Alertan sobre los desafíos locales ante la aceleración de la agenda verde en la UE y EEUU

Por Emiliano Bonanotte) La profundización de la denominada «agenda verde» en la Unión Europea (UE) y en Estados Unidos, con medidas sobre la agricultura, la industria y la matriz energética, representan un desafío a la estructura productiva de la Argentina, particularmente en lo que hace a la calidad y seguridad alimentaria, para que los productos locales puedan cumplir los estándares externos, advirtieron analistas del comercio internacional.

En diálogo con Télam, el economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, Ricardo Carciofi, observó que «la preocupación nuestra es la exigencia en cuanto a la calidad y la seguridad alimentaria. Para competir en ese terreno vamos a tener que cumplir con los estándares europeos, sino no vamos a poder entrar más a ese mercado».

La discusión multilateral sobre esos temas se actualizará este miércoles, cuando nuestro país sea anfitrión de la Cumbre Latinoamericana sobre Cambio Climático, en la que también participarán representantes de Estados Unidos, con vistas a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 25), que se desarrollará en menos de dos meses en Glasgow (Reino Unido).

Recientemente la UE presentó el paquete «Fit for 55», que contempla el fin de la comercialización de automóviles con motores de combustión para 2035 y la implementación de tasas a importaciones cargadas de carbono.

El primer punto confirma la dirección hacia la que se encamina la industria automotriz global: la producción de transportes eléctricos, en detrimento de los dependientes de combustibles fósiles.

Por otro lado, el recargo a los productos con carbono persigue el objetivo de obligar al resto de los países a adoptar prácticas productivas limpias o, en caso de no hacerlo, pagar un costo a la hora de ingresar bienes al continente europeo.

Esta barrera sirve también para nivelar los precios y desincentivar a las industrias que operan en Europa a trasladarse hacia otras latitudes con costos y regulaciones más laxas.

El «Fit for 55» es otro paso que da Europa hacia la concreción de su agenda ecológica, dada a conocer a través del Programa de Recuperación y luego con el Pacto Verde Europeo, una hoja de ruta para las próximas décadas que asume el compromiso de llegar a emisiones de carbono cero en el año 2050.

Para ello se modifican prácticas y estándares de calidad en el sector agrícola, a través de la profundización del programa De la Granja a la Mesa.

Según datos del Indec, la UE considerada como bloque fue el segundo destino de las exportaciones argentinas en los primeros siete meses de 2021, por un total de US$ 5.580 millones, sólo por detrás del Mercosur (con US$ 7.314 millones) y por encima de destinos como Asean (Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas), China o los países norteamericanos (Estados Unidos, México y Canadá).

Del total exportado a la UE, el 77,5% fue explicado por harina y pellets del aceite de soja, mientras que alimentos como camarones, langostinos, maníes, carne bovina y limones también tuvieron una significativa participación.

En paralelo, desde la asunción de Joe Biden como presidente en enero pasado, Estados Unidos viene impulsando también con fuerza la agenda verde tanto al interior del país como a nivel multilateral y global.

Biden organizó y encabezó en abril la Cumbre de Líderes Climáticos, en la que reasumió el compromiso de reducir en un 50% las emisiones de dióxido de carbono hacia el final de esta década y exhortó al resto de los países a hacer lo mismo.

Luego, semanas atrás el mandatario firmó un decreto para que en 2030 la mitad de los automóviles que se comercialicen en el país del norte sean eléctricos y «de emisión cero».

De igual forma, en los últimos días el Tesoro de EE.UU. instruyó a directores de organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que voten en contra del financiamiento a proyectos que apliquen petróleo y carbón, con lo cual se busca dirigir las inversiones y el crédito hacia energías renovables, para acelerar la transición energética.

Estas presiones siembran interrogantes sobre la vigencia de los desarrollos de combustible fósil en las próximas décadas, situación de vital relevancia para la Argentina, que tiene una matriz dependiente en un 86% de las fósiles y apuesta por el crecimiento de Vaca Muerta como polo exportador y de autoabastecimiento.

La generación de energía mediante fuentes renovables, sin embargo, viene creciendo en el país y el pasado 22 de agosto marcó un nuevo récord, al cubrir el 24,7% de la demanda total del sistema eléctrico.

«La agenda verde ya está en marcha, y vamos hacia allá. A nosotros nos impacta en forma inmediata con Europa, porque somos exportadores netos de alimentos, y en el sector energético por nuestra matriz fósil elevada. Podemos enfrentar una obsolescencia en el valor de los yacimientos como Vaca Muerta, si bien el sendero no va a ser lineal y puede ser largo», resumió Carciofi.

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