Diseño urbano para potenciar ciudades montañosas

Generar espacios públicos verdes, adecuar sistemas de transporte para pendientes, intervenir áreas de riesgo, integrar el medioambiente y revitalizar los sectores excluidos son las herramientas propuestas para potenciar zonas como la de San José en Manizales.

BOGOTÁ D. C., 03 de enero de 2017 — Agencia de Noticias UN-

El estudio elaborado por la arquitecta Diana Alzate Franco, magíster en Diseño Urbano de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), señala que, en el caso de San José, es prioritario crear terrazas verdes en las laderas con el fin tanto de promover la agricultura urbana y el desarrollo sostenible, como de llenar los vacíos creados por demoliciones y otras intervenciones.

En cuanto al transporte, es necesario implementar medios propicios para la naturaleza montañosa del sector, como escaleras eléctricas, ascensores urbanos o cable aéreo.

Estrategia de transporte implementada en Valparaíso, Chile.

Así mismo es preciso reubicar algunas viviendas que están sobre cuencas hidrográficas, zonas que son altamente vulnerables; también se deberían implementar muros de contención en los sectores amenazados por derrumbes o desastres naturales.

De igual manera, la arquitecta propone crear senderos no empinados, con espacios verdes incluidos y puentes peatonales para cruzar las cuencas.

Por último, la investigadora señala que con la instauración de edificios, plazoletas y sistemas de transporte, entre otros centros de actividad, se revitalizarán las zonas alejadas de los puntos más dinámicos de Manizales.

“Existen diferentes alternativas para hacer de las ciudades montañosas escenarios más incluyentes, las cuales deben ser consideradas por las administraciones municipales en sus políticas públicas”, apunta la arquitecta Alzate en su trabajo, titulado “Ciudades de montaña: conexión y activación de estructuras urbanas a partir de redes de interacción”.

La magíster escogió como ejemplo el caso de San José, Manizales, “ya que actualmente presenta una gran problemática, generada por la falta de reconocimiento y planificación de las diferentes estructuras urbanas del lugar”.

Estas herramientas, que se adecuaron para el caso de San José, se podrían aplicar en otras ciudades montañosas, eso sí, considerando las características particulares de cada sector sobre el que se van a implementar, concluye la arquitecta.

Acupuntura urbana

La investigadora estudió la comuna y detectó varios problemas como la generación de vacíos urbanos por las demoliciones que se han hecho en el marco del macroproyecto San José.


Las estrategias podrían promover la agricultura urbana.

También encontró que la infraestructura del espacio público es deficiente, que hay pendientes muy pronunciadas y sin puntos de descanso para el peatón, además de lugares a los que no accede ningún medio de transporte.

Por otro lado, señala la magíster, no existen espacios de transición entre las casas y las áreas verdes, las cuales se convierten en sitios residuales o en patios improvisados.

“Con todo esto, en ocasiones se genera una sensación de exclusión”, añade la arquitecta Alzate.

En ese contexto, ella implementó la teoría de la “acupuntura urbana” –del arquitecto Jaime Lerner–, según la cual la ciudad es un organismo vivo que respira y señala las áreas específicas que requieren de una solución.

Además estudió las herramientas de diseño urbano que se han implementado en Medellín, Caracas (Venezuela) y Valparaíso (Chile), con el fin de conectar los sectores montañosos con los centros urbanos.

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