«Alguna vez tengo que volver a salir»: La cita es en los parques

Por Lukas Dubro (dpa)

Repentinamente se apaga la música. Hace un momento todavía sonaba, pero ahora se escucha el pedido desde la cabina del DJ: «¡Gente, tenemos coronavirus! ¡Distancia o máscaras!». Y, de hecho, las personas que bailan se apartan y dejan un poco más de espacio. La música continúa. Es medianoche en el parque público Hasenheide de Berlín.

Bajo el árbol de una pradera se congregaron decenas de personas para celebrar el lanzamiento de un álbum. El DJ Himself está a cargo de musicalizar la velada. El grupo se aseguró de llevar todo lo necesario: un equipo de música con generador, luces de colores y una bola de discoteca.

Cuando la pandemia de coronavirus llegó a Alemania en marzo, los clubes nocturnos fueron los primeros que debieron cerrar sus puertas. Incluso en la capital alemana, que antes del Covid-19 se jactaba de no dormir nunca, impera la tranquilidad desde entonces. Y aún se desconoce cuándo podrán volver a funcionar los clubes.

El primer ministro de Baviera, Markus Söder, disipó recientemente las esperanzas de una pronta reapertura y también despertó críticas con sus declaraciones al periódico «Augsburger Allgemeine», al afirmar: «Pero usted puede bailar, por ejemplo, con su compañera en su casa».

La situación reviste gravedad. Los dueños de los clubes están enormemente preocupados por su futuro y temen incluso que ni siquiera puedan volver a abrir sus locales. Juntaron fondos con campañas de «crowdfunding» y el proyecto «United We Stream».

Aquellos que pueden hacerlo venden cerveza o champán en sus propios jardines. Incluso en el mítico club Berghain, donde por lo general personas de todo el mundo se pasaban el fin de semana bailando, solo se puede tomar cerveza junto a otras personas.

Participantes de una fiesta al aire libre, sentados en el pasto en el Parque Hasenheide, en Berlín. Foto: Christoph Soeder/dpa –

El virus impulsa a muchos al aire libre: en Fráncfort se reunieron un viernes por la noche 2.000 personas en el parque Opernplatz.

Normalmente las fiestas al aire libre en Berlín no son nada especial, pero desde que llegó el coronavirus, ya nada es normal. Los clubes están cerrados y la gente joven se reúne durante las noches apacibles a festejar en el parque.

Según señala la Policía, los sitios más populares elegidos con este fin en Berlín son Hasenheide, el Mauerpark, el Gleisdreieck y el Treptower Park.

Allí se baila una y otra vez. Por ejemplo en Hasenheide, cerca de los barrios de moda Kreuzberg y Neukölln, hay muchas praderas escondidas, apropiadas para celebrar una o varias raves secretas.

Este viernes por la noche también se congregó mucha gente. Se juntan en otra pradera -bastante cerca del árbol donde luego se bailará- y aguardan para ver qué pasará hoy.

Entre ellos se encuentra Tobias de San Galo, quien llegó de visita por cinco días a Berlín. El estudiante de ciencias empresariales se muestra impactado porque en la capital germana aún todo está cerrado y explica que en Suiza, en cambio, ya regresó la normalidad.

Participantes de la fiesta al aire libre en el Parque Hasenheide, en Berlín. Foto: Christoph Soeder/dpa –

También cuenta que ya volvió a asistir a fiestas y que a veces sintió que le pesaba la conciencia. Sin embargo, a pesar de ello, indica: «es que todavía soy joven y además tengo la sensación de que alguna vez tengo que volver a salir y encontrarme con gente».

Marie, de Neukölln, en cambio, no se muestra tan relajada. «Si bailáramos a una distancia de tres metros, me parecería bien», dice. Pero, si el baile es muy apretado, prefiere pasar.

Entonces ¿es por lo tanto una solución festejar al aire libre? Las fiestas sin lugar a dudas también acarrean problemas: basura, ruido y violencia. Durante disturbios registrados en junio en el Parque Gleisdreieck hubo agresión a policías por parte de asistentes a un festejo al aire libre.

El Gobierno de la ciudad-estado de Berlín describió la situación de forma drástica: «Particularmente durante las horas nocturnas se producen masivos daños por vandalismo, contaminación acústica y otros incidentes».

Los clubes y organizadores de fiestas de Berlín tienen una idea respecto de cómo lidiar con estos problemas. La red del rubro Club Commission se manifestó a favor de posibilitar alternativas legales, por ejemplo en los parques o en las áreas exteriores de los clubes.

En definitiva, festejar al aire libre y con distancia no está prohibido por ley de protección contra las infecciones, apunta el portavoz Lutz Leichsenring.

La asociación publicó un comentario al respecto en su página web. Finalmente, consideró, todos saldrían ganando con las fiestas controladas y no solamente los que quieren ir a bailar durante el verano.

Controlada, casi sobria, parece también la fiesta bajo el árbol. La música no está demasiado alta, los que bailan la disfrutan. Y, en caso que se olviden de cumplir con la distancia, se escucha de inmediato la advertencia desde la cabina del DJ: «¡Por favor mantengan la distancia!».

El DJ Himself, que lleva un chaleco peludo blanco y gafas de sol, aclara: «No somos partidarios de las raves ilegales en los sótanos ni de otros eventos ‘super contagiosos'». Explica que estos estarían perjudicando sus propios intereses y por lo tanto quieren evitarlos a toda costa.

Y DJ Himself apunta que legalizar las fiestas representaría una señal: «Cuidado. Pueden tener su música al aire libre, pero asegúrense de que todos nos mantengamos sanos».

dpa

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