El Costo en la adquisición pública y la corrupción

El “Costo”, la adquisición pública, tiene una relevancia fundamental, ya que en su determinación existirán valores explícitos e implícitos.  Los primeros serán los que exponen los oferentes en lo que se denomina “el precio de oferta”. Siendo éste el menor. se utilizará generalmente para seleccionarlo como más conveniente.

Pero resultará necesario reconocer valores implícitos en la oferta y que a veces no se consideran, como ser: capacitación, garantías, avances tecnológicos, etc. Debe establecerse ese reconocimiento y su forma de valoración.de manera expresa en las convocatorias para recibir ofertas. Se debe siempre preservar el concepto de igualdad .

Alfredo Oliveros. Egresado como Contador Público de: Universidad de la Rep. del Uruguay y Universidad de Buenos Aires (Argentina). Master en Economía Internacional de la Universidad de Belgrano (Argentina). Docente en Economía en distintas Universidades de América Latina. Contratado como asesor por distintos Gobiernos de América y asesor de distintos programas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)

Sobre las adquisiciones públicas pesa, lo que se denomina por parte de algunos autores como “la maldición del ganador”. Si  hay varios proponentes, cada uno de ellos participa con sus expectativas acerca de las utilidades a obtener. El elegido es por lo general el más “optimista”, ya que quizás está sobreestimando (voluntariamente o no) el verdadero valor de su propuesta. A menudo el adjudicatario no obtiene los beneficios esperados, pero supera la situación por ciertas “sinergias” que puede operar  y que le permiten alcanzar lo esperado. Lo hará a través de: variaciones de plazos de entrega, disminución de la calidad, resultados de reclamos (justificados o no ),etc. El resultado podrá perjudicar lo demandado –en tiempo, forma y valor-, pero lo hace contando con el disimulo de corruptos Puede ser también corrupción, establecer en la convocatoria “condiciones” de suministro que solo una empresa puede cumplirlas.

El Gasto Público del punto de vista de la macroeconomía , ya sea por su acción en las finanzas privadas, como por la atención de las necesidades del colectivo , puede impulsar impactos (buscados o encontrados). Pudiendo dinamizar o enlentecer distintos procesos económicos, que tendrán que ver con el desarrollo económico (sectorial o general), empleo (cantidad y calidad), competitividad, aplicaciones tecnológicas, etc. Aunque al no existir la que debería ser la imprescindible conexión entre entidades públicas, se pueden impulsar erogaciones en conceptos similares, complementarios o hasta opuestos entre sí. Generando aspectos efectos que podrán ser diferentes o –quizás- contraproducentes entre ellos. Un ejemplo que en América Latina se da con cierta frecuencia ha ocurrido es el de escuelas construidas por una unidad pública y que no tienen maestro, ya que la entidad educativa no tenía asignación presupuestaria para su correspondiente contratación. Queda abandonada la escuela.

Si bien el Presupuesto es una autorización previa para que los gobiernos (nacional, municipal, etc.) puedan percibir los recursos asignados y realizar las erogaciones establecidas, debe tener una adecuada coordinación de  la necesidad que se debe atender. Ya que puede ocurrir que la no ejecución presupuestal en los tiempos establecidos, signifique la pérdida de recursos y no debida atención a  una necesidad fundamental. La Contratación Administrativa está obligada a atender al  actual y  futuro carente, no puede aceptarse que  no se haga por tecnicismos que excluyan potenciales oferentes y  peor aún: por actos de corrupción.

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