Conexión extraterrestre

Un extraordinario vínculo ubicado a los dos extremos del océano, esa sería la referencia más exacta sobre la relación que mantenían Nikola Tesla y María Orsic. Ambos eran solteros, sin hijos ni profesos a alguna religión, vegetarianos, amantes de los animales, sobre todo de las palomas, se podía decir que las adoraban, Nikola cada vez que encontraba algunas, procuraba darles comida y si por algún motivo una de ellas estaba herida, ayudaba en su recuperación, llevándola a su habitación para allí curarle, incluso se dice que gastó más de mil dólares para reparar la pata y el ala rota de una de ellas, mientras que María al salir de Berlín en el mes de marzo del año 1945 iba con un pichón de esa especie de ave en el brazo. Tanto Tesla como Orsic fueron víctimas del plagio de algunas de sus creaciones; las nociones de ella copiadas por la SS de Himmler y la Luftwaffe, mientras que las de él por el célebre Thomas Edison, Guillermo Marconi, entre otros. Dos seres excepcionales que partieron de este mundo casi que en la más absoluta pobreza. Tesla murió un 7 de enero del año 1943 en una habitación de hotel en Nueva York, y Orsic en marzo de 1945, ella con su grupo Vril fueron a los hangares de Múnich para tomar posesión de uno de los platillos voladores suyos y salieron con rumbo desconocido, para jamás ser encontrados.

Primordialmente debemos conocer un poco la historia detrás de los prodigios:

El primero, un brillante mecánico e ingeniero eléctrico serbocroata, la identidad del inventor estaba disputada por los dos países, ya que haber nacido en el seno de una familia originalmente de Serbia en la actual Croacia, lo hacía entonces parte del Imperio austrohúngaro. A Tesla se le reconoce históricamente por sus grandes aportes e invenciones en el campo del electromagnetismo, indudablemente un magnífico inventor, cuya genialidad lo ha elevado a considerarse un ícono de la modernidad. No obstante, tanto los inventos como los descubrimientos en esta área llevados a cabo por Tesla de forma tan magistral, siempre fueron uno de los tantos secretos que se mantenían ocultos bajo la custodia permanente de agencias militares.    

Por su parte María Orsic, una hermosa profesora de ballet austriaca, que, al mudarse a Alemania en el año 1919, ingresaría a una especie de culto encaminado a las artes de lo oculto y el esoterismo, denominado: “Thule”, no pasaría mucho tiempo cuando en compañía de otras jóvenes con la singular característica de usar el cabello extremadamente largo, según estas médiums el pelo funciona como antena receptora para comunicarse con el universo a través de él, así que entre más larga la antena, mejor señal (y yo que había pensado en cortármelo, craso error si también quiero hablar con extraterrestres), el club de las pelilargas, formarían su propia sociedad secreta llamada Alldeutshe Gesselschaft für Metaphisik” (Sociedad Pangermánica para la Metafísica), pero que se popularizaría con el nombre de “Vril”. Se dice que a finales de ese mismo año se reunieron en una cabaña miembros del Vril y otros grupos de la misma índole, estando allí, se cuenta, que Maria Orsic entró en trance y escribió por primera vez una serie de símbolos que ella describió como “templario-germánicos” en un idioma que decía desconocer. Luego, con la ayuda de expertos en lenguas antiguas, pudo averiguar que el idioma, al que pertenecían las transcripciones, era el sumerio. Según supuestos documentos de la sociedad Vril, los mensajes provenían de un planeta de Aldebarán (una estrella de la constelación de Tauro) y contenían información de carácter técnico para fabricar una máquina voladora.

Eventualmente a estos dos fascinantes terrícolas con aspiraciones extraordinarias, los unió una visión fuera de este mundo, mantenían una correspondencia mutua, obviamente confiscada por el gobierno (como cosa rara), con un alto grado de clasificación en cuanto a seguridad se refería, y es que el motivo de su comunicación estaba relacionado en la construcción de una máquina voladora anti gravitatoria para contactar con extraterrestres. Dentro de los documentos de Nikola Tesla se detallaban dibujos estrictamente elaborados que planificaban la estructura de una máquina voladora anti gravedad, en la línea de los OVNI que planteaba el VRIL de María Orsic.

