda solo se logra con una expansión monetaria y fiscal, que se traduzca en un gran gasto público, que incentive el consumo de las familias, que aumente la demanda agregada y que esto aumente la inversión privada, aumentando con esto las utilidades de las empresas, los ingresos de los trabajadores y el ahorro de los agentes económicos. La demanda es lo único que aumenta la inversión, esto es lo que están haciendo las grandes potencias económicas mundiales y no se entiende por qué Iván Duque y su nuevo ministro de hacienda quieren hacer lo contrario.

Es importante tener en cuenta que las agencias también miden el riesgo país, teniendo en cuenta el contexto político y social, con el estallido social que ha generado Duque con su torpeza, seguramente esto hará que se pierda el grado de inversión. Ya esto se ve en los mercados internacionales y esto está ocurriendo sin importar que se apruebe la reforma tributaria, con o sin reforma, el grado de inversión ya se perdió. Los bonos de deuda colombiana en dólares ya se negocian como si el país no tuviera grado de inversión, como se pudo observar en el mercado financiero la semana pasada, la curva de rendimiento de Colombia estaba 54 puntos básicos por encima del promedio de países BBB-, es decir, los títulos de la deuda colombiana se tranzan como si fueran bonos basura y el peso se está devaluando.

Teniendo en cuenta lo manifestado en anteriores párrafos, en este momento el déficit fiscal será mayor, no es tan importante porque igual con reforma o no el grado de inversión se va perder. Como se ha visto en los últimos 8 años, en los que se llevan, en promedio, siete reformas tributarias y a los pocos meses de realizarlas se han perdido las escalas de grado de inversión.

Lo más importante no es mantener el grado de inversión sino aumentar el déficit y para disminuir el tiempo de recesión, ayudar a la reactivación que genere crecimiento y que permita en uno o dos años hacer una reforma estructural y progresiva, que permita pagar la deuda de manera sostenible. Pero, para esta reactivación conviene mantener el gasto público, como lo expliqué anteriormente con los programas sociales de Ingreso Solidario.

Se necesita elevar la tributación de manera progresiva, si queremos mejorar los servicios sociales, como es la tributación en los países de la OCDE donde es progresiva. Ni siquiera nos comparamos con los gobiernos latinoamericanos, donde recaudan. en promedio. el 36 % del PIB, un 8,5% en promedio del cual proviene de las personas ricas, mientras que en Colombia solo pagan el 1 %. Nuestro Gobierno central recauda un miserable 14% del PIB, los gobiernos municipales y departamentales sólo recaudan un 4,8 %, en promedio. La reforma tributaria futura debe prestarle particular atención a la equidad horizontal y vertical y una distribución de los recursos.

El gobierno de Iván Duque y su Ministerio de Hacienda, deben enfocar sus esfuerzos en el corto plazo a una restructuración de la deuda de Colombia, aumentando el plazo y disminuyendo los costos de capital, para permitir una ampliación del gasto público en este momento de pandemia y recesión. Este debería ser su primer objetivo en corto plazo y no como dijo el nuevo ministro, que para ellos prioridad mantener una calificación del grado inversión que, ya de por sí, está pérdida.

El déficit fiscal ha sido vendido como una de las principales preocupaciones económicas en esta recesión y como el fin de mundo, esta visión ortodoxa de la economía donde predomina el dogma de equilibrio, en este caso el fiscal. Pero, en estos momentos el problema real de la economía es que no genera empleo formal porque a partir de los años 90 nos volvimos una economía de baja complejidad o valor agregado gracias a César Gaviria y los altos niveles desigualdad y pobreza, el país tiene un GINI de 0,54 en promedio y niveles de pobreza de 42%, no es hora de pensar   en preocupaciones fiscales.

El equilibrio fiscal o tener superávit fiscal no son neutrales como se argumenta, si bien, bajos índices de déficit suelen ser señales favorables para los acreedores del país, también tienden a ser negativos la calidad de vida de la población y otros déficits reales como el empleo y el déficit en cuenta corriente, lo que no permite un desarrollo económico.

Alternativas para aumentar el gasto social y disminuir el déficit que es el coco de gobierno

1) Por decreto suspender por tres años la ley de crecimiento económico de 2019 de Duque o por   acto legislativo tumbar esta ley. Con esto el recaudo tributario aumentaría ente 9 a 15 billones de pesos por año. La pérdida de este dinero se debió a las gabelas Duque dio a los más ricos, como disminuir el impuesto a la renta de 33% al 30%, descontar el ICA del impuesto a la renta de las empresas, gabelas en las zonas francas, sector turístico y farmacéutico, entre otros. Con esto, se tiene unos 4 billones de pesos que quieren invertir en los programas sociales y los 9 billones de pesos para disminuir el déficit que tanto los preocupa, Haciendo esto, no se tiene que hacer una reforma tributaria. Desde el momento en que se aprobó la ley de crecimiento económico de 2019, Duque se sabía que se tenía que hacer otra reforma tributaria al año siguiente, para recuperar el dinero no recaudado, como está ocurriendo actualmente, crisis generada por el gobierno, por entregar plata a los más ricos, no importándoles el déficit ni perder el grado de inversión.

