Dios me escucha a mí y no a ti

Durante la elección presidencial y durante el partido de Colombia con Japón leí y oí tantas veces de mucha gente, expresiones como:  “Dios está con nosotros”, “este partido se gana de la mano de Dios”, “Dios nos escucha y nosotros ganaremos”, “A los hijos de Dios nadie los derrota”, “Dios está con nosotros los que votamos por Duque o Petro”.

Estas palabras y actitudes me parecen soberbias, excluyentes y sobre todo alejadas de la realidad, las cosas se logran por acción no por fe. Toman el nombre de Dios como justificante, utilizándolo como argumento y respaldo para darle peso a una opinión o para mostrar que lo correcto está de su lado porque Dios está con ellos.

Siguiendo esta lógica absurda ¿Dios no está con los japoneses? ¿Los nipones no son hijos de Dios? ¿Dios escucha las oraciones de los colombianos y no de los japoneses? Ah, es que Dios es hincha de la Selección Colombia… ¿Dios está con los que votaron por Duque? ¿Dios abandonó y aborrece a los que votaron por Petro?

¿En serio creen eso?¿Acaso creen que los japoneses no le oran a Dios o a sus dioses encomendando a su selección? ¡o sencillamente confían en la capacidad de sus futbolistas? Los jugadores tanto japoneses como colombianos, que sean creyentes, le piden a Dios protección y ayuda durante el partido ¿Por qué Dios escucharía a los colombianos y no a los japoneses? ¿Somos más importantes? ¿Mejores seres humanos? ¿El pueblo elegido? Si siguiéramos la lógica de ese pensamiento, entonces Dios prefiere a los japoneses y no a los colombianos, fueron los nipones los que ganaron el partido…

Así pensaban y actuaban los nazis cuando estaban convencidos de su superioridad racial Aria, por la cual eran los elegidos de Dios y los judíos eran menos que personas.

Una concepción del mundo que le da base a la discriminación y al racismo, por ejemplo, el Ku Klux Klan y demás organizaciones consideraban que Dios era blanco, los amaba sólo a ellos por ser la mejor raza y las otras razas no eran hijos de Dios ni personas con derechos.

Por supuesto, que ese comportamiento de “Dios sólo escucha mis oraciones” no llega a esos extremos radicales y criminales, no sólo ocurre en Colombia, sino en muchas otras latitudes.

Utilizando el nombre de Dios se han cometido tantos crímenes y aun usándolo se comenten injusticias, actos discriminatorios y maltratos, muy grandes o pequeños, no importa el “tamaño” de la acción, lo grave es que esa concepción o idea que Dios “nos prefiere a nosotros y no a los demás”, está presente en nuestra mentalidad y en muchas ocasiones aflora inconscientemente.

En un partido de futbol ocurre que cada jugador, con su experiencia, conocimientos y habilidades trata de hacer su mejor juego dentro del equipo durante el partido. Simplemente unos jugaron mejor que otros, algunos cometieron errores y otros no.

Japón no ganó porque Dios escuchó a los nipones y no a los colombianos. Dios no hizo las jugadas de los goles de los japoneses. Simplemente nosotros no jugamos bien, ellos lo hicieron mejor y nosotros cometimos errores…

Iván Duque es presidente porque 10 millones de personas decidieron votar por él. Justificamos todo, lo bueno y lo malo, con el nombre de Dios, y así nos exoneramos de nuestra culpa y acciones.

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