Ignota Andrómeda

Mientras ella recibía datos técnicos provenientes de seres que venían del planeta Ashtari, Aldebaran (Alfa Centauro), datos suministrados mediante el trance que Orsic tuvo y donde obtuvo grandes revelaciones no sólo la fórmula de construcción un platillo volador, sino también enseñanzas de tipo metafísicas sobre el cosmos y la comprensión del mismo; tales como el origen de la tierra, de nosotros como humanos, hasta información sobre mitos tan grandes como Lemuria, Atlantis, entre otros, todo esto cifrado en lenguaje sumerio, lengua hasta esa fecha ignota para la propia María, y al igual que Tesla, la telépata trazó esbozos ilustrativos en una especie de planos para diseñar una nave, gráficos que ella no entendía. Mientras tanto Nikola Tesla guardaba sus informes sobre extraterrestres en una libreta de notas, escritos que grabó en sánscrito. Al parecer estaba bastante preocupado por la seguridad del planeta, y debido a ello se encontraba trabajando en un sistema de armas llamado “El rayo de la muerte”, para contratacar las posibles arremetidas alienígenas.

Su teoría tenia que ver con dos razas extraterrestres; una de semblante hostil y otra que vivía bajo el agua. En el año 1966 en Estados Unidos, apoyándose en la ley de libertada de información, se confirmó el gran interés del gobierno por los trabajos de Tesla, tanto como por “El rayo de la muerte”, como por el platillo volador antigravedad, las bolas de fuego electromagnéticas y la posibilidad de relacionar dichos trabajos con el conocido “Experimento Filadelfia”. Al morir Nikola Tesla el 7 de enero de 1943 en una habitación del hotel New Yorker, casi que inmediatamente todo su trabajo fue incautado por el gobierno gringo.

En diciembre de 1923, debutó el segundo platillo volador de la Vril de Maria Orsic, de forma exitosa, planearía unos 55 minutos y alcanzaría los 300.000 kilómetros por hora. De ahí en más continuaron con la fabricación de nuevos modelos. En 1944, creció el interés para usar su último prototipo como instrumento de guerra, pero María se negó. Temiendo que las SS y Hitler se apoderaran de la nave se dijo que necesitaba mejoras, fue enviada a un hangar de Munich, y los vuelos de prueba cesaron. Dos pequeños modelos de ocho metros de diámetro se comenzaron a construir por si la aeronave era robada. El Dr. Schumann (quien creyó en ella desde el inicio), contrató a cuatro ingenieros para desarrollar y construir los platillos de María. De acuerdo a los datos recogidos por diversos organismos de inteligencia (incluida la CIA), estos dos pequeños modelos fueron elaborados. En marzo de 1945, María Orsic había entablado comunicación de forma extrasensorial con sus mensajeros, los cuales le predijeron la derrota Nazi, y avisándole ella a varios amigos como los hermanos y pilotos Walter y Reimar Horten, estos salieron de Alemania con rumbo a Argentina en búsqueda del exilio. El jueves 15 de marzo de 1945, María Orsic se reunió con el Dr. Schumann por la última vez, éste le entregó un paquete con todos los documentos y planos de los ovnis alemanes y se despidieron, tres días después, María y su grupo Vril fueron a los hangares de Munich para tomar posesión de uno de los platillos y salieron con rumbo desconocido, ella con su paloma en brazo, tanto la tripulación como la nave nunca fueron hallados.

Increíble, ¿no?

Y es esta una de las razones por las que frases como: “Existen destinos tan infinitos como las estrellas”, cobran vida. Seres espectaculares que dejan sus legados inmortalizados en estelas cósmicas inmarcesibles, tan refulgentes como los astros, tan insondables como el universo mismo.

Abrazos y estrellas. 🤗 ✨🌟⭐

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