2) La solución, para estimular empleos que surgen del crecimiento es disminuir el déficit fiscal, es reconocer que esa forma de ver la economía debe ser replanteada. El mundo del equilibrio macroeconómico ha caducado para dar paso a la lógica de la estabilidad social. En el mundo se impone una Teoría Monetaria Moderna (MMT, por sus siglas en inglés) que tiene más 30 años, las teorías económicas tienen su pro y sus contras, lo que se evidencia empíricamente con el tiempo, lo importante es sacar lo mejor de cada una y no volverlas un paradigma, como un dogma de religión, como lo han hecho los economistas ortodoxos con los conceptos neoliberales.

La Teoría Monetaria Moderna nos muestra que las operaciones fiscales y monetarias del gobierno no pueden entenderse por separado sino de manera conjunta y coordinada, como el gasto público genera reservas en el banco central, las cuales afectan la política monetaria de fijación de la tasa de interés de corto plazo y, además, que la regulación del sistema financiero es esencial para su estabilidad.

Así, una de las principales intranquilidades del MMT es la inflación, la cual puede ser causada por un gasto excesivo y no por un aumento en la cantidad de dinero. Es por esto, por lo que para el MMT es muy trascendental saber cómo se distribuye el presupuesto, algo que, por ejemplo, no se conoce muy bien en Colombia, pues un presupuesto que se distribuya hacia un aumento de consumo de bienes y servicios no transables, los cuales no se producen o su oferta es limitada, en el país generarían procesos inflacionarios.

Un gobierno monetariamente soberano es el proveedor monopolista de su moneda y puede emitir moneda de cualquier denominación en forma física o virtual. Como tal, tiene una capacidad ilimitada para pagar los bienes que desea comprar, cumplir con los pagos prometidos en el futuro, y posee una capacidad ilimitada para proporcionar fondos a los otros sectores, por lo que la insolvencia y la bancarrota de este Estado no es posible, si su endeudamiento es en moneda local financiada por el  banco central, por lo tanto, tiene una amplia capacidad fiscal para estimular  a los agentes económicos, si esa política fiscal se apoya en una política monetaria de manera coordinada y conjunta.

En vez de esto, deberían crear nuevos instrumentos financieros y crear unos bonos CoCos (Bonos Contingentes Convertibles) que son instrumentos que permiten obtener intereses como los bonos, pero que pueden convertirse en acciones en un nivel de capital pactado o aprobado por la entidad. Que los utilizó la Unión Europea para salvar a los bancos de la gran recesión. El gobierno colombiano debe hacer una emisión de CoCos con las propiedades de la empresa estatales, que los compre el Banco de la República para financiar al estado y que la emisión sea de 100 billones de pesos.

3) Entre julio a septiembre de este año, el FMI va a hacer una emisión DEG (Derechos Especiales de Giro). Una propuesta que yo planteo es que el Banco de la República apruebe monetizar los DEG ¿Qué son los Derechos Especiales de Giro? Son un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros. Estos pueden ser intercambiados por monedas duras de una cesta de reserva de otros países miembros (dólar, euro, libra esterlina, yen, el renminbi chino -RMB), también no se trata de una moneda sino una especie de derecho que obtienen los países para reclamar monedas de libre uso de los miembros del FMI. De manera que eventualmente puede ser una forma directa de obtener liquidez en moneda dura.

El FMI para enfrentar necesidades de financiamiento de la balanza de pagos de los países miembros piensan emitir US$650.000 millones de DEG para aumentar las reservas, también, teniendo en cuenta que la participación de Colombia en el FMI es de 0,43%, entonces estamos hablando a muy grandes rasgos que a Colombia le llegarían menos de US$2.900 millones de los dólares, que son unos 11 billones de pesos en promedio, que es el 1,1% PIB de 2021. Con esto se tendría la mitad (más o menos) de lo quería tener le gobierno con la ley de solidaridad sostenible, un 2,3% del PIB.

Con este uno 1,1% se tiene 4 billones de pesos de inversión social y 7 billones de pesos para cubrir una parte del déficit fiscal del 8,0% en promedio este año, mientras se espera que la economía este mejor para presentar una reforma fiscal  estructural y progresiva, o que se pueda utilizar este DEG monetizado, por parte de Banco de la República, más eliminación de las gabelas tributarias planteadas en el escenario de la reforma tributaria de 2019 e invertir este 1.1%, unos 11 billones de pesos en ayudas a las familia y las Pymes. Uno se plantea cuál es la necesidad del gobierno de pasar una reforma tributaria en estos momentos, cuál es el objetivo oculto que se tiene, a quién beneficia, todo indica que a Sarmiento y amigos.

Mientras otros países como Argentina se plantea abiertamente en el Congreso y en los medios de comunicación especializados un debate técnico, en el qué exponen que van a hacer con los DEG, qué les puede corresponder si  llegan a un acuerdo con el FMI, porque los únicos que tienen derecho a los DEG son los países que están al día con el FMI, que para Argentina son $4,500 millones de dólares, el debate en el país gaucho es en qué gastar estos DEG, si es en pagar deuda o utilizarlos en los gastos públicos del Estado para ayudar a la población pobre y clase media.

En Colombia ni se mencionan como salida y seguramente dirá la ortodoxia que los DEG no se pueden monetizar porque afectan la reputación del país y esta aumentaría la probabilidad de perder el grado de inversión que ya hace rato se perdió, solo falta que lo haga oficial.

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