“Deditos dorados”, la nueva cara del envuelto de maíz

Con este producto se busca preservar la tradición del envuelto y ampliar su mercado.

BOGOTÁ D. C., 05 de enero de 2017 — Agencia de Noticias UN-

Los “deditos dorados” de maíz, ideados por Briam Mauricio Rolón, Óscar Fernando Rodríguez y Sara Nacor Andrade, estudiantes de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), pesan 90 gramos y tienen 170 calorías, con lo cual aportan la cantidad requerida de carbohidratos entre las cuatro de la tarde y las siete de la noche.

Estos envueltos, llamados Las Onces, están compuestos de maíz porva, queso doble crema o bocadillo (o ambos, si así lo prefiere el cliente), mantequilla y azúcar.

“Queremos ampliar el mercado con el fin de que otras personas se sientan atraídas por la tradición del envuelto de maíz”, señala el estudiante Rolón.

Los investigadores señalan que pensaron en todos los públicos, especialmente en aquellas personas que tienen largas jornadas de trabajo, por lo que a las cuatro de la tarde necesitan consumir alimentos que aporten energía.

Un perfil que encaja perfectamente es el de los estudiantes de posgrado: “Ellos almuerzan poco para que por la tarde no les dé sueño, pero hacia las cuatro ya empiezan a sentir hambre y luego tienen que salir del trabajo e ir a estudiar: ahí necesitan una recarga energética”, señalan los estudiantes.

Sin embargo, encontraron que la mayoría de los envueltos tradicionales son consumidos por personas de la tercera edad: en ese contexto, propusieron un nuevo enfoque con el fin de extender la tradición a nuevos públicos.

La fórmula de los “deditos”

Los estudiantes hicieron un proceso de ingeniería inversa, es decir que eligieron el producto, lo “desmenuzaron” y analizaron todas las variables que determinan su fabricación.

Luego tuvieron la asesoría de una productora local de envueltos, que trabaja en el barrio Villas de Granada, al occidente de Bogotá. Con ella descubrieron que la mayor parte del producto es adquirido por personas de la tercera edad, que se lo llevan a sus casas entre las cuatro de la tarde y las siete de la noche.

Como el envuelto tradicional es más grande (puede pesar unos 180 gramos), muchas veces la gente no se lo come completo y deja una parte para dorarlo más tarde o al otro día.

Así, los estudiantes decidieron dorarlo antes de la venta, añadirle nuevos ingredientes y darle una nueva presentación.

El método de cocción de Las Onces no difiere mucho del tradicional: se forma una masa con el maíz molido, la mantequilla y el azúcar sofreído; esta masa se envuelve en la hoja de la mazorca, llamada amero, y por último este envuelto se cocina a fuego lento en una olla con agua. Los estudiantes introdujeron moldes con la forma de “dedito”.

Finalmente lo doraron para darle una leve crocancia sin que perdiera su suavidad interior.

Las Onces se envuelven como los wrap o los burritos mexicanos, con un empaque de papel parafinado, y se ofrecen con tinto o aromática.

Los investigadores están analizando las mejores alternativas de negocio con el fin de sacar el producto al mercado. Por ahora han pensado transportarlo en una food bike.

De esta manera, señalan los estudiantes, se preserva un alimento ancestral que era usado por los indígenas como suplemento energético en sus largos viajes.

“Además, nosotros no manejamos el concepto de las comidas rápidas. El ‘dedito’ se prepara rápido pero se disfruta lentamente”, concluye el estudiante Rolón.

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