El Banco de Desarrollo de América Latina destaca la necesidad de incorporar nuevas tecnologías

América Latina necesita una rápida adaptación a los beneficios de las nuevas tecnologías para lograr infraestructuras digitales equiparables a las de las economías más avanzadas en materia de infraestructura, según un trabajo difundido hoy por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

La institución financiera multilateral llegó a esta conclusión a través de un trabajo de investigación que analiza el nivel de los servicios prestados por la infraestructura de los países latinoamericanos, priorizando dos sectores: energía eléctrica y transporte urbano.

«Los cambios tecnológicos que se avecinan tienen el potencial de revolucionar los sectores de infraestructura. Por ello, es necesario que gobiernos y sector privado de América Latina implementen intervenciones para una rápida adaptación y un aprovechamiento de los beneficios que ofrecen las nuevas tecnologías y reducir brechas de servicios existentes», destaca el informe de 146 páginas.

Para lograr este objetivo será indispensable que, en los próximos años, la región evolucione «hacia sectores de infraestructura digitalizados, lo que permitirá ofrecer mejores servicios a sus ciudadanos y reducir las brechas de desarrollo actuales, que siguen frustrando las aspiraciones de la región de alcanzar mayores niveles de ingreso».

El análisis del CAH hace hincapié en los «cuellos de botella» que dificultan la adaptación de las regulaciones a los nuevos formatos y usos tecnológicos, como la gestión de los datos o la convergencia entre sectores.

En el capítulo energía eléctrica, por ejemplo, se asegura que «los beneficios de la red eléctrica inteligente serían mejor aprovechados con una separación de la distribución y la comercialización».

En transporte urbano, el otro sector desarrollado en el informe, la «digitalización puede generar cambios en la forma movilizar las personas, de cobrar y pagar por los viajes, así como la integración tarifaria entre sistemas y medios de transporte».

Respecto de la brecha de servicios en el sector de la energía eléctrica, los problemas se concentran principalmente en la «dimensión de calidad, con índices de interrupciones (en frecuencia y duración) que triplican los valores de Europa y duplican los de Estados Unidos, aunque existe heterogeneidad entre países».

Además, se identifican deficiencias en la dimensión de pérdidas del sistema (duplicando los niveles de EE.UU., la Unión Europea y Australia), mientras que la composición de la matriz energética de los países latinoamericanos, donde la hidroelectricidad tiene una importante participación, permite que los costos no sean elevados.

«Más allá de los costos de producción, en muchos casos las tarifas representan un porcentaje del ingreso mucho mayor que en Estados Unidos o Europa», señala el informe de la institución multilateral.

Para el sector del transporte urbano de pasajeros, el estudio analiza diferentes elementos que hacen que la brecha de servicio tenga un componente importante referido a debilidades en el acceso y calidad.

«Una tarea clave del Estado es supervisar que los entes reguladores presten la debida atención a la seguridad de la información individual, y a los problemas de ciberseguridad y de resiliencia de los sistemas eléctrico y de transporte frente a ataques u otras eventualidades», añade el trabajo.

En cuanto a los riesgos de contagio que representa la pandemia en medios de transporte urbanos, sugieren que la «digitalización» brinda nuevas oportunidades para resolver estos problemas.